Ramón Espinar va a acabar cogiéndole alergia a los fotógrafos. Y no precisamente una alergia primaveral –¿Qué diría ‘Espinar Zero’, encantado con la querella del «mafioso» Díaz Ferrán, si en el Tramabús del odio saliese su padre?-.
El senador podemita, escarmentado tras lo de las dos Coca-Colas, y pillado con una jugosa mariscada –El caradura de Ramón Espinar se zampa una ‘baratísima’ mariscada gallega y Twitter lo corre a gorrazos– que el mismo subió a Twitter, ahora se cuida mucho de las imágenes que le puedan hacer.
Por eso, el cabreo de mona que se agarró el 25 de abril de 2017 fue de los que hacen afición cuando observó a un gráfico de El País, Uly Martín, haciéndole unas fotos en los pasillos del Senado.
Espinar, que llevaba un paquete de tabaco en la mano, se puso como el bicho del pantano, seguramente temiendo que el diario de PRISA la utilizase, aunque en realidad la imagen no era nada comprometedora.
Martín, viendo que el senador se había tomado la foto a mal, optó por publicarla en Twitter y con el siguiente mensaje:
Y claro, cómo era de esperar, comenzaron las coñas en la red:
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