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Siento vergüenza ajena por las patéticas y enjutas cortinas de humo que, cual patadas de ahogado, intentan, utilizando la Ventana de Overton, desviar la atención de todo el guano que tan eficientemente la UCO está sacando a la luz, sin prisa, pero sin pausa.
Y es que, por mucho que esta lúgubre tropa escupa al cielo, utilizando para ello a la ´brunete pedrete´, la inexorable Ley de la Gravedad les devuelve ´el regalo´, una y otra vez.
Si quieren cortinas de humo, no tienen más que escarbar un poco en su propia historia, (no hace falta remontarse al Madrid de las checas), y despacharse a gusto cual bufet libre. Aunque claro, será desnudar a un diablo para vestir a otro, lo que, francamente, no sé que será peor.
En este orden de cosas, quiero rescatar, a modo de limosna para la indigente memoria colectiva, la crónica que publiqué en redes sociales, en julio de 2021, justo dos meses antes de comenzar a escribir en PERIODISTA DIGITAL, que, a pesar de ser bestia, no es ni sombra de todo lo que nos hemos ido enterando con posterioridad, y ´lo que te rondaré morena´. Quieren cortinas de humo light, pues pasen y sírvanse ustedes mismos.
“SOBREVIVIREMOS, NO GRACIAS A, SINO A PESAR DE”; (Julio 2021), por Antonio Gil-Terrón Puchades
Mientras los únicos que se han beneficiado de la pandemia han sido los grandes laboratorios farmacéuticos, amén de la economía China, junto con algunos jefes de gobierno con ínfulas dictatoriales que, con la excusa de la pandemia, se han puesto ciegos y morados a la hora de restringir libertades ciudadanas, además de marear y mentir a los sufridos contribuyentes, con soporíferos discursos demagógicos de autobombo, al más puro estilo bolivariano.
(Hoy, en 2025, sabemos, además, quienes, presuntamente, se enriquecieron mientras el pueblo moría).
Al tiempo que todo esto pasa, -repito-, las insaciables farmacéuticas comienzan la campaña publicitaria para una tercera dosis del experimento. Y si quieren saber por qué digo experimento, no tienen más que leerse la letra pequeña de los contratos firmados con los laboratorios [*] que demuestra que no deben de estar muy convencidos de la bondad de sus vacunas.
Pero dejémonos de literatura, y hablemos de datos contrastados:
En España, durante el mes de abril, con más de 10 millones de personas vacunadas con al menos una dosis, 8 territorios estaban en “riesgo extremo” (según los medios de comunicación), al superar los 250 casos por cada cien mil habitantes.
En el mes de julio, con 29 millones de personas vacunadas con una dosis, y 23 millones con la vacunación completa, la incidencia media supera los 539 casos por cada cien mil habitantes.
Lo cierto es que, a pesar del aumento de infecciones, la mortalidad ha descendido considerablemente. La pregunta ahora sería si la mortalidad ha disminuido gracias a las vacunas, o a pesar de ellas.
Porque hasta donde yo sé, las vacunas sirven para no contagiarse, no para no morirse, y en esta lógica podríamos pensar que si hay menos mortalidad es por la mutación del virus antes de su extinción, tal y como pasó con la mal llamada “gripe española”, en la que el virus desapareció misteriosamente, del mismo modo como había aparecido, sin intervención de vacuna alguna.
[*] «La regla general es que la responsabilidad por aquellos daños, o secuelas, que se demuestren, es del laboratorio. Sin embargo, por la Covid-19, todos los estados miembros de la UE acordaron con los laboratorios a los que compra vacunas, exonerarles en caso de posibles indemnizaciones, tanto a la empresa como a los directivos de las mismas». Eso incluye tanto el corto como el largo plazo, ese del que nadie ahora habla y del que solo el transcurso de los años, desvelará la verdad.
NOTA: Se culpabiliza a los jóvenes y los botellones de haber provocado la quinta ola, olvidando que en la cuarta ola también hubo botellones a gogo; y ahí están las hemerotecas para demostrarlo, como también están las hemerotecas para recordarnos que hace más de un año el Líder Supremo anunció a bombo y platillo que: “Hemos vencido al virus y doblegado la pandemia”. Y dicho esto, se puso las Ray-Ban, se subió al Falcón, y se fue de vacaciones.
POSTDATA: Personalmente puedo dar fe de no haber sufrido hasta la fecha, julio de 2025, ninguno de los efectos secundarios que algunos ´atrevidos´ cuentan por ahí, sorteando la férrea censura institucional. Aunque claro, posiblemente sea porque nunca me preste a que me inocularan la pócima.
Mientras, la censura y las represivas cargas de los ´robocops´ contra los disidentes, siguen, dejando en mantillas aquel “la calle es mía”, del fenecido gallego, Fraga Iribarne.
Personalmente creo que, a pesar del surtido para elegir, la respuesta al sátrapa cuando se pregunta sobre qué papel le reservará la historia, pues, en mi opinión, tendrá el mismo que ha tenido aquel gobernador de Ceuta, llamado don Julián. Pero de esto último, hablaremos otro día.
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