Más información
De Oscar Wilde, Tomás de Aquino, y Safo de Lesbos, pasando por David Bowie y Annie Lennox,
por Antonio Gil-Terrón Puchades
De siempre se ha dicho que detrás de un gran hombre hay una gran mujer; la frase me parece un idiotismo machista de los que hace época, ya que lo correcto, y no en cualquier caso, sería decir que al lado un gran hombre hay una gran mujer.
Sin embargo, también esa generalización sería incorrecta, ya que un gran hombre como Oscar Wilde, nunca tuvo ni detrás ni al lado, mujer alguna que le inspirara y apoyara, entre otras razones porque según parece, no le gustaban las mujeres sino los hombres, y si hubo alguno que le inspirara, lo que está claro que no lo tuvo al lado, sino más bien delante, o detrás. Vaya usted a saber. Un caso similar al de Wilde, fue el del escritor francés Marcel Proust; otro gran dante, o ´tomante´.
Cambiando de óptica, la famosa frase “detrás de un gran hombre hay una gran mujer”, volvería a quedar surrealista, si nos centramos en personajes (por poner unos ejemplos) como Tomás de Aquino, Paulo de Tarso, o Juan Pablo II, de los que, madres aparte, no hay constancia que tuviesen al lado, ni delante ni detrás, a nadie. En cualquier caso, arriba; y tampoco lo tengo muy claro en los dos primeros.
También podríamos invertir la frase, que sería lo justo, y decir que detrás o al lado de una gran mujer, siempre ha habido un gran hombre, como fue el caso de Madame Curie… pero ¿qué hacemos entonces con la poetisa Safo de Lesbos? El tema se complica.
Afirmar que al lado o detrás, de una gran mujer siempre ha habido un gran hombre, sería tan injusto como decir que detrás de una gran mujer siempre ha habido un ´calzonazos´. No es bueno generalizar, y mucho menos en esta cuestión, aunque haberlos, ´haylos´, en la cofradía de los ´planchabragas´.
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home