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Si todavía estás pensando con qué sorprenderle este 19 de marzo, toma nota. Bodegas Carmelo Rodero ha elegido el marco del Día del Padre para lanzar la nueva añada de su vino insignia: el Carmelo Rodero Crianza 2023. Y lo hace con un lavado de cara importante, estrenando una imagen más actual y sofisticada.
Una etiqueta que mira al frente
El cambio salta a la vista. La nueva etiqueta apuesta por un diseño más limpio y contemporáneo. La palabra «Crianza» desaparece de la parte frontal para dar todo el protagonismo al nombre de la familia y la bodega. Eso sí, si miras la tirilla de certificación, allí seguirás viendo la garantía de que es un auténtico crianza de la Denominación de Origen Ribera del Duero. Es una decisión estratégica: vender una marca y un estilo, no solo un tiempo de envejecimiento.
La firma de Beatriz Rodero
Detrás de este tinto está el saber hacer de Beatriz Rodero, directora técnica y enóloga de la bodega. Hija del fundador, Carmelo, Beatriz representa la continuidad de un proyecto que empezó en 1991 y que hoy, junto a su hermana María, mantiene vivo el sueño familiar en Pedrosa de Duero.
Es un vino especial, pensado para compartir, y los expertos ya lo han bendecido: ha sido distinguido como Mejor Vino con Crianza por la Guía de Vinos Gourmets 2025. Un aval que llega en el mejor momento.
¿Cómo es el Crianza 2023?
Estamos ante un tinto elaborado con Tinto Fino, la variedad reina de la Ribera, al que se le une un toque de Cabernet Sauvignon, Merlot y Albillo. Ha pasado 15 meses en barricas nuevas de roble francés, lo que le aporta complejidad sin perder frescura.
En nariz encontrarás aromas a frutos rojos maduros y especias que transmiten el carácter del viñedo. En boca, Beatriz Rodero lo describe como un vino goloso y equilibrado, con una textura sedosa y taninos dulces que llenan el paladar e invitan a seguir bebiendo. Las notas bien integradas de la madera aparecen sin restar un ápice de fruta. Ideal para carnes rojas a la parrilla, quesos curados o platos de cuchara como una buena fabada o un cocido.
El precio de venta al público recomendado es de 27 euros.
Una cosecha 2023 de clima variable
La añada 2023 ha estado marcada por un clima juguetón. Una primavera lluviosa que empapó bien los suelos y favoreció una brotación uniforme, seguida de un verano suave con algún pico de calor. Las noches frescas y despejadas permitieron una maduración constante, parcela por parcela, sin estrés para la vid. La vendimia, manual y con selección en campo, ha conservado la intensidad de la fruta y la fineza de los taninos. El resultado, son tintos sedosos, complejos y con mucha armonía.
Los detalles técnicos de la añada
Para los más curiosos, esta añada 2023 se elabora con uvas procedentes de viñedos con una edad media de entre 30 y 35 años, plantados en suelos complejos, limosos y pedregosos, a una altitud que oscila entre los 837 y los 862 metros. Las cepas se distribuyen en un sistema de plantación que combina espaldera y vaso, con una densidad de 3.500 plantas por hectárea.
En cuanto a sus parámetros, presenta una graduación alcohólica del 15% y una acidez total de 4,59 gramos por litro, con un pH de 3,69 y un contenido en azúcar residual muy bajo, de solo 1,15 gramos por litro. Fue embotellado en abril de 2025 tras completar sus 15 meses de crianza.
Más que vino: un plan enoturístico en Pedrosa de Duero
Aprovechar para comprar este nuevo Crianza puede ser la excusa perfecta para conocer la bodega. Y es que Bodegas Carmelo Rodero ha cuidado mucho su oferta de enoturismo. Visitar sus instalaciones es conocer los secretos del vino de la mano de uno de los nombres icónicos de la Ribera.
Ofrecen visitas los viernes y sábados en un recorrido habitual que incluye la cata de algunos de sus vinos más representativos. Se puede recorrer la bodega, conocer de cerca el proceso de elaboración, que incluye un sistema de vinificación por gravedad (sistema OVI), y finalizar con una cata guiada.
Además, en fechas señaladas, el equipo de Bodegas Carmelo Rodero ofrece experiencias especiales. Hay que tener en cuenta que el aforo es limitado y es necesario reservar.
Un legado con raíces profundas
Hablar de Bodegas Carmelo Rodero es hacerlo de la ilusión de toda una familia, del sueño que un día movió a Carmelo Rodero a fundar esta bodega en 1991. Un sueño que ya viene de lejos, porque sus bisabuelos ya elaboraban vino en antiguos lagares de la zona. Hoy, con 170 hectáreas de viñedo propio, sus hijas Beatriz y María perpetúan la misión de extraer el fruto más genuino de su terruño en Pedrosa de Duero (Burgos) .
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