Más información
Solo cuando dejas de mirar el calendario, y renuncias a sufrir vanamente, por un tiempo perdido que no volverá, es cuando te da lo mismo, seis que sesenta seis; si te restan dos cortes de pelo, o tres.
Porque es entonces cuando realmente comienzas a vivir, libre de expectativas ajenas que cumplir, o validaciones externas que aprobar, al ya serte indiferente lo que piensen, o el qué dirán.
Porque, aunque en el fondo siempre fue así, es ahora cuando, exento de las obligaciones que acarrea convivir, ya no necesitas disimular o sonreír, al haber descubierto, a la fuerza y sin pretenderlo, la libertad sin límites que conlleva vivir en soledad, sin más orden ni concierto, cuando eres viejo, que aquel que tú mismo quieras ordenar.
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home