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Los malos resultado que ha ido acumulando Podemos tanto en las elecciones generales, autonómicas y municipales de 2023 no solo supuso la pérdida de la influencia política, sino que también tuvo un devastador impacto económico.
Y es que, según los datos presentados ante el Tribunal de Cuentas, el partido cerró el año con pérdidas históricas de 4,687,599 euros, según avanza El Mundo.
Este colapso financiero es el resultado directo de la drástica reducción de escaños, tanto en el Congreso como en los parlamentos autonómicos, donde los representantes del partido de Pablo Iglesias se redujeron a 22 al finalizar el año, cayendo posteriormente a 16. Además, en junio de este año, solo lograron dos actas de eurodiputadas, obtenidas por Irene Montero e Isa Serra, lo que profundiza el sombrío panorama político del partido que se posicionó como ‘la nueva política’ pero que muy pronto dejó bien en claro que solo era un discurso vacío que se aprovechaba de un movimiento social para poder engordar las cuentas de sus miembros.
Porque, pese a que el partido se encuentra en un despeñadero, la pareja conformada por Pablo Iglesias e Irene Montero nada en la abundancia, palea millones y mantiene su alto tren de vida.
Atrás quedó eso de los tres salarios mínimos o que viviría y moriría en Vallecas.
En cuanto a las posibilidades de resurgir del partido, deben reconstruir su estructura organizativa y encontrar un nuevo discurso porque el que han mantenido en la última década ya no convence a nadie. Su cercanía con dictadores como Maduro y regímenes como el de Irán tampoco ayuda.
Pese a que pareciera que Podemos está abocado a desaparecer o quedar como una formación residual, de momento, su voto sigue siendo importante para el presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso. Además, los dos escaños en el Parlamento Europeo podrían permitirle mantener cierta relevancia.
Batacazo tras batacazo
En 2023, Podemos fracasó en su capacidad de mantener el apoyo de los ciudadanos, al perder su poder territorial en cinco gobiernos regionales y desapareciendo de varias asambleas autonómicas, como en Madrid, Comunidad Valenciana y Canarias.
El desastre continuó en las elecciones generales de julio, donde su representación se redujo a cinco escaños, que posteriormente disminuyeron a cuatro. Las pérdidas económicas de 4,6 millones de euros, aunque mitigadas en parte por ingresos de grupos parlamentarios disueltos, anticipan un 2024 con ingresos aún menores, poniendo en serio riesgo la viabilidad financiera del partido.
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