La noticia saltó de refilón en el programa de Carlos Herrera en la Cope, la mañana de este 6 de diciembre de 2016, cuando uno de los tertulianos comentó como si nada que la noche anterior, intrigado por el bullicio que les llegaba desde el otro extremo del restuarante, descubrió al mismísimo Pedro Sánchez de francachela, con un nutrido grupo de antiguos cuates, gente de su seguridad y amiguetes.
Aclara David Lozano en Esdiario que el exsecretario general del PSOE cenaba este lunes, de forma discreta, en una pequeña sala reservada.
Así, el exlíder socialista había citado en ese restaurante madrileño a los responsables e integrantes de su dispositivo de seguridad, todos ellos miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y agentes de la Policía Nacional adscritos a la Unidad Central de Protección de la Comisaría General de Seguridad de Ciudadana para invitarles a cenar.
El ágape reunió sobre la mesa, presidida por Sánchez, a una decena de personas y la misma se prolongó, según ha podido saber este diario, por espacio de dos horas.
Entre los adversarios de Sánchez, que son muchos, la cena se interpreta como un alivio, como una especie de despedida definitiva: «Puede tener carácter navideño».
No todos son tan generosos y comienza a notarse en las filas del PSOE verdadero cabreo con su exsecretario general, a quien se acusa ya sin matices de estar perjudicando seriamente al partido.
«Si tanto le gusta Podemos y quiere una España federal con el derecho de autodeterminación, y si además odia a Rajoy al que considera ‘indecente’, y no puede ver a Susana Díaz ni en pintura y adora a Íñigo Errejón, ¿a qué espera Pedro Sánchez para solicitar su entrada en Podemos?».
Un alto dirigente del PSOE madrileño asegura a Periodista Digital que fue el propio Errejón quien el pasado 4 de marzo de 2016 le hizo creer Sánchez que Podemos se abstendría en su investidura y que él llegaría al Palacio de la Moncloa con solo 90 diputados.
«Sánchez se estrelló porque Pablo Iglesias -que ya tenía un preacuerdo con IU para ir juntos a los comicios del 26-J- echó sobre los bancos del PSOE un saco de cal viva del GAL de los tiempos de Felipe González y, colorín colorado, la investidura fracasó».
«Cada vez somos más quienes creemos que debe asistir como nuevo miloitante al Congreso de Podemos, en febrero de 2017, y olvidarse del PSOE».
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