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«Que los cielos y la tierra retumben para maldecir a esos traidores que entregaron a su país y a su gente a una nación extranjera; que sus almas no encuentren reposo hasta el fin de los tiempos porque lo más sagrado que tiene un hombre es su honor y la patria».
¿Almas? ¿Cielos maldiciendo? ¿Fin de los Tiempos?…
La verdad es que la frase es buena, muy buena, y hasta -casi- la suscribiría. Aunque claro que a mí los términos “ALMA” y “FIN DE LOS TIEMPOS” siempre me han sonado bien, como cristiano que soy.
Pero, paradójicamente, el autor de tan fogosa frase, al inicio de este post, no fue San Agustín, sino uno de los iconos del movimiento ateo en Hispanoamérica. Estoy hablando del mejicano Ignacio Ramírez [1818 – 1879], conocido como “El Nigromante”, uno de los padres espirituales del moderno Estado laico de Méjico, y hombre insobornable, honesto y coherente con sus principios, hasta el final.
Por cierto, “El Nigromante” fue también autor de la siguiente frase: “NO HAY DIOS; LOS SERES DE LA NATURALEZA SE SOSTIENEN POR SÍ MISMOS”.
Resumiendo, que Ignacio Ramírez coge y hace suyos los conceptos “ALMA” [espíritu encarnado en un cuerpo], y el “FIN DE LOS TIEMPOS” anunciado en la SAGRADA BIBLIA, para a posteriori, suprimir de un plumazo al autor, o sea, a Dios.
Vamos, lo mismo que recitar -a voz en cuello- frases de “El Quijote”, desde una tarima, y en los descansos gritar que Cervantes nunca existió, que todos somos Cervantes.
A lo mejor Nietzsche se inspiró en “El Nigromante”, a la hora de intentar “matar a Dios” e inventar a su superhombre; ese mismo superhombre que posteriormente pondría húmedo a Adolf Hitler, y le serviría, amén de Lutero, a la hora de justificar sus veleidades racistas.
Nietzsche fue contrario al igualitarismo fraternal, implícito en el cristianismo. Para él había hombres inferiores y hombres superiores, y su idealizado superhombre pertenecía al segundo grupo. Según él, lo mejor que se podía hacer con los hombres pertenecientes al primer grupo, era exterminarlos directamente como si fueran cucarachas: “LOS DÉBILES Y MALOGRADOS DEBEN PERECER: ARTÍCULO PRIMERO DE NUESTRO AMOR A LOS HOMBRES. Y ADEMÁS SE DEBE AYUDARLOS A PERECER”.
¡Acojonante!
Francamente, prefiero a Dios, antes que la atea divinización del superhombre que, en sus endiosados desvaríos, creó el psicópata Nietzsche, ese filósofo que quiso matar a Dios y terminó sus días en una clínica psiquiátrica, dando histriónicos recitales, en donde su megalomanía tan solo era superada por su desbocada locura.
Los últimos once años de su vida, Nietzsche los pasó decorando con sus babas una robusta camisa de fuerza, pasando la mayor parte del tiempo agazapado por los rincones, y bebiendo su propia orina, cada vez que lo desataban.
En fin, como dijo Eurípides, cuando los dioses quieren destruir a un hombre, primero lo vuelven loco.
¡Pues va a ser que sí!
NOTA: Los países que formaron parte de la extinta Unión Soviética, fueron reeducados y formados, durante casi 70 años, en el credo ateo. Una generación de nuevos ciudadanos que ya desde su más tierna infancia mamaron en los colegios, la filosofía atea de los profetas e iconos de la revolución bolchevique. Y todo ello sin tener acceso intelectual a otras alternativas filosóficas, ni históricas, con las que poder contrastar los dogmas de fe del ateísmo marxista.
70 años de comunismo, persecución religiosa, y lavado de cerebro, no pudo con el cristianismo. EL Vídeo «A înviat» (Ha resucitado) de BBSO, es un himno rumano que exalta la resurrección de Jesús. La letra en rumano narra el triunfo sobre la muerte. Magistral la interpretación del solista, invidente, Adrian Hentea.
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