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Si se celebraran hoy elecciones generales, el Partido Popular lograría una ventaja de 11,8 puntos sobre el PSOE, según el barómetro político de DYM correspondiente a junio, realizado para ABC. Sería la mayor distancia que separa a los dos grandes partidos desde las elecciones de 1989, cuando Felipe González ganó por tercera vez consecutiva y logró 175 diputados. Ahora es el PP el que podría recuperar la hegemonía en el Parlamento y gobernar en solitario.
La diferencia refleja la tendencia general de los sondeos conocidos en las últimas semanas, a raíz del «decretazo» antisocial aprobado por el Gobierno, que puso de manifiesto todas las contradicciones y falsedades del discurso oficial sobre la crisis. Esa ventaja del PP es también importante en la intención de voto, con casi nueve puntos de diferencia, cuando en diciembre de 2009 era solo de 1,4 por ciento.
- El PP mejoraría el resultado del año 2000, cuando José María Aznar repitió como presidente del Gobierno con un 44,5 por ciento de los votos y 183 escaños (la mayoría absoluta son 176). Ahora, el principal partido de la oposición rompería su techo histórico y llegaría hasta el 45,3 por ciento. Supone una subida de casi cinco puntos y medio desde la última cita electoral al Parlamento de la Nación, en marzo de 2008, cuando se quedó en un 39,9 por ciento de los votos escrutados.
- El PSOE se halla ahora en plena depresión electoral. Desde el pasado diciembre ha caído cinco puntos, casi la mitad de su desventaja respecto al PP.
- El PSOE sólo retiene el 43,4 por ciento de sus antiguos votantes, mientras que en el caso del PP la fidelidad actual es del 81 por ciento.
- Con la tendencia de voto actual, el PP podría conseguir la mayoría absoluta en el Congreso. Desde 1986, rebasar el umbral del 44 por ciento de voto válido ha asegurado esa mayoría. En el año 2000, el PP superó al PSOE por 10,3 puntos.
Ni en sus peores augurios el PSOE -señala el editorial de ABC titulado Zapatero hunde al PSOE– había calculado que a mitad de legislatura los varapalos económicos generarían internamente en el partido, y externamente en la sociedad, una crisis de credibilidad y desconfianza tan severa. Lo peor para los socialistas, según se empieza a admitir en círculos del PSOE, es la incapacidad y el escaso margen de maniobra para remontar.
- El temor es que la pésima gestión de la crisis económica y los «bandazos» impuestos desde el exterior, unidos al efecto del «tijeretazo» social, a la incapacidad para generar empleo, a las consecuencias que pueda conllevar el «decretazo» de la reforma laboral y al incremento de impuestos en los próximos meses, conviertan el declive electoral del PSOE en un proceso irreversible.
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