Más información
El 12 de diciembre de 1930, con el objetivo de derrocar la monarquía de Alfonso XIII y proclamar la Segunda República Española, se produjo un levantamiento militar en Jaca, encabezada por los capitanes Fermín Galán Rodríguez, y Ángel García Hernández.
La sublevación fracasó, y tras un consejo de guerra sumarísimo, Galán y García Hernández fueron condenados a muerte, siendo fusilados el 14 de diciembre de 1930… Todo en tan solo dos días.
Aunque el levantamiento fracasó, sus líderes se convirtieron en mártires de la causa republicana que finalmente triunfaría con trampa, apenas cuatro meses después, el 14 de abril de 1931. Y digo con trampa, porque los comicios que se habían votado, eran municipales (para elegir concejales y alcaldes), no un referéndum sobre la forma de Estado (Monarquía o República). Sin embargo, los partidos republicanos las plantearon como un plebiscito de facto contra Alfonso XIII. La República se proclamó antes de que se publicaran los resultados oficiales definitivos. De hecho, el gobierno republicano nunca llegó a publicar un recuento total oficial detallado. No hace falta ser muy inteligente, para intuir porqué lo ocultaron. Y es que lo llevan en el ADN.
Pero regresemos a la historia de hoy.
En 1935, las tumbas de los capitanes Fermín Galán, y Ángel García Hernández, fueron objeto de vandalismo y profanación.
A raíz de aquellos repugnantes hechos, porque hay que ser muy miserable y cobarde, para ensañarse con los muertos, el 11 de abril de 1935 apareció, en el número 4 del diario Arriba, la siguiente nota de prensa:
«Falange Española de las J.O.N.S., ante las primeras noticias de haber sido profanadas las tumbas de los capitanes Galán y García Hernández, no quiere demorar por veinticuatro horas su repulsión hacia los cobardes autores de semejante acto. Quien demostrara su aquiescencia para tan macabra villanía no tendría asegurada ni por un instante su permanencia en Falange Española y de las J.O.N.S., porque en sus filas se conoce muy bien el decoro de morir por una idea».
José Antonio Primo de Rivera, también murió por una idea, sin embargo, cuando su tumba fue ´legalmente´ profanada, pocas notas públicas de repulsa se vieron. Al igual que también brillaron por su ausencia, cuando en abril de 2025, se supo de la comisión de actos vandálicos, en su nueva tumba, en el cementerio de San Isidro, en Madrid. Y me refiero al mutismo de ´la casta´, porque las redes sociales sí que ardieron.
Esa es la gran diferencia entre tener ´estilo´, y predicar ´talante´.
Es triste que una generación, la mía, tenga que desaparecer, para dejar paso a esta juventud española que comienza a despertar.
Es triste, pero, al tiempo, estoy encantado que así sea; aunque, ese amanecer completo de España, yo ya no lo vea.
Más en Columnistas
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home