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El 7 de mayo de 1976, en plena Guerra Civil Libanesa, Jocelyne Khoueiry, con tan solo 20 años de edad, junto a otras seis mujeres, pertenecientes, al igual que ella, ella, a la Falange Libanesa Cristiana, defendieron un edificio en la Plaza de los Mártires, en Beirut, frente al asalto de 300 islamistas, vinculados a la OLP.
Según el relato, que se volvió célebre a nivel mundial, gracias a los reporteros de guerra desplazados en el Líbano, el pequeño grupo de mujeres falangistas, logró resistir durante horas, pese a estar enormemente superadas en número.
La imagen de aquellas jóvenes armadas, defendiendo su posición, convirtió rápidamente a Jocelyne Khoueiry, en un icono internacional, de la heroica resistencia de los cristianos católico-maronitas, en Líbano.
Con el tiempo, llegó a liderar una milicia 1500 mujeres, dentro de la Falange Libanesa, en una época donde se había normalizado que, las mujeres falangistas, estuvieran en primera línea de combate, junto a sus camaradas varones.
Khoueiry falleció en 2020 a los 64 años tras una penosa enfermedad, siendo recordada en el Líbano como una figura que transitó de la guerra, a la búsqueda de la paz. Una paz que se ganó, como, desde la Noche de los Tiempos, siempre se ha ganado la paz; luchando por ella.
La fotografía, testimonio de lo sucedido aquel 7 de mayo de 1976, dio la vuelta al mundo, y de no ser porque se trataba de una mujer blanca, falangista católica-cristiana, su ´empoderada y resiliente´ imagen, hoy posiblemente, formaría parte del rosco de colorines de la Agenda 2030.
En la actualidad, las Falanges Libanesas continúan siendo un actor político notable, en el Líbano, dentro de un escenario democrático y parlamentario, lejos de su pasado como milicia armada durante la Guerra Civil.
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