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Relais & Châteaux aterriza en la Serra da Estrela

Casa de São Lourenço, el refugio de montaña que rescata el diseño portugués y el alma de los pastores

Situado en pleno Parque Natural de la Serra da Estrela es el fruto de la pasión de una pareja por recuperar el patrimonio de la región, donde el burel y el diseño portugués se dan la mano con la tradición de los pastores

Ana Rojo 22 Jun 2026 - 11:02 CET
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Hay hoteles que se limitan a ofrecer una cama donde pasar la noche. Y otros que, sin hacer ruido, te invitan a formar parte de su historia. La Casa de São Lourenço es de esos segundos. Se alza a 1.250 metros de altitud, en el corazón del Parque Natural de la Serra da Estrela, y desde sus ventanas se divisa el valle glaciar del Zêzere, un paisaje que se queda grabado.

Su historia es la de un renacimiento. Fue una de las primeras pousadas de Portugal, un concepto innovador que el arquitecto Rogério de Azevedo definió en 1943 como un lugar de «confort rústico, buen gusto y poesía». En 2018, tras años de abandono, Isabel Costa y João Tomás le devolvieron la vida. Y en noviembre de 2025, este refugio de montaña se ha unido a la prestigiosa asociación Relais & Châteaux.

El lugar: el corazón de la montaña más alta de Portugal

La Serra da Estrela es la cordillera más alta de Portugal continental. Su pico más elevado, la Torre, alcanza los 1.993 metros y en invierno se convierte en el único punto del país donde la nieve se mantiene estable. Este parque natural, que también forma parte del Geoparque Estrela declarado por la UNESCO, es un territorio de valles glaciares, lagos de origen glaciar como el Covão d’Ametade, cascadas como el Poço do Inferno y aldeas históricas que parecen detenidas en el tiempo.

 

Manteigas, el pueblo más cercano al hotel, es conocido como el «corazón de la Serra da Estrela». Desde sus calles se accede a la red de senderos más extensa y mejor señalizada de toda la sierra, con más de 250 kilómetros de rutas que recorren valles, cumbres y lagos. Este entorno, de una belleza casi salvaje, es el escenario natural de la Casa de São Lourenço.

Un homenaje al diseño portugués

La rehabilitación del edificio, liderada por los estudios P-06 y Site Specific, es un ejercicio de equilibrio entre el respeto por el pasado y la mirada contemporánea. El edificio original, con su geometría racional, se ha ampliado con estructuras de hormigón que parecen flotar, creando terrazas y grandes ventanales que borran la línea entre el interior y el exterior. La idea era recuperar la relación entre los huéspedes y el paisaje desde cualquier punto del hotel.

Pero el alma del hotel está en los detalles. Es un auténtico museo del diseño portugués. La pieza clave es el mobiliario de Maria Keil, la gran artista del siglo XX, que ha sido meticulosamente restaurado. A su lado, conviven las creaciones de diseñadores contemporáneos como Nuno Gusmão o Marco Sousa Santos. El burel, un tejido de lana tradicional de la región, está por todas partes: en los techos, en las mantas, incluso en una impresionante instalación de más de diez mil estrellas que cubre el restaurante. No es solo decoración; es una declaración de intenciones y un guiño a la memoria del lugar.

 

 

El reflejo de una visión personal

La historia de este hotel no se entiende sin la de sus fundadores. Isabel Costa y João Tomás no son hoteleros al uso. Ella, actriz y directora de teatro de formación, encontró en el burel una vocación inesperada. Él, abogado y amante del senderismo, fue quien conectó a la pareja con la montaña.

Su proyecto va más allá de este hotel. La pareja se enamoró del paisaje de Penhas Douradas en 2006 y decidió dejar sus carreras en Lisboa para establecerse en la región. Durante una caminata, encontraron la propiedad abandonada y dañada por un incendio.

Rehabilitaron aquel antiguo sanatorio, construido a finales del siglo XIX, y lo convirtieron en la Casa das Penhas Douradas, un hotel boutique que abrió sus puertas en 2006 con nueve habitaciones . Tras una reforma y ampliación, el hotel reabrió en 2010 con 18 habitaciones

Burel Factory: el renacer de un tejido ancestral

La Burel Factory, situada en Manteigas, fue fundada en 1947 como Lanifícios Império, la fábrica de lana más importante de la sierra. En 2011, Isabel Costa y João Tomás la rescataron de la insolvencia y comenzaron un largo proceso de recuperación de su maquinaria ancestral y su conocimiento textil (llegó a emplear a mil personas en sus años de esplendor). Hoy, la fábrica es un espacio donde la historia, el diseño y la innovación se unen, y ofrece visitas guiadas para que los viajeros puedan conocer el proceso de fabricación del burel.

El burel es un tejido de lana de oveja tradicional de la región, conocido por su durabilidad y su capacidad para proteger del frío y la humedad de la montaña. Durante siglos, fue el abrigo de los pastores y los campesinos de la Serra da Estrela. El proceso de fabricación es complejo y artesanal: la lana se carda, se hila y se teje para crear una tela densa y resistente. Después del tejido, la tela pasa por un proceso de «burelagem», una especie de fieltrado que le da la característica textura compacta y la impermeabilidad que la hacen tan especial. Este proceso, que se realizaba con maquinaria del siglo XIX, se ha recuperado íntegramente en la fábrica, convirtiendo la Burel Factory en un auténtico museo vivo del textil portugués.

La conexión entre la fábrica y el hotel es constante: el burel se utiliza en mantas, cojines, alfombras y elementos decorativos de la Casa de São Lourenço. Es una forma de entender el negocio como una manera de devolver vida a un territorio, a sus oficios y a sus gentes.

La visita guiada a la Burel Factory es una experiencia imprescindible para entender la historia de la región y el valor de su artesanía, y los huéspedes pueden informarse en recepción sobre cómo organizarla.

El alojamiento: 20 mundos con vistas

El hotel cuenta con 15 habitaciones y 5 suites. La palabra clave aquí es «diversidad». Todas son diferentes, con un carácter propio que combina la madera de castaño, el burel y el hormigón. Los balcones privados y el acceso a un jardín de especies autóctonas hacen que la sensación de estar en la montaña sea constante. Las proyecciones en las paredes con los diseños originales de Maria Keil o los fragmentos de El guardador de rebaños, de Fernando Pessoa, bordados en las paredes, son pequeños guiños poéticos que invitan a la contemplación.

Todos los muebles, salvo las camas, son originales de Maria Keil y están realizados en madera de castaño. Su restauración ha sido cuidadosa para mantener su esencia, pero adaptándolos a las necesidades actuales. Las camas, por su parte, son copias exactas de los diseños originales, ya que las dimensiones de la época no se ajustaban a los estándares actuales de confort. Las habitaciones también incorporan pequeños detalles que marcan la diferencia: una radio portátil, una pequeña biblioteca, una carta de almohadas y mantas de Burel Factory elaboradas con pura lana de oveja. Los jabones y fragancias son de Molton Brown, una firma reconocida por la calidad de sus productos.

Fatiga: sabor a tradición de pastores

El restaurante Fatiga es una experiencia en sí misma. Su nombre es un homenaje a la comida que los pastores llevaban consigo para reponer fuerzas durante sus largas jornadas por la montaña. Los chefs Miguel Ramos y Marco Lágeo parten de esa base para crear una cocina de temporada, atenta al producto local, sin perder la esencia. El arroz malandro con costilla de jabalí, castañas y chorizo mouro, o el cabrito asado según la tradición beirana, son algunos de los platos que mandan en una carta que es, ante todo, sincera.

La cocina de Fatiga se inspira en el recetario tradicional portugués de la región de Beira, con especial atención a los productos de montaña. El jabalí, el cabrito, el cordero, las castañas, los grelos y el famoso queso de la Serra da Estrela elaborado con leche de oveja y cuajo vegetal son algunos de los ingredientes que protagonizan la carta. Los platos se preparan con técnicas tradicionales, pero con un toque contemporáneo que los actualiza sin desvirtuarlos. El bacalao tradicional al estilo Conde da Guarda con broa de maíz o los pasteles de judías de Manteigas con grelos son ejemplos de esa cocina que mira al pasado pero se come en el presente.

 

El restaurante ofrece tres menús degustación. Entre Serras, vegetariano, con cuatro pases, cuesta 65 euros o 110 euros con maridaje. Tradição, también con cuatro pases, tiene el mismo precio. Y São Lourenço, con cinco pases, vale 80 euros o 135 euros con maridaje. Para quienes prefieran elegir a la carta, la selección de aperitivos Fatiga es una buena forma de empezar: jamón curado 24 meses, queso de la Serra, croquetas de ternera al estilo de Lafões o ensalada de pimientos asados.

 

El espacio del restaurante, con sus vistas a Manteigas y al valle glaciar, se complementa con un techo cubierto por más de diez mil estrellas de burel, una instalación artística que además de belleza aporta confort acústico a la sala. Y hay un detalle que marca la diferencia: cada día, de 16:00 a 19:00 horas, el restaurante ofrece una generosa merienda de cortesía, pensada para recibir a los huéspedes después de sus paseos por la montaña. Es un gesto sencillo que habla de la hospitalidad que se respira en el hotel.

Senderismo en la Serra da Estrela: rutas para todos los niveles

Desde la Casa de São Lourenço parten más de 250 kilómetros de senderos señalizados para caminatas y rutas en bicicleta de montaña, que pueden recorrerse con o sin guía para descubrir lugares poco explorados, cumbres, valles y lagos de la Serra da Estrela. La red de senderos es extensa y variada, con opciones para todos los niveles y gustos.

Una de las rutas más populares y accesibles desde Manteigas es la Rota das Faias (PR-13). Se trata de un recorrido circular de unos 7 kilómetros y dificultad fácil, que se inicia en la Cruz das Jugadas, a pocos kilómetros de Manteigas. La ruta atraviesa un denso bosque de hayas plantado por los Servicios Forestales a principios del siglo XX, y pasa junto a la capilla de San Lorenzo, un templo con tintes paganos situado entre robles centenarios de más de 400 años. Desde la capilla se obtienen unas de las mejores vistas de la Serra da Estrela, con el valle glaciar del Zêzere a los pies y las cumbres de la sierra al fondo. La ruta también pasa por la Casa de Posta de São Lourenço, una cabaña de piedra que servía de refugio a los vigilantes forestales, y por la Casa do Leite, un antiguo almacén donde los pastores guardaban la leche recién ordeñada para elaborar el queso Serra da Estrela.

Para los más experimentados, la Ruta de las 5 Lagunas es un desafío de 11,1 kilómetros y dificultad alta que atraviesa el corazón del Macizo Central de la Serra da Estrela. El recorrido, que se inicia en la Lagoa Comprida, el mayor embalse de agua de la sierra, conduce a uno de los lugares más fotografiados de Portugal: el Covão dos Conchos. Se trata de un aliviadero en forma de embudo construido en 1955 para desviar el agua de la Ribeira das Naves hacia la Lagoa Comprida, que tiene 4,6 metros de altura y 48 metros de circunferencia. El agua que cae por el embudo crea la ilusión de un agujero en medio del lago, una imagen que se ha hecho viral en redes sociales y que atrae a senderistas de todo el mundo.

La Ruta del Macizo Central (PR 5) es otra opción para los que buscan paisajes de alta montaña. Con 10,4 kilómetros y dificultad moderada-alta, la ruta ofrece vistas panorámicas del valle glaciar del Zêzere y de formaciones rocosas como el Cântaro Gordo. La Ruta del Valle Glaciar (PR 6) es más larga y exigente, con 17,1 kilómetros y un desnivel acumulado de 1.270 metros, pero recompensa con un recorrido completo por el valle glaciar, pasando por aldeas abandonadas y fuentes de montaña. Otras rutas recomendadas incluyen la Ruta de la Levada (Cabeça-Loriga), que recorre antiguos canales de irrigación, y la Circular do Planalto Superior, que permite llegar a la Torre, el punto más alto de Portugal continental, a 1.993 metros.

Bienestar en diálogo con el paisaje

El Mountain Spa, la zona de bienestar del hotel, es otro de sus grandes atractivos. Cuenta con una piscina interior equipada con circuito de hidromasaje, que se conecta con una pequeña piscina exterior a través de un paso de agua. Las vistas desde el spa son imponentes: la sierra se ve en todo su esplendor, y los tonos naturales de la madera de pino y el terrazo contribuyen a la sensación de calma.

El spa dispone de tres cabinas de tratamiento y una sala de relajación, y ofrece tratamientos y rituales propios en los que el aire puro de la alta montaña y la belleza del paisaje tienen un papel esencial. También cuenta con un gimnasio concebido principalmente para estiramientos, ejercicios de suelo y clases de yoga y relajación, que pueden combinarse con alguna de las terapias del spa o con sesiones junto al entrenador personal residente.

Experiencias más allá del hotel

Además del senderismo, el hotel ofrece recorridos en coche por las aldeas históricas y de montaña de la región. Sortelha, Linhares da Beira y Belmonte son algunas de las más conocidas, con su arquitectura tradicional y su historia centenaria. En Belmonte, se puede visitar la iglesia de Santiago y el castillo medieval, así como conocer la historia de la comunidad judía sefardí que sobrevivió siglos de persecución.

La visita guiada a la Burel Factory es otra de las experiencias imprescindibles, para entender la historia textil de la región y el proceso de fabricación del burel, un tejido que fue el abrigo de los pastores durante siglos y que hoy se ha convertido en un símbolo de diseño y tradición.

Y en verano, las aguas puras y templadas de los lagos cercanos invitan a nadar o practicar kayak. Los ríos que nacen en esta zona inician aquí su curso descendente, y sus aguas cristalinas son un espectáculo en sí mismas.

Relais & Châteaux: una puerta al mundo

La incorporación de la Casa de São Lourenço Relais & Châteaux en noviembre de 2025 es un reconocimiento a su excelencia y a su compromiso con la hospitalidad auténtica. Fundada en Francia en 1954, la asociación reúne hoy 580 hoteles y restaurantes únicos en 65 países. Todos ellos son gestionados de forma independiente, y comparten una pasión por la excelencia en cada aspecto de la hospitalidad: desde la gastronomía hasta el diseño, pasando por el respeto al entorno y a las tradiciones locales.

La asociación valora especialmente el carácter familiar de muchos de sus establecimientos, donde el saber hacer se transmite de generación en generación. En el caso de la Casa de São Lourenço, ese legado no solo está en la familia fundadora, sino también en la recuperación de un patrimonio industrial y cultural que amenazaba con desaparecer. Es, en definitiva, una historia de amor por un lugar y por las personas que lo habitan.

La Casa de São Lourenço es más que un lugar para alojarse. Es el punto de partida para descubrir la Serra da Estrela, ya sea a través de sus 250 kilómetros de senderos o sumergiéndose en el Mountain Spa, con su piscina interior conectada con el exterior y unas vistas que invitan a desconectar.

Es el refugio perfecto para quienes buscan una historia auténtica, contada con sencillez y mucho corazón.

Ana Rojo

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