La pregunta, convertida en afirmación, la plantea Moisés Naím este domingo en un artículo de opinión de El País titulado Tramposos, hipócritas y mentirosos.
«Es peligroso acostumbrarse tanto. Esta tolerancia ha hecho que en algunos países la complacencia del público con las flagrantes mentiras de los gobernantes o con la hipocresía de los políticos alcanza niveles insólitos. Nos hemos acostumbrado tanto a que nos mientan que ya no nos importa; es parte de un juego en el que todos participamos. Los gobernantes mentirosos saben que sabemos que nos están mintiendo y que, o no nos importa, o no hay nada que podamos hacer al respecto.»
Puede que algunas iniciativas en Internet, como la web Verdad-Mentira.com que hace un seguimiento de veracidad de declaraciones de políticos y periodistas, cambie esta percepción en el futuro.
Añade Moisés Naím:
En todo esto juegan un rol crítico los medios de comunicación y la buena noticia es que las nuevas tecnologías como Google o YouTube facilitan el recuento de las promesas incumplidas, las mentiras y las contradictorias posiciones de gobernantes y políticos.
Aunque puntualiza:
Siempre y cuando, claro está, esos líderes no tengan el control de los medios, incluyendo Internet. O que a la población le importe que le mientan.
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