Más información
Tengo 74 años y las pelotas negras del humo de mil combates.
A lo largo de mi existencia, dedicada en su mayor parte a esto tan divertido y desventurado que es el periodismo, he visto pasar a 8 Papas, a una docena de presidentes de EE.UU. y a 9 mandamases en Rusia.
Además de ver en blanco y negro la Guerra de Vietnam y en colores una veintena más —incluyendo desde las de Irak hasta las de Yugoslavia o Chechenia—, he sido testigo directo de la Caída del Muro de Berlín, del final del Apartheid y de todo tipo de desastres causados por la estupidez humana.
Prácticamente conozco todos los países del mundo y les juro que nunca he estado en uno donde el socialismo haya creado riqueza y bienestar para sus ciudadanos. Ni siquiera para los más necesitados.
Y eso que siempre se promociona con mensajes emotivos y engañosamente claros, que apelan a la unidad, la solidaridad, el pacifismo, la igualdad, la justicia social, el feminismo o el cambio climático…
Es una estafa que intenta camuflar su persistente fracaso en que el hombre es falible, limitado y pecador, copiando el argumentario de la Conferencia Episcopal.
Salió fatal la URSS porque Stalin era un psicópata; pinchó la China de Mao porque “El Gran Timonel” se dejó llevar por su perversa mujer; el experimento camboyano concluyó en genocidio porque los Jemeres Rojos eran unos tarados; y el chavismo ha devastado Venezuela porque Maduro es un incompetente, casi tan alucinado como el sandinista Ortega o el comunista Castro.
En el caso español, para no irnos tan lejos, basta mirar cómo dejó nuestra economía el guerracivilista Zapatero o lo que ha hecho con nuestra democracia el marido de Begoña, para darse cuenta de lo falso y pernicioso que es el PSOE, el partido más putero y corrupto de Occidente.
Pero ellos siguen a lo suyo incluso aquí y continúan repitiendo que la fórmula es válida, que lo que predican es correcto y que son buenos y tienen soluciones.
Pues no, señores, no.
Si el menú sale siempre apestoso e indigesto, lo cocine quien lo cocine, el problema no es el chef, sino la receta.
No se equivoquen, damas y caballeros: el socialismo es una mierda como el sombrero de un picador.
O acabamos con Sánchez o Sánchez acaba con España.
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home