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Un esperpento de comparecencia.
Pero tampoco supuso una gran sorpresa.
Pedro Sánchez, que tenía este 25 de marzo de 2026 que explicar largo y tendido la posición del Gobierno en relación con las decisiones adoptadas en política exterior, europea y de defensa, y el impacto que las mismas tienen para los intereses generales de España, el debilitamiento de la relación con los socios y aliados europeos, la situación de las relaciones bilaterales con Estados Unidos y sus efectos de aislamiento en materia de seguridad; así como las actuaciones previstas para preservar nuestra seguridad nacional, en relación a la guerra con Irán, optó por rebuscar en el pasado.
En concreto se fue hasta el año 2003 con José María Aznar y la guerra de Irak:
Hay fechas que no se olvidan, y el 15 de febrero de 2003 fue una de ellas. Más de 3 millones de ciudadanos salieron a manifestarse a las calles con un mensaje muy sencillo: ‘No a la guerra’. Yo fui uno de ellos.
Dirigiéndose a la oposición, preguntó:
¿Saben cuántas víctimas hubo? No lo saben porque no les interesa, pero no olvidar es el primer paso para no cometer los mismos errores. Murieron más de 300.000 personas, muchos de ellos niños, niñas y mujeres, y más de 5 millones de desplazados y un torrente de inestabilidad en la zona, aceleró la guerra en Siria y reforzó al régimen iraní de los ayatolás. El presidente José María Aznar dijo que no se arrepentía de nada, y es importante recordar y no olvidar para aprender de los errores
Añadió que la «sociedad española se negó a respaldar un conflicto que solo buscaba enriquecer a los poderosos y perjudicar a los más vulnerables».
Según Sánchez, menos del 6 % de los ciudadanos quería que España participara en esa guerra, y a pesar de ello, José María Aznar decidió involucrar al país «para sentirse importante», arrastrando a España a lo que calificó como una «locura».
Para el inquilino de La Moncloa, esta guerra, según su óptica, solo viene a reforzar a los miembros del eje del mal:
¿Qué han conseguido los promotores de esta guerra? Socavar la legalidad internacional, reavivar los conflictos en Irak y Líbano, enterrar Gaza en el olvido. Dar a Putin más de 8.000 millones para financiar su guerra, cambiar un Jamenei por otro aún peor que sí que está a favor de las armas nucleares. Esto es un desastre absoluto.
Pero el jefe del Ejecutivo socialcomunista siguió con la matraca de 2003 y también se refirió al ministro de Hacienda de la época, Cristóbal Montoro:
Montoro no aprobó ni una rebaja fiscal durante la guerra de Irak. Estaría demasiado ocupado enriqueciéndose y mientras, la oposición vendrá hoy a darnos lecciones. Qué cara más dura. Hemos logrado que Europa se mueva. Qué va a pasar a partir de ahora? Solo una persona lo sabe.
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