Más información
Los versos no escritos, por Antonio Gil-Terrón Puchades
En ocasiones tan solo el silencio es capaz de transmitir toda la carga de palabras atropelladas que anudadas estallan en la garganta, antes de arder como ofrenda en el altar de los versos no escritos.
Palabras no escritas que han ido quedando dormidas en la vereda del camino, del camino de mi vida por el que, mientras Dios quiera, adelante sigo, dolido, pero sin un mal gesto que delate mí cansancio y desbordado hastío, por haber conocido, en los últimos años de mi vida, quién me lo iba a decir, qué es vivir bajo las botas de un mediocre malnacido.
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home