Tiempo de nacer; tiempo de crecer; tiempo de vivir…; tiempo de morir.
Tiempo sin tiempo, mientras la memoria atardece y piensas más en lo que dejas, que en lo que la vida te ha dejado.
Tiempo de soñar; tiempo de volar, a ti te hablo, espíritu libre del cuerpo desencarnado.
Tiempo de marchar y que la nieve amortaje tus huesos con un sencillo manto blanco.
Tiempo de cerrar los ojos y pensar que, si al final a esto se reduce la vida, la muerte tampoco es para tanto.
Alma peregrina, tan errante como antigua, por la eternidad vagando.
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home