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José María Aznar, como se esperaba, ha sido el gran protagonista de la primera jornada de la Convención Nacional del PP que se celebra en el Palacio de Congresos de Ifema, en madrid.
Y lo ha sido con dos preguntas retóricas, lanzadas desde la tribuna a la plana mayor del partido, sentada primera fila y sobre todo ante su líder, Mariano Rajoy: «¿Aspira el PP realmente a ganar las elecciones? ¿Dónde está el PP?».
El propio Aznar, tras una pausa teatral, ha respondido a ambas preguntas diciendo que él sigue en el PP precisamente porque cree que el PP tiene «la obligación de ganar las elecciones» y sigue siendo el «mejor instrumento para defender los intereses de los españoles».
En un discurso vibrante, bien trabado y pensado hasta la última sílaba, ha añadido el expresidente que el PP no debe «despreciar el desánimo ni los recelos» de sus votantes, instando a Rajoy y a toda la cúpula a volver a las esencias del PP.

El auditorio escuchaba en silencio y sonaron fuertes sonaron sus palabras sobre la corrupción y el caso Gürtel. Fiel a su estilo, Aznar solo puso la mano en el fuego por si mismo, y reclamó que cada uno defienda lo suyo:
«La corrupción es un cáncer que no podemos tolerar. Cada uno tiene que responder de sus actos. Yo respondo de los míos. Del primero hasta el último. Y lo digo mirando a los ojos».
En el auditorio, aunque nadie dijo nada, era evidente que abundaban los convencidos, con datos y fechas en la mano, de que la entrada de la red Gürtel en el PP se produjo en la era Aznar, aunque hayan sido Rajoy y Cospedal los que han tenido que ‘comerse el marrón’.
BRILLANTE Y DIRECTO
El arranque de Aznar en la Convención Nacional del PP fue notable. Sinceramente compungido, miró a la audiencia y dijo con voz dolorosa:
«Tal día como hoy hace 20 años yo estaba en San Sebastián enterrando a Gregorio Ordóñez».
Tras escuchar la ovación del público, puesto en pie, el presidente de honor del PP, volvió a la tarea, para reivindicarse:
«No vuelvo de ninguna parte porque nunca me he ido a ninguna parte».

Habló de corrupción el día después de la salida de la cárcel del extesorero del PP, Luis Bárcenas, quien olvida quien mandaba en el PP cuando él y sus compinches iban a la boda del Escorial y se lo llevaban crudo pegando sablazos a la sombra del PP y acusa a Mariano Rajoy de conocer «desde el principio» la contabilidad b del partido.
Casi a renglón seguido, Aznar ha encomendó a los suyos la tarea de salvar al país:
«España necesita más Partido Popular, más Estado, más Nación, y más unidad, no menos. Necesita más determinación contra quienes quieren acabar con ella. Más estado de Derecho y más ley, más reformas y más confianza, necesita creer más en sus propias fuerzas».
«No está en juego el éxito del PP, está en juego el éxito de España».

Reinvidicó la vuelta a las esencias del partido: la defensa de las víctimas del terrorismo –«a las víctimas, dignidad y justicia» ha dicho en un mensaje a las que se manifestarán mañana en Madrid contra la política antiterrorista de Rajoy- y de la unidad de España.
«Hay que dejar claro que órdagos, ninguno, secesionismos, ninguno, y chantajes no se acepta ninguno».
«Debemos ofrecer un proyecto claro, el nuestro. La izquierda no lo tiene. La izquierda se divide en tres: los que han decidido hundir el barco, los que están en la inopia y los populistas. A todos se les cayó el muro de Berlín y a algunos se les caen los cascotes del fracaso del chavismo».
Hizo varios llamamientos a la unidad y animó a Rajoy a hacer política:
«España necesita ambición, un país fuerte, lleno de energía, que anima, que estimula, que premia a quienes se esfuerzan».
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