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Imaginen un país con cerca de cuatrocientos monarcas a lo largo de su historia. Ahora, deténganse a contar cuántas de esas cabezas coronadas fueron mujeres con pleno derecho a gobernar. La cifra se reduce de forma drástica, casi escandalosa: doce. Solo doce reinas titulares frente a un océano de reyes.
Esta es la descomunal desproporción que Manuel García Parody, catedrático jubilado y académico correspondiente de la Real Academia de la Historia, plantea en su nuevo y fascinante libro, «Reinas y regentes de España», publicado por la editorial Almuzara. No se trata simplemente de una colección de biografías, sino de un viaje argumentado que busca responder a una pregunta crucial: ¿qué pasó cuando, contra viento y marea, fueron ellas las que realmente ejercieron el poder?
La respuesta, sustentada con rigor a lo largo de la obra, es tan contundente como reveladora: «La mayoría de las reinas titulares y regentes cumplieron razonablemente bien sus cometidos». Más aún, García Parody llega a una conclusión que invita a repensar nuestra historia: «se puede afirmar que predominó el buen gobierno cuando las mujeres ejercieron el poder».
Este no es un libro de historia al uso. El autor, con la maestría de quien ha dedicado su vida a la docencia, nos guía no con un listado frío de fechas y batallas, sino con escenas, preguntas y una narrativa que engancha. Se preocupa por el lector, advirtiéndole que «les he incluido una serie de cuadros genealógicos» para no perderse en la maraña de linajes, y estructura el relato en torno a figuras clave cuyo liderazgo marcó un antes y un después.
El viaje comienza en los albores de la Reconquista, con una mujer extraordinaria: Urraca de León. García Parody no duda en presentarla como «la primera reina que gobierna en España —y de Europa— por derecho propio» entre 1109 y 1126. Su coronación no fue un mero trámite heredado. Asumió la corona en un escenario plagado de presiones internas y externas, sostuvo con uñas y dientes la legitimidad dinástica y tomó decisiones críticas que, literalmente, aseguraron la continuidad de su reino. Su figura emerge de las páginas no como una anécdota, sino como la fundadora de un linaje de poder femenino.
Avanzando en el tiempo, nos encontramos con el caso más estudiado, pero no por ello menos fascinante: Isabel I de Castilla. El libro aborda su reinado desde la perspectiva de la arquitectura del poder. No se contenta con la visión del tándem inseparable con Fernando, sino que distingue con precisión lo que fue obra de Isabel y lo correspondiente a Fernando. Sus reformas institucionales, su política religiosa y la expansión territorial son analizadas como parte de un proyecto de gobierno consciente y personal, el de una reina que ejerció el poder de forma plena y transformadora.
Frente a este ejercicio de autoridad, la historia de Juana I de Castilla representa el reverso tenebroso de la moneda. La narrativa tradicional de la «Loca» es desmontada meticulosamente. García Parody afirma que quienes se encontraban con ella no se topaban con una enajenada, sino con «una reina plenamente cuerda, aunque desorientada». El encierro en Tordesillas no fue una medida médica, sino un acto de pura conveniencia política.
«Fueron su padre, Fernando de Aragón, y su hijo, el rey-emperador Carlos, quienes la mantuvieron encerrada en Tordesillas hasta su muerte, para que no pudiera reinar en Castilla».
Esta afirmación, cargada de dramatismo, cambia por completo la percepción de uno de los episodios más trágicos de nuestra historia.
Pero el poder de las mujeres en la monarquía hispánica no se limitó al ejercicio titular. Donde con más frecuencia y, a menudo, con mayor maestría, desplegaron su influencia fue en el terreno de las regencias. El libro muestra con detalle cómo la gobernación del reino se sostuvo gracias a estas mujeres durante las minorías de edad de los herederos o las ausencias de los reyes. Fueron momentos de extrema vulnerabilidad para la corona, donde las tutelas, los juramentos, los pactos con la nobleza y las decisiones de Cortes se convertían en la savia del reino.
En este marco destaca con luz propia la figura de María de Molina, una verdadera maestra de la política práctica. Activa durante las turbulentas minorías de Fernando IV (1295–1301) y Alfonso XI (1312–1321), supo navegar con una habilidad pasmosa entre las ambiciones de la nobleza y los intereses del reino, asegurando la supervivencia de la dinastía. Su legado es el de una regente que no se limitó a «guardar el trono», sino que gobernó con inteligencia y firmeza.
La lista de regentes cruciales es larga e ilustrativa. Catalina de Lancaster, Mariana de Austria y las dos María Cristina (de Borbón-Dos Sicilias y de Habsburgo-Lorena) completan un panorama en el que estas mujeres, lejos de ser meras suplentes, marcaron el rumbo de la política interior y exterior en algunas de las etapas más complejas de la historia de España. El autor precisa que «Incluimos junto con esas doce más dos reinas a aquellas que ejercieron como regentes en las minorías de los titulares», ampliando así el espectro de estudio.
El libro también rinde homenaje a aquellas reinas consortes cuyo poder e influencia superaron, de facto, al de sus maridos. Es el caso de Toda de Pamplona y, especialmente, de Isabel de Farnesio, segunda esposa de Felipe V, cuyo papel fue determinante en la política europea de la época y en la colocación de sus hijos en tronos por medio de una hábil diplomacia.
Es inevitable, al recorrer estas vidas, preguntarse por el «qué hubiera pasado». García Parody no elude esta reflexión. El peso de la ley agnaticia, que priorizaba sistemáticamente a los varones en la sucesión, condicionó dramáticamente la historia de España. El autor subraya que, sin esta ley, «habríamos tenido más reinas que reyes». La pregunta queda flotando, cargada de potencial histórico: ¿qué rumbo habría seguido la Monarquía Hispánica si Juana I o Juana la Beltraneja hubieran reinado con plenitud? ¿Cómo habría sido nuestro siglo XIX con más mujeres al frente?
El balance final que ofrece «Reinas y regentes de España» es nítido y está sólidamente argumentado. Estas mujeres no fueron simples peones en el tablero dinástico ni figuras decorativas. Fueron estrategas, diplomáticas, administradoras y, en no pocas ocasiones, las principales garantes de la continuidad y la estabilidad del reino en sus horas más críticas. Imprimieron un sello de gestión que, según demuestra García Parody, se caracterizó por una notable eficacia.
Resulta significativo que el autor señale que solo dos de estas gobernantes, la regente María Cristina de Borbón y la reina Isabel II, representaron la excepción a «esa excelencia que caracterizó la trayectoria de las mujeres cuando les cupo la posibilidad de reinar». Este matiz es importante, porque lejos de realizar una apología indiscriminada, el libro ofrece un análisis ponderado que reconoce los fracasos, pero que, en conjunto, destaca un patrón de acierto que merece ser rescatado del olvido.
La obra de García Parody trasciende el ámbito académico para convertirse en una lectura necesaria. En un momento en el que la historiografía se enriquece con nuevas perspectivas, este libro restituye a estas soberanas el lugar que merecen en la memoria colectiva. Nos recuerda que la historia de España también se escribió, y con notable éxito, con mano de mujer. Su legado es un testimonio poderoso de un buen gobierno que, durante siglos, ha permanecido en un segundo plano, esperando a que un historiador con la talla y la sensibilidad de Manuel García Parody le diera la palabra.
Sobre el autor
Manuel García Parody es catedrático jubilado de Geografía e Historia de Enseñanza Media y ha ejercido como profesor tutor de la UNED. Con una sólida formación académica, es Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Sevilla, donde obtuvo el Premio de la Fundación Vallejo, y doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Córdoba.
Su prolífica carrera como escritor abarca más de veinte libros, centrados principalmente en la historia social y política de Córdoba durante el siglo XX, biografías de personajes cordobeses y el patrimonio histórico. Su versatilidad le ha llevado a coordinar y participar en seis manuales de historia universal contemporánea e historia de España, así como en volúmenes de comentarios de texto. Además, ha contribuido como autor en diez obras colectivas.
Entre sus publicaciones más recientes se encuentran «Visitas regias a Córdoba» (Centro Asociado a la UNED de Córdoba, 2019), «Mujeres en la historia de Córdoba» (Ediciones Colombre, 2022), «Muertes regias» (Almuzara, 2022) y «La otra historia de España» (Almuzara, 2024). También ha incursionado en la narrativa con la novela «Entre sombras» (Huergas Fierro, 1995).
Su labor investigadora se complementa con numerosos artículos en revistas especializadas y una activa colaboración en diversos medios de comunicación. La calidad de su trabajo ha sido reconocida con galardones como el Premio Juan Bernier de Historia en 2018 y, recientemente, el Premio Fiambrera de Plata del Ateneo de Córdoba en 2025.
Actualmente, es académico correspondiente por Córdoba en la Real Academia de la Historia y por La Línea de la Concepción en la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, lo que avala su indiscutible autoridad en la materia.
Ficha Técnica
Título: Reinas y regentes de España
Autor: Manuel García Parody
Editorial: Almuzara
Páginas: 336
PVP: 21 €
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