Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Juan Pérez de Mungia: «El cínico pervertido»

Juan Pérez de Mungía 17 Abr 2026 - 15:20 CET
Archivado en:

Más información

Juan Pérez de Mungía: «Los verdugos de la ejecución de Noelia Castillo»

Juan Pérez de Mungía: «La dinastía y la legitimidad constitucional en su ocaso»

La infantilización de la política con el empleo de eslóganes vacíos —como el ya históricamente conocido, deliberadamente ambiguo “De entrada no, a la OTAN” para luego ser “Sí a la OTAN”— se ha recuperado bajo diferentes escenarios. El cinismo campeaba, entonces, en el partido, promover el GAL para el crimen, en defensa del Estado en sus cloacas. Durante el reinado de Pedro Sánchez se han labrado en las conciencias de los españoles diferentes anuncios para substituir la realidad, y reificar la experiencia. Imaginar es gratis y creer también. España es un país políticamente religioso, creyente: se pretende que piense que Pedro Sánchez adopta decisiones que son beneficiosas para el conjunto de sus votantes, y basta con que lo piense, porque, despues de todo, quien se entera de que es  por completo falso. Vende humo, y por el humo se sabe dónde está el fuego. Quema el país mientras su mujer, su hermano, sus ministros y sus adláteres van cayendo uno a uno en manos de la justicia. Ahora Armengol. No sería de extrañar que, si la justicia condenara a su mujer, el presidente enamorado dijera que Begoña hizo uso de información privilegiada a sus espaldas y resolviera divorciarse. Sería lo mejor para mantenerse y minimizar las consecuencias de la farsa. Vaya el lector a saber qué otra “boutade” puede inventar, todo lo necesario para hacer uso de sus votantes que supone son más tontos que una piedra. Al parecer todavía quedan muchas piedras en el electorado español.

El “No al terrorismo nacional” ha significado la excarcelación de los asesinos. El “No al independentismo” ha permitido doblar la cerviz para obtener sus votos en el Congreso. El “No a la negociación con Puigdemont” solo ha servido para dilatar, mediante subterfugios, su permanencia en La Moncloa. Y así, desde que tenemos uso de razón, la certeza que podía ser hilarante se ha convertido en una tragedia nacional y no solo.

El cinismo alcanza su máxima expresión en el terreno internacional, donde Sánchez predica la paz y practica la guerra al tiempo que se convierte en agente útil de Moscú y Pekín. Un comprador compulsivo de gas ruso, blinda su escenario con un discurso diseñado al revés de sus acciones. Documentos del propio Gobierno español admiten ventas a Irán de explosivos tipo A (dinamitas de alta potencia y sensibilidad), B (amonio y nitrato) y E (explosivos plásticos, de emulsión o gel), detonadores, reactivos de laboratorio, software de control y maquinaria industrial de categoría 2 —máquinas-herramienta de alta precisión, tornos de control numérico y centros de mecanizado— por más de 1,3 millones de euros solo entre 2024 y 2025. La cifra aumenta si se suma el primer semestre de 2025. Un análisis de los informes oficiales del Ministerio de Economía sitúa en torno a los 354 millones de euros las exportaciones a Teherán desde 1991 en material de defensa y doble uso; el 97,3 % corresponde precisamente a tecnología dual. Solo desde 2007, pese al embargo de armas vigente, España habría vendido unos 324 millones en productos de doble uso, aprovechando las excepciones legales para bienes que no se consideran directamente ligados a armas de destrucción masiva.

Esa tecnología sirve para usos industriales legítimos, pero también puede integrarse en cadenas de producción de misiles, munición avanzada o sistemas de guiado. La firma de abogados israelí Shurat HaDin presentó el pasado 6 de abril una denuncia contra Pedro Sánchez ante la Corte Penal Internacional, acusándolo de “colaborar y ayudar en crímenes de guerra” cometidos por Irán y sus grupos yihadistas aliados, Hamás y Hezbolá. La sospecha que recorre la denuncia es que parte de ese material no se quedaría en la economía civil iraní, sino que habría acabado en manos de la Guardia Revolucionaria Islámica, a la que la UE designó como organización terrorista en enero de 2026 tras meses de reticencias de varios socios, entre ellos España. Mientras Bruselas debatía esa declaración, Madrid autorizaba las exportaciones. Israel ha denunciado que Irán coloca mensajes de agradecimiento a Pedro Sánchez en los misiles que lanza contra su población. La ensoñación de un Estado de Palestina le ha blindado en pro de una paz ficticia que oculta el juego sucio de hacer lo contrario.

¿Qué le separa del carnicero de Hitler? El “No a la guerra” es realmente un “Sí a vender” 324 millones en tecnología para la guerra que los grupos terroristas Hamás y Hizbolá y sus patrocinadores —Irán, Rusia y China— mantienen como esa llamada “multipolaridad”, eléctricamente un cortocircuito de la cultura y la economía occidental. Por una parte dice ayudar a Ucrania, pero es uno de los principales consumidores de gas ruso; y presta apoyo a Marruecos nacionalizando sus migrantes, frente al Polisario, negando a los saharuis la nacionalidad que brinda a los narcotraficantes de la dictadura aluita de Mohamed VI. Y se entrega a Xi Jinping prometiendo su apoyo a la  anexión de Taiwán y practica lo mismo sobre Ceuta y Melilla cuya entrega promete a Marruecos de facto al asfixiar las ciudades económicamente convertidas en plazas de funcionarios.

Pedro Sánchez es un proscrito internacional. Le apartan de las reuniones y le declaran no apto, incapaz y peligroso para defender la Unión Europea. No solo está en el lado equivocado de la historia: en realidad tiene un trastorno bipolar. Hoy dice lo que no hace y hace lo que no dice. Su mandato es un pleonasmo. Repite siempre lo mismo, hace siempre lo contrario de lo que dice: que los valencianos piden ayuda sobre la DANA, va y la promete, pero nunca llega; que los palmeros necesitan ayuda por los daños del volcán, ahí siguen viviendo en barracones; que los españoles necesitan viviendas, pues que las compren viviendas, ¡se van a enterar!; que quieren ayudas sociales, pues que las pidan los marroquíes, que son quienes las reciben; que es necesario luchar contra el narcotráfico, pues ahí están los cadáveres de los guardias civiles; que tenemos los mejores trenes del planeta, pues ahí quedan quienes se encargan de construir trenes que no entran en los túneles o sencillamente descarrilan y sus damnificados esperarán las ayudas que no llegarán.

Pedro Sánchez es un delincuente, es el número uno, el líder de una organización criminal, una trama corrupta, una red societaria, el PSOE, que nutre las arcas de quienes despotrican de los empresarios para hacerse ricos a costa de la ignorancia colectiva. Si la justicia le pone en su sitio y no escapa a la República Dominicana o a Marruecos o a Irán, debería entrar más pronto que tarde en la trena. Como dicen los marroquíes, “Venid a España, en las cárceles españolas se vive mejor de la mano de Sánchez». ¡Viva Sánchez!, gritan al unísono los irregulares que trae para votarles. Y las instituciones del Estado desde la monarquía de Felpudo VI, el Ejército y la Policía, y la Justicia, se pliegan, y se silencian ante la ignominia. Pedro Sánchez hará lo que tenga que hacer para evitar su futuro: regularizaciones masivas, cambios en el voto por correo, cambios en la dirección de Indra a quien se confía el recuento de sus electorees, y lo que se le antoje con tal de no sucumbir a la realidad. La farsa llega a su fin. Ojalá pudiera morir en la hoguera de las vanidades; solo esperamos que alguien encienda la mecha de las fallas donde arden los personajes de cartón piedra, todos juntos, juntos con sus piedras.

Más en Columnistas

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

CONTRIBUYE

Mobile Version Powered by