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Si nos paramos un momento a pensar en la biografía de los hombres que han marcado la Historia de la Humanidad, nos percatamos que intelectualmente eran personas grises y anodinas, pero que sin embargo llegaron a la cumbre del poder, y no siempre para bien.Baste recordar que uno de los más carismáticos líderes del siglo XX, Adolf Hitler, fue un intelectual mediocre (si es que alguna vez tuvo algo de intelectual), que, en su paso por el ejército, durante la Iª Guerra Mundial, no pasó de cabo.
Es decir, solo un grado superior a soldado de a pie.Pero curiosamente este ´cabo´, lio él sólito la 2ª Guerra Mundial. Y es que Adolf Hitler era un genio de la Inteligencia Emocional, y como tal alcanzó la cima del poder absoluto, mediante la gestión y explotación, de los adormecidos sentimientos del pueblo alemán, utilizando para ello una estudiada puesta en escena, donde él era el actor principal. De este modo consiguió conducir a Alemania a un final tan emotivamente wagneriano, como apocalíptico.
DE ÁNGELES Y DEMONIOS
Pero la Inteligencia Emocional es neutra en sí misma. Es como el fuego, que no es bueno ni malo ´per se´, e igual vale para calentar la sopa de un octogenario, como para que un pirómano le prenda fuego a una residencia de ancianos, mientras estos duermen.
La Inteligencia Emocional no suma ni resta valores morales. Simplemente permite, a quien la posee, alcanzar con más facilidad aquello que se proponga. La bondad o maldad del fin propuesto, será lo que marque la moralidad y ética del individuo que la posee.
La Inteligencia Emocional es un arte propio de ángeles y demonios, donde la tibieza de los ´pagafantas´ genoveses, brilla por su ausencia. Pero, así como los ángeles huyen de alcanzar el liderazgo de masas, a los demonios es algo que les provoca erecciones en los cuernos. Es por ello que, en la Historia de la Humanidad, encontramos con más facilidad, genios del mal que del bien.
Genios del mal, auténticos psicópatas genocidas, que dejarán escrito con sangre ajena, su paso por el mundo. Su triste herencia.
EL TRAMPOLÍN NECESARIO
Tras un gran líder, ángel o demonio, siempre encontramos un genio de Inteligencia Emocional; pero para que éste haya llegado hasta ahí, es necesario que previamente exista un clima social deprimido y descorazonado, hambriento de figuras mesiánicas que los saque del callejón sin salida en que se encuentran.
LADRONES DE RACIOCINIO
De un tiempo a esta parte, las ciencias sociales han empezado a preocuparse por ese lado oscuro de la Inteligencia Emocional, llegando a la conclusión que los líderes que manejan a la perfección las emociones propias y ajenas, pueden robarnos nuestra capacidad de raciocinio sin que nos demos cuenta. Y luego pasa lo que pasa.
Estos maestros de la inteligencia emocional oscura, son expertos en el arte del populismo ´charocratico´, por lo que, en tiempos de crisis, como los actuales, pueden subir como la espuma, para luego terminar arrastrándonos a todos por el sumidero de la alcantarilla.
EL AMANECER
Hasta ahora, el mundo ha estado huérfano de líderes poseedores de Inteligencia Emocional Positiva, que traigan luz a una humanidad adocenada que sestea. Pero los tiempos están cambiando; prueba de ello es que, ante la imparable pujanza de los emergentes partidos patriotas europeos, (a pesar de la sectaria labor de merma, del felpudo del ´saunas´), que ha provocado una epidemia de diarrea a las élites, de capirote y mandil, de esa nueva Babilonia, la Gran Prostituta, llamada Bruselas.
David contra Goliat. El Bien contra el Mal. La lucha ha comenzado. El amanecer espera.
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