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INMOBILIARIO DE LUJO

El elevado tren de vida de José Bono: el palacete en Tánger que nadie puede alquilar

El exministro promociona en Airbnb su mansión en la medina de Tánger, pero sin reservas posibles durante dos años, mientras planea un hotel de lujo cercano

Periodista Digital 21 Abr 2026 - 13:53 CET
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José Bono, exministro de Defensa y figura destacada del socialismo español, ha acaparado la atención recientemente por su impresionante mansión en la medina de Tánger. Este antiguo palacete, cargado de historia, se anuncia en Airbnb con descripciones que atraen miradas: dos habitaciones lujosas detalladas al milímetro, pero imposibles de reservar. Estamos ante esos «anuncios fantasma» que despiertan curiosidad sin ofrecer un verdadero negocio.

El inmueble, conocido como Dar Tapiró, fue el taller del célebre pintor orientalista Josep Tapiró en el siglo XIX. Bono adquirió la propiedad en 2021 por alrededor de 600.000 euros y realizó una reforma integral, invirtiendo entre 1,2 y 1,5 millones más. Hoy, el palacete supera los 1.800 metros cuadrados tras anexar cuatro edificios adyacentes, y cuenta con un patio central de 117 m², una fuente, cocina equipada e incluso un ascensor turco. Todo parece sacado de un cuento andalusí, adornado con azulejos zellige y madera de cedro.

Sin embargo, esta historia va más allá de una simple vivienda. Fuentes locales han revelado que Bono ha comprado cinco inmuebles en la calle Ben Charki, a escasa distancia, por aproximadamente 260.000 euros en total. Precios bastante accesibles para la zona, que triplican su valor potencial como complejo hotelero de lujo con vistas al mar, según detalla The Objective. El proyecto contempla una escalera directa al litoral marítimo, vital para atraer turismo, aunque se enfrenta a restricciones patrimoniales y vecinos poco dispuestos a vender.

Antecedentes de una expansión discreta

La conexión de Bono con Tánger no es una mera casualidad. Antes crítico del país magrebí, desde 2020 defiende al régimen alauí en medios españoles. Compró la casa original a través de la mediación de Santiago de Luca, amigo cercano de Zapatero, procedente de propietarios anteriores vinculados al Instituto Cervantes. Un proyecto cultural que había quedado frustrado por la pandemia se transformó así en una residencia privada ampliada.

En Ben Charki, las viviendas se encuentran deterioradas y deshabitadas, perfectas para ser rehabilitadas. Aunque el exministro no hace declaraciones al respecto, el anuncio en Airbnb bajo el nombre «Javier» parece un ensayo general. ¿Un test para el hotel? ¿O simplemente exhibicionismo de lujo? No es habitual ver a exministros promocionando propiedades históricas en plataformas tan masivas.

Posibles consecuencias en el tablero político

Este estilo de vida genera murmullos y comentarios entre los ciudadanos. En España, donde Bono recibe pensiones generosas y ha presidido el Congreso, sus inversiones en Marruecos ponen en entredicho su imagen austera del pasado. El proyecto hotelero podría despegar coincidiendo con el Mundial 2030, que Marruecos coorganiza y que atraerá a numerosos inversores. Sin embargo, los obstáculos urbanísticos y los precios declarados por debajo del mercado levantan sospechas sobre posibles estrategias fiscales.

Si este ambicioso plan avanza, daría lugar a un enclave exclusivo a solo tres minutos del puerto. No obstante, la ampliación vertical del palacete ya ha generado críticas por ir en contra de las normativas patrimoniales existentes. Desde una perspectiva política, este movimiento podría reforzar los vínculos hispano-marroquíes; sin embargo, también expone a Bono a críticas por su ostentación dentro del corazón de la medina.

Para concluir con una nota humorística: imaginen a Bono como un anfitrión fantasma que invita al paraíso pero cierra la puerta con «no hay plazas». Por cierto, el palacete fue un teatro judío antes que taller de Tapiró, quien inmortalizó sultanes en acuarelas. En Airbnb se pueden encontrar baños equipados con bidé y una montera acristalada que mide 5×5 metros. Y atención: una compra reciente por solo 10.000 euros en Ben Charki parece ser toda una ganga histórica.

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