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Ciudadanos pisa los talones a Podemos tras el referéndum ilegal del 1 de octubre

Podemos: la purga como costumbre y la mentira como instrumento

Periodista Digital 07 Nov 2017 - 17:26 CET
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PODEMOS ha «institucionalizado» el procedimiento de la purga para resolver las discrepancias de parecer en su seno.

En poco más de dos años, la dirección del partido, controlada por Pablo Iglesias, ha liquidado, por este orden, a Sergio Pascual, Tania Sánchez, José Manuel López, Sandra Mínguez, Íñigo Errejón, Carolina Bescansa y, como último por ahora en esta lista de caídos, Albano-Dante Fachin, que ayer mismo presentó su dimisión después de que fuera «invitado» por el secretario general podemita a «emprender su propio camino». Todos los purgados ocupaban puestos de relevancia, bien en el organigrama del partido bien en las instituciones donde Podemos tiene representación.

Y a todos se les ocurrió discrepar de la línea marcada por Iglesias y su «núcleo duro», decidido a no permitir la más mínima herejía.

El procedimiento de la purga es tan viejo como el comunismo, cuyo maximalismo exige obediencia ciega y que nadie rechiste a las directrices del líder.

Cuando hasta en Rusia es difícil encontrar comunistas, parece que España se ha convertido en una reserva de esa ideología y de sus procedimientos, que, ahora que se cumple un siglo de la Revolución Bolchevique, fueron sepultados hace más de dos décadas bajo los escombros del muro de Berlín. Pero Iglesias no se ha enterado.

Con independencia de que las ideas o líneas de actuación de los purgados fueran más o menos interesantes, lo que mueve a Iglesias no es preservar el interés general, sino conservar el poder omnímodo que ha ido ahormándose en la corriente populista.

Con lo que ello tiene de ejemplificador, claro: el que se mueve no solo es que no sale en la foto, sino que su cabeza política sirve de trofeo para que desista aquel que tenga la tentación de discutir al «césar».

A ver quién se atreve a ser el siguiente… Presumir desde estos postulados de ser el partido de la libertad es la penúltima mentira de Podemos.

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