Premio Nacional de Poesía 2024 y otros…

Premio Nacional de Poesía 2024 y otros…

Nuestro incomparable Ministro de Cultura Ernest Urtasun, y portavoz de Sumar, sigue su camino incombustible de tomar decisiones inanes, banales y dramáticas a la vez, que ojalá se quedasen ahí, el problema es que no lo hace y la degradación que está sufriendo la Cultura española por tener al frente a un político de estas características, va a ser difícil de superar.

A su inicial ímpetu de descolonizar todos los museos que no tienen nada de colonización, ya que España nunca tuvo colonias sino Virreinatos, es decir, extensiones del Imperio, tenemos que sumar los premios que está otorgando y proponiendo durante los últimos meses. Al ministro parece encantarle el cómic en el que una mujer con aspecto de Virgen recibe la Comunión de un supuesto sacerdote. Hasta aquí nada extraño, lo que sucede es que en vez de recibir el Cuerpo de Cristo, el sacerdote le presenta una pastilla de dos colores, en clara referencia a una droga sintética. El Ministerio le ha concedido el Premio Nacional del Cómic 2024. Aparte del mal gusto, ¿a alguien le beneficia esta insensatez que sólo busca molestar a los creyentes una vez más?

En un mundo donde se impone todo lo woke, la cancelación, cómo no íbamos a ser menos nosotros. El Premio Nacional de Artes Plásticas 2023 le fue concedido a Teresa Lanceta, dedicada al “arte textil” en España, por emplear “un lenguaje femenino, vernacular y colectivo”. Del talento mejor no hablamos, no importa. Ni que decir tiene, que cómo podría haber ganado el premio un hombre que no emplea un lenguaje femenino… El Premio Nacional de Fotografía 2023 le fue concedido a la barcelonesa Laia Abril por defender temáticas vigentes y que estructuran la sociedad como la discriminación a las mujeres. Otras obras célebres de esta inmensa artista son sus exposiciones fotográficas Historia de la Misoginia y otra en la que declaraba su defensa del derecho al aborto. En fin, nada singular en los tiempos que corren.

Pero el premio que destaca entre todos es el que ha otorgado a la escritora gallega Chus Pato, Premio Nacional de poesía 2024. De ella podríamos decir que tiene todos los requisitos necesarios para ser premio nacional de algo: comunista, feminista e independentista. En ella nada tiene desperdicio, podemos destacar una frase en la que deja clara su tendencia: “la cultura occidental cristiana se lleva mal con el cuerpo porque es misógina y tiene un odio visceral al cuerpo de las mujeres”. Yo creo que esta señora se ha equivocado de civilización, porque la cultura que se lleva mal con el cuerpo femenino y es misógina por naturaleza es la islámica, pero en fin, algún día encontrará su camino.

Se muestra abanderada de la deconstrucción y el postmodernismo, ¡hasta aquí hemos llegado!. Su pretensión, haciendo gala de la estupidez de la corriente de la deconstrucción, es transgredir de la manera que sea frente a lo establecido. Su manera de hacerlo es curiosa, para superar el concepto tradicional de poesía, ella escribe en prosa. ¡Mi total enhorabuena señora Pato, eso sí que es transgredir, deconstruir, postmodernismo y todo lo que usted se proponga! La verdad es que yo me quedé en el dadaísmo de principios del XX, como forma de rebeldía frente a las convenciones literarias. Pero esto lo supera con creces, vamos a ver, el relativismo funciona de forma extraordinaria, porque se concede un premio a una categoría que no es. Se me ocurre, proponer  para el año 2025 lo siguiente: Premio Nacional de Tauromaquia a Pablo Iglesias, Irene Montero o Juan Carlos Monedero, o mejor a todo el colectivo antitaurino de España. Esto es todavía más transgresor, ¿no le parece señor ministro?

Pero no hemos hecho más que empezar, la señora Pato fue fundadora de Estudiantes Revolucionarios Gallegos y candidata del Frente Popular Gallego, hoy en día es profesora de Geografía e Historia de secundaria. Pobrecitos los alumnos que tienen que sufrir esta tortura diaria, debería estar contemplado en el Código Penal del Menor, aunque solo fuese por compasión…

Entre otras cosas expresa este tipo de deyecciones verbales: “El patriarcado nos ordenó una oposición de dependencia, nunca de primer plano, y ser un cuerpo reproductivo (…), ser mujer es ser fiel a esa esclavitud”. Al final me va a dar pena la señora Pato, porque yo creo que sufre una depresión crónica debida a alguna mala relación amorosa, esto es una suposición mía. Además, he de decir que todo ese discurso es aburrido y anacrónico porque ya lo dijeron insignes predecesoras de ella como:  Simone de Beauvoir, Kite Miller y Sulamith Firestone, por solo nombrar a tres ilustres del siglo XX. A la profesora de la Universidad de Berkeley en California Judith Butler que es, probablemente, la máxima autoridad reconocida en el ámbito de la deconstrucción feminista y temas similares, y que muestra el culmen del proceso LGTBIQ+ etcetera, se le saltarían las lágrimas al comprobar, que sin saberlo, tiene, al menos, una discípula tan elocuente.

La señora galardonada se pone solemne cuando se le pregunta por la temática de su escritura y dice que no está dentro de la escritura de género, pero que con respecto a eso “vivíamos en Auschwitz y el modelo del campo de concentración era el de modelo social del capital”. La tontería de Auschwitz se le pasa por simpleza argumental, lo siguiente es ya más importante porque el tufo marxista apesta con la mención del capital. Supongo que como Marx, quien tuvo que escribir cientos de páginas para explicar lo que no supo, su oposición al Capital, al dinero, al trabajo remunerado, al empresario, etc, esta señora peca de los mismo pero intuyo que con una indigencia intelectual, en este campo, muy superior a la que tuvo su adorado Karl. Además dice, sin ningún tipo de rubor que “ella nunca creyó en sus poemas”, ¡ni ella ni nadie por la razón de que no existen!, pero que ahora no le queda más remedio. ¿Esto es otra forma de deconstruir y de postmodernismo, o es simple cara dura?

En definitiva, mi única pretensión ha sido hacer ver la  peligrosa, incontenible e incomprensible deriva que está teniendo el Ministerio de Cultura en manos del Sr Urtasun. Se puede ser sectario, con moderación, aunque no se debe. Se puede ser partidista hacia una tendencia, aunque no se debe. Se puede mostrar ideología de forma discreta, aunque no se debe. Y desde luego, nunca, ninguno de estos tres aspectos deben aparecer en la gestión pública. La Cultura no se lo merece señor Ministro.

José Carlos Sacristán. Colaborador de Enraizados

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