Más información
Como dos extraños nos hemos mirado, casi sin parpadear, con la falsa seguridad y el descaro que da el anonimato al mirar.
Y ya sin marcha atrás, me he acercado a ti, y al hacerlo te he notado temblar, más no te has apartado…; te has quedado quieta hasta que nuestros cuerpos se han rozado; despacio, muy despacio, como se rozan los debutantes al comenzar; despacio, muy despacio, como se miran los amantes al terminar.
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home