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Hay lugares que no solo hacen vino; custodian la esencia de un territorio. Marqués de Murrieta es uno de ellos. No es solo una bodega, es el alma misma de Rioja. Y ahora, ese espíritu ha recibido uno de los mayores reconocimientos internacionales posibles. La revista Forbes, en su edición global, ha nombrado a Marqués de Murrieta como la Mejor Bodega de Europa y la tercera del mundo en su ranking The World’s 50 Best Wineries 2025.
Este no es un premio cualquiera. No se basa en una sola cata o en una añada excepcional. Es el fruto de una evaluación minuciosa que mira más allá de la copa. The World’s 50 Best Wineries analiza el prestigio sostenido de los vinos, el peso de la historia, la magia de la experiencia enoturística y, de manera crucial, el compromiso con las personas y el planeta. Es un reconocimiento a una forma de entender el vino, integral y profundamente arraigada.
Para Marqués de Murrieta, este galardón es la confirmación de un camino iniciado hace 173 años. Es la recompensa a una obsesión por la excelencia que comenzó con un visionario, Don Luciano Murrieta, y que hoy continúa con la misma pasión bajo el liderazgo de la familia Cebrián-Sagarriga.
«Este extraordinario reconocimiento nos llena de orgullo y refuerza nuestro compromiso con la excelencia», comparte Vicente Dalmau Cebrián-Sagarriga, presidente de la bodega. Sus palabras reflejan una emoción contenida y una humildad que solo tienen los que conocen el valor del trabajo bien hecho. «Ser considerados una de las mejores bodegas del planeta es un honor que compartimos con todos los que forman parte de nuestra historia. Seguiremos trabajando con responsabilidad y con tesón intentando llevar el nombre de Rioja y de España a lo más alto».
Y añade, con la convicción de quien defiende un legado: «Recibimos esta noticia con inmensa alegría y humildad, reafirmando nuestra convicción de que España es el hogar de algunos de los mejores vinos del mundo». Una declaración que resuena como una verdad incontestable, especialmente cuando es avalada por un palmarés de vértigo.
¿Qué convierte a una bodega en la mejor de Europa?
El ranking de Forbes no se fija en un único aspecto. Es un examen holístico donde brillan aquellos que sobresalen en todos los frentes. Se valora, por supuesto, la calidad excepcional y constante de los vinos, reflejada en las puntuaciones de la crítica internacional a sus últimas añadas. Pero también escucha la voz de la gente: el índice de satisfacción de los visitantes en plataformas como Tripadvisor o Google tiene un peso específico.
Hoy, la excelencia no se entiende sin responsabilidad. Por ello, el compromiso medioambiental y las prácticas sostenibles implementadas en el viñedo y la bodega son factores decisivos. Marqués de Murrieta no solo ha superado este examen, lo ha hecho liderando la representación europea en un podio global encabezado por la chilena Santa Rita y la australiana Magill Estate.
Pero, ¿cómo se forja una leyenda de este calibre? La respuesta está escrita en las piedras de su castillo y en el terruño de sus viñedos.
Los orígenes: Donde nace el Rioja moderno
Para entender la magnitud de este logro, hay que viajar en el tiempo. El origen de Marqués de Murrieta es, en esencia, el origen del Rioja tal y como lo conocemos. Corría el año 1852 cuando Don Luciano Murrieta, un hombre con inquietudes y formación, decidió aplicar en La Rioja los conocimientos que había adquirido en Burdeos.
Su objetivo no era modesto: quería elaborar un «vino fino» que pudiera rivalizar con los mejores del mundo y, lo más importante, que fuera capaz de perdurar en el tiempo. No buscaba un caldo para consumo inmediato, sino una obra con vocación de eternidad. Ese primer vino de Marqués de Murrieta no fue solo una botella; fue el acta de nacimiento de una nueva era para la región.
Tanto es así, que 73 años después, en 1925, se creaba la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja, la más antigua de España. No fue una casualidad. Fue la consecuencia natural de un camino marcado por pioneros como Murrieta, que demostraron al mundo el potencial único de esta tierra.
La herencia familiar: Educados en el buen hacer
Desde 1983, el timón de esta histórica bodega lo lleva la familia Cebrián-Sagarriga. No se trataba simplemente de tomar las riendas de un negocio, sino de asumir la custodia de un símbolo.
Una familia, como ellos mismos dicen, «educada en el buen hacer y en el esfuerzo diario». Y ese esfuerzo se ha traducido en una sucesión de hitos difíciles de igualar.
Hablamos de una de las bodegas del mundo que más veces ha obtenido la codiciada puntuación de 100 puntos Parker, un santo grial para cualquier enólogo. Pero los reconocimientos no se detienen ahí. El mundo del vino aún recuerda cuando la prestigiosa revista Wine Spectator otorgó al Castillo Ygay 2010 el título de «Mejor Vino del Mundo». Un blanco, nada menos, que demostró que la grandeza no entiende de colores.
A esto se suma el galardón de «Mejor Bodega del Mundo» concedido por Great Wine Capitals, que ya anticipaba el liderazgo global que hoy corrobora Forbes. Cada uno de estos premios es un capítulo en una historia de éxito que se escribe año tras año, vendimia tras vendimia.
Más que una bodega, una experiencia: El Enoturismo con alma
Visitar Marqués de Murrieta no es una simple parada en una ruta del vino. Es una inmersión en la historia. Pasear por los jardines de la finca Ygay, recorrer sus centenarias bodegas y sentirse rodeado por ese aura de tradición es parte fundamental de su atractivo. Esa experiencia, tan valorada por los miles de visitantes que dejan sus elogios en las redes, es otro de los pilares de su reconocimiento.
Es aquí donde se comprende que el vino es, sobre todo, emoción. Es la conexión entre el paisaje, la historia y las personas que dedican su vida a crear algo extraordinario. La bodega ha sabido masterizar este arte, ofreciendo una propuesta enoturística que complementa y realza la calidad de sus vinos.
Un futuro escrito con tinta de tradición
Hoy, Marqués de Murrieta es un referente internacional indiscutible de los vinos de calidad y un embajador de lujo de la marca España. Este último reconocimiento de Forbes no es un punto final, sino un nuevo y brillante capítulo en su larga historia.
Refuerza la idea de que en un mundo de modas pasajeras, lo auténtico, lo que está arraigado a la tierra y construido con paciencia y rigor, siempre acaba por imponerse. La bodega pionera de Rioja no solo mira al futuro; lo construye con las lecciones aprendidas de su glorioso pasado, llevando el nombre de Rioja y de España a lo más alto del panorama vitivinícola mundial. Y lo hace, como siempre, con la elegancia y la clase de quien sabe que lo verdaderamente importante no es llegar, sino perdurar.
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