No es común que una indagación judicial desvele las costuras más ocultas de las alianzas políticas, y aún menos que acorrale a un partido como el Partido Nacionalista Vasco (PNV), conocido por su discreción y tacto.
Sin embargo, el último informe elaborado por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha logrado lo que muchos consideraban inalcanzable: señalar al PNV como un actor clave en una red de favores y demandas de cargos a cambio de su apoyo crucial a la moción de censura que en 2018 apartó a Mariano Rajoy del Gobierno y catapultó a Pedro Sánchez al poder.
Más allá del relato de renovación democrática que envolvió aquel momento parlamentario, las investigaciones apuntan a un panorama mucho menos alentador: listas con nombramientos, posiciones estratégicas en organismos públicos y promesas de influir en jugosas adjudicaciones.
Según la UCO, todo esto habría circulado por los despachos y chats privados de Santos Cerdán, quien era entonces secretario de Organización del PSOE y actuaba como intermediario entre los socialistas y sus aliados vascos.
¿Qué solicitaba el PNV?
- Cargos relevantes: El PNV habría demandado específicamente puestos clave en el Ministerio de Medio Ambiente, Adif, INI y SEPI, entidades cruciales para gestionar infraestructuras y recursos públicos.
- Peticiones tras bambalinas: Las solicitudes no se realizaban por los canales oficiales; según la investigación, se movían en la “trastienda” de Ferraz antes de ser enviadas a Koldo García, mano derecha de Ábalos y otro actor del engranaje bajo investigación.
El informe detalla cómo estos documentos con nombres y demandas del PNV sirvieron como base para negociar el apoyo parlamentario, en una ecuación donde el interés público quedaba relegado.
La corrupción, un viejo fantasma en Sabin Etxea
La imagen del PNV como partido pragmático y gestor se ve nuevamente afectada por las acusaciones de corrupción. No es la primera vez que el nacionalismo vasco enfrenta sospechas relacionadas con clientelismo, nepotismo o tráfico de influencias. Desde los tiempos de Ibarretxe hasta las recientes controversias sobre empresas públicas y adjudicaciones, la sombra del escándalo ha acechado a Sabin Etxea sin que haya tenido consecuencias judiciales significativas.
En esta ocasión, lo grave radica en la supuesta coordinación con el liderazgo del PSOE y la implicación presunta de empresas como Acciona y Servinabar (vinculada a Santos Cerdán), que habrían cobrado comisiones ilegales cercanas al 2% en adjudicaciones públicas. El informe indica que el 75% de los beneficios obtenidos por Servinabar provenían de Acciona, parte del dinero retornando en forma de favores y salarios a familiares del propio Cerdán.
Por si fuera poco, el PNV ha respondido ante estas informaciones con un contundente “no tenemos ninguna vinculación”, aunque los documentos y grabaciones interceptados por la Guardia Civil dejan poco lugar para dudas.
ETA y el PNV: una relación tan incómoda como real
Analizar la historia del PNV sin abordar su conexión con la violencia y el nacionalismo radical resulta imposible. A pesar de que el partido ha defendido siempre el camino institucional, su historia está entrelazada con la génesis de ETA, escisión radicalizada surgida entre las juventudes del PNV a finales de los años 50. Durante décadas, esta organización terrorista utilizó el discurso nacionalista para justificar su estrategia violenta. Aunque el PNV rompió formalmente con ETA en los años 60, han existido relaciones subterráneas frecuentes, especialmente en momentos tensos con el Estado.
Durante las décadas de los 90 y 2000, el PNV participó activamente en procesos dialogados con ETA e incluso firmó pactos que algunos analistas consideran que blanquearon al entorno abertzale dentro del panorama político vasco. La violencia utilizada como herramienta política ha dejado cicatrices profundas que todavía influyen en cómo es percibido este partido hoy.
Un partido clerical, meapilas y… ¿modélico?
Pocos partidos en España cuentan con una base tan profundamente católica y tradicionalista como el PNV. Fundado por Sabino Arana, quien tenía una visión casi mística sobre la identidad vasca, este partido ha oscilado siempre entre un pragmatismo político afincado en valores conservadores. Los apodos históricos como “meapilas” no son casualidad: hasta bien entrado el siglo XXI, la influencia eclesiástica ha marcado su agenda nacionalista; aunque recientemente han intentado modernizar su imagen.
Sin embargo, este barniz moralista ha coexistido con prácticas clientelistas, redes de favores e una gestión marcada por opacidad. El control ejercido sobre los principales resortes institucionales del País Vasco ha permitido al PNV crear un sistema tan eficiente como resistente a críticas externas. Las acusaciones respecto a corrupción han sido tratadas internamente mediante dimisiones pactadas sin gran eco mediático hasta que intervenciones judiciales han puesto patas arriba esa narrativa “excepcional” vasca.
Consecuencias y reacciones: ¿y ahora qué?
La revelación sobre las exigencias del PNV para apoyar la moción de censura ha generado un verdadero seísmo político. El PP exige ya la dimisión inmediata de Pedro Sánchez argumentando que lo prometido como regeneración era simplemente una institucionalización encubierta de prácticas corruptas. Ante esto, el silencio del PNV junto con su negativa a participar en comisiones investigadoras en el Senado no hace más que aumentar las sospechas e incrementar la indignación colectiva.
La gran pregunta ahora es si este escándalo abrirá realmente una brecha significativa en el poderío del nacionalismo vasco o si será otro caso más que pasará sin mayores repercusiones para quienes están involucrados. Por ahora, las investigaciones continúan abiertas mientras el Supremo examina los papeles desempeñados por todos los implicados.
Curiosidades y datos llamativos
- La “trama Cerdán” tiene su epicentro en el proyecto ‘Mina Muga’, siendo esta la primera gran adjudicación donde Acciona y Servinabar colaboraron estrechamente según los investigadores.
- La conexión entre Servinabar y Santos Cerdán llegó incluso a formalizarse mediante un contrato privado correspondiente al 45% de las participaciones.
- A pesar de su imagen impoluta, el PNV enfrenta varias investigaciones judiciales por corrupción; sin embargo, rara vez resultan en sentencias firmes.
- En los años 90, este partido participó activamente en acuerdos secretos con ETA desembocando en una “tregua indefinida” en 1998; aunque esa paz fue efímera ya que pronto regresaron los actos violentos.
- La influencia religiosa dentro del PNV sigue viva especialmente en municipios rurales donde procesiones religiosas forman parte esencial del calendario político.
En política —como sucede también en otros ámbitos— es notable cómo se difumina esa línea entre pragmatismo e hipocresía más fácilmente de lo que nos gustaría reconocer.
Más en Partidos Políticos
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home