Desde 1978 hasta este 2025 … ¡Lo que ha cambiado el Mundo! ¡Y lo que ha cambiado España! Por no decir lo que hemos cambiado cada uno de nosotros. En aquel lejano 1978 se creó algo impensable pocos años antes y que se consideraría un paso de gigante para el desarrollo futuro, y especialmente para la convivencia de todos los españoles… la ‘Constitución Española’. ¿Quién nos diría a los que vivimos aquel evento histórico que con el paso del tiempo se convertiría en un foco de tensión? No nos lo creemos nosotros y menos lo creerían los llamados ‘padres de la Constitución’: Gabriel Cisneros, José Pedro Pérez Llorca, Miguel Herrero de Miñón, Miguel Roca, Manuel Fraga Iribarne, Gregorio Peces Barba y Jordi Solé Turá.
Seguro que alguno de los lectores de este artículo dirá … ¿Y dónde estaban las madres? ¿se contempla el género? ¡Yo no la voté! ¡Eran fascistas! … Y ahí es justo a donde quiero llegar, cada uno de ellos están ejerciendo el Derecho a Opinar que con la Constitución Española nos dimos todos los españoles y que se materializa en su artículo 20 donde se garantiza el «derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción». Pilar básico de la democracia en cualquier país.
Al Derecho a Opinar le sumaría un pequeño apéndice… el Derecho a Escuchar, aunque no desees opinar, por ello no pierdes el derecho a escuchar todo aquello que se diga, ya que entendemos que somos personas adultas y con criterio suficiente para discernir lo que nos interesa de aquello que no, pero ¿se redactó una Constitución Española huyendo de la ‘censura’ para que con la democracia se vuelva a recuperar esa misma ‘censura’?
Alcanzado este punto, alguien, dirá que ‘(ellos) deben defendernos de la manipulación’, pero … ¿de quién? ¿del supuesto manipulador? ¿o del que se autoproclama defensor de la ‘nueva moral de Occidente’?
Todos vemos lógico que se eviten comentarios que inciten al odio, que difundan difamaciones, que dañen la reputación, que extiendan calumnias, que aboguen por la violencia de cualquier tipo… cualquiera de nosotros lo firmamos, pero ¡tanto para los unos como para los otros! ¿o no?. ¿Por qué cuando se ejecutan estos tipos de ataques contra los católicos los límites no se aplican? ¿Por qué públicamente se culpabiliza según la persona y no según el hecho?. ¿Si estos ataques se lanzan desde una organización política… son buenos? ¿Si se lanza contra una de estas organizaciones políticas… son malos?
Ahora que está a la orden del día la ‘democratización de cualquier cosa’, democratización de la tecnología, de la cultura, del transporte, de los viajes, del turismo, … justo ahora se cuestiona uno de los principales pilares de la democracia como es el Derecho a Opinar, lo que hace que pensemos. ¿Se nos quiere proteger de la manipulación? o ¿ sólo de la manipulación que a ciertos colectivos les interese?
Está claro que desde ese 1978 hasta este 2025 han cambiado muchas cosas, pero especialmente una esencial … ‘la comunicación’, en aquel siglo XX existían unos medios, unos canales, unos mensajes y una comunicación unidireccional que nadie cuestionaba, porque no había forma material de cuestionarlo. En estos años con el crecimiento de los móviles, los medios digitales y las RRSS se ha llevado a cabo la ‘democratización de la comunicación’, ahora cualquiera con un móvil puede ser un pseudoperiodista y colgar lo que está ocurriendo en directo sin necesidad de filtros y profesionales comentarios. La verificación de un hecho se realiza en directo por cualquier ciudadano testigo de los acontecimientos, entonces, ¿qué y quiénes son esa ‘Asociación de Verificadores Europeos? ¿El nuevo ‘chiringuito censor’ al servicio de la ‘élite mundial’? ¿Los nuevos guardianes del NOM? ¿Los encargados de filtrar la información y limitarnos nuestro Derecho a Escuchar? ¿Quiénes les necesitan? ¿A quién rinden cuentas?
En directo se corrige la decisión del árbitro de un partido, la acción de un político, los comentarios de un periodista, … y como es lógico a ninguno de ellos les gusta que un ciudadano se eleve sobre ellos y les corrija en directo y públicamente ante decenas, cuando no centenares o miles, de personas a lo largo de todo el mundo. Nos estamos acostumbrando que una crítica en Europa tenga su reflejo en EEUU, y viceversa, y no por cualquiera, sobre algunos temas de actualidad directamente se produce este reflejo en una cuenta de visibilidad internacional. Hemos visto como hechos locales ocurridos en el Reino Unido, España o Alemania han sido replicados por las cuentas de Elon Musk, al igual que por otras cuentas con millones de seguidores.
Los creadores de opinión ya no son los autoproclamados como ‘padres (¡y madres!) locales’ de todos nosotros, no son nuestros políticos, no son nuestros medios de comunicación, no son los ‘supuestos’ líderes de Europa, sino que son cuentas del otro lado del Mundo que los ciudadanos siguen por decisión propia, cuentas a las que seguimos no en ejercicio de nuestro Derecho a Opinar sino ejerciendo nuestro Derecho a Escuchar … en un mundo que mengua día tras día. Por eso, estos ‘padres locales’ se revuelven contra la realidad y el futuro hacia el que se dirige la Humanidad.
Endogámicamente se reúnen en sus FOROS donde entre ellos siguen alimentando sus ya inflamados EGOS compartiendo sus consignas y sus deseos de buscar maneras de mantener un año más su control sobre los ciudadanos, para decirnos lo que es bueno y lo que es malo, sobre lo que debemos pensar y sobre lo que no, qué guerra es buena y cual es mala, que miles de muertos deben salir en las noticias y que miles de muertos deben permanecer olvidados, manipulando nuestra conducta según sus intereses en beneficio del mantenimiento de sus privilegios. En eso sí coinciden los de un lado y lo del otro, en la necesidad del control y el dominio, ahí sí que convergen las izquierdas y los capitalistas … porque para ambos hay un enemigo común que no es otro que el ‘ciudadano libre’.
Surgiendo la necesidad y justificación común de sus ataques coordinados contra los católicos, Juan 8: 31-32 “Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres”, un católico ni es liberal ni es de izquierdas, es otra cosa, somos los valores y los principios de una doctrina que denuncia los excesos de los unos y de los otros, somos la defensa de una herencia y una Humanidad que desean eliminar, haciéndonos creer que nunca existió, somos ‘ciudadanos libres’ y un ‘ciudadano libre’ es lo que más odian y temen los actuales dirigentes, como siempre lo han odiado. Recordemos el siglo XVIII y las políticas del ‘Despotismo Ilustrado’ con su ‘Todo para el pueblo, pero sin el pueblo’ o el todavía más antiguo principio romano de ‘Pan y Circo’.
La defensa de nuestra libertad está, como siempre ha estado, en nosotros mismos, luchando por la ‘neutralidad de la red’ fomentando una alfabetización digital, verificando por nosotros mismos la información (sin la necesidad de nuevos censores de las élites), empatizando, criticando desde el diálogo, evitando actuar con odio, desde el insulto, la difamación y la blasfemia. Haciendo un uso maduro, responsable y adecuado de las tecnologías a nuestro alcance, organizándonos, asociándonos, apoyando, contactando, manifestándonos, denunciando las violaciones de los límites. Creando conciencia y participando en campañas de presión a gobiernos y empresas.
Así y todo, seguro que tratarán de limitar nuestros Derechos a Opinar y Escuchar, pero como ‘ciudadanos libres’ siempre contaremos con nuestra última línea de defensa de la libertad … ¡Nuestras tertulias, nuestras reuniones, nuestras charlas entre amigos en lugares privados o públicos!
Ejerciendo la defensa de la libertad como venimos haciendo desde hace generaciones, y donde se han dado forma los mayores proyectos, negocios y revoluciones.
Vicente Medina Prados
Colaborador de Enraizados