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Un repaso de las diferentes modas ´chaqueteras´

El pijama a rayas

Que han imperado en España desde los años 40, hasta la deprimente actualidad.

Antonio Gil-Terrón Puchades 06 May 2025 - 06:01 CET
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En la España de los años 50 lo que privaba era ser franquista de toda la vida, sin embargo, en los 60, un arrebato de fiebre mística recorre como una epidemia la piel de toro, tomando los yuppies de aquel tiempo el Camino de la Obra, permutando las trinchas por el rosario, y los recios saludos castrenses, por el Ave María Purísima.

En los años 70, los despabilados de siempre, comienzan a otear el horizonte, buscando el sol más caliente, y ello ante la innegable evidencia del relevo de un franquismo que se iba apagando conjuntamente, con la persona que le dio nombre. Se ve en el nombramiento del almirante Carrero Blanco, la posible continuidad del régimen. Los pelotas vocacionales supieron, en aquel momento, que mandaban bastos, y bastos había que apoyar; prietas las filas.

Es en 1973, cuando el sonado asesinato del almirante, rompe los esquemas de los visionarios. Y comienza lo esperpéntico.

Así, tras el brutal atentado, es precisamente el ministro de la gobernación, Arias Navarro, quien es nombrado presidente del Gobierno; tal vez como premio a lo bien que había llevado la gestión al frente de su ministerio. Después de todo tampoco era tan grave que hubieran dinamitado al anterior presidente, siendo precisamente responsabilidad de su ministerio, velar por la seguridad de éste. Después de todo, un fallo lo tiene cualquiera. No hay que tener la piel tan fina.

Durante los dos años siguientes, empiezan a abundar las barbas y las trencas, tal vez por aquello de que una buena barba cuesta mucho de crecer, pero si hace falta en cinco minutos se afeita.

Muchas de aquellas barbas duraron hasta el 23 de febrero de 1982, la noche de los cuchillos largos, y las cuchillas de afeitar. Esa noche más de un W.C. quedó atascado de pelos y otras cosas. (Entiéndase por ´cosas´, carnets, ficheros, junto con lo que se suele depositar tradicionalmente en el inodoro; aunque aquella vez, un poco más líquido y abundante de lo habitual). La mayoría no se volvió a dejar barba, por higiene, por comodidad, o tal vez, ´por si las moscas´.

En 1975, barbas aparte, vemos aparecer como setas a los demócratas de toda la vida, pero con la boca pequeña y el culo prieto, por si acaso.

No es hasta el fallecimiento de Franco, que comienza a florecer toda una cosecha de platajuntas, cenáculos, y reuniones ´clandestinas´ con ´luz y taquígrafos´. Hay hasta quien se auto denuncia, provocando redadas policiales, para ir haciendo ´pedigrí´.

Los oportunistas visionarios, deseosos de hacer méritos, buscan ansiosamente pasar una noche en las comisarías, ´franquistas light´, de la transición. Tiempo habrá de presumir de haber estado en las cárceles de la dictadura. Recuerdo aquel pesado que nunca se cansaba de decir a todo el mundo, que él había pasado cinco años en las cárceles de Franco, hasta que un día, en medio de una numerosa reunión, alguien le recordó que sí que estuvo en la cárcel, pero por ´chorizo´.

Los auténticos antifranquistas que se jugaron el tipo durante años, fueron desapareciendo de escena, reincorporándose a una vida normalizada y discreta, para dejar sitio a todos aquellos ´valientes´ que se hacen antifranquistas, justo en el momento de morir Franco.

Mención especial merece el último ministro ´Secretario General del Movimiento´, hombre este consecuente y firme en sus ideales, que pasó, sin rubor,  de ser el más alto jerarca de la falange franquista, a sentarse en la más alta poltrona de la naciente democracia, convirtiéndose en el adalid, pendón y referente, de los ´demócratas de toda la vida´. Como él mismo, claro. Montañas nevadas.

A continuación, hacemos un repaso de las diferentes modas ´chaqueteras´ que han imperado en España desde los años 40, hasta la deprimente actualidad.

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