Más información
Tumbado en el suelo, realmente no sé si no me levanto porque no puedo, o porque aún no quiero dejarme arrastrar por este viento frío, antiguo y salvaje, que consigo me quiere llevar.
Y no es por miedo; ni por apego al mundo. Luego no entiendo por qué mis dedos se aferran como garras a esta vieja tierra de Caín, a la que nunca adoré, ni tuve en un altar. Es como si alguien me estuviera diciendo que todavía no es el momento; aunque sí el lugar.
Tal vez sea eso lo que me esté impidiendo levantarme y dejarme arrastrar, emprendiendo un viaje, para el que, desde hace tiempo, tengo el equipaje hecho ya.
Un viaje que nunca me inspiró temor; todo lo más, curiosidad.
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home