Museo Nacional del Prado – Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
6 de junio – 3 de septiembre de 2006
A través de la muestra Picasso. Tradición y vanguardia, los dos museos nacionales rendirán homenaje a Picasso celebrando el 25 aniversario de la llegada del Guernica a España, en un año en que también se conmemoran los 125 años del nacimiento del pintor. La exposición, coproducida por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), adscrita al ministerio de Cultura, y patrocinada por la Fundación Winterthur, presentará más de un centenar de obras del artista en un recorrido irrepetible.
En 1981 llegó el Guernica de Pablo Picasso y su legado a España procedente del Museo de Arte Moderno de Nueva York donde se encontraba confiado temporalmente por el propio artista. Con ello se cumplía la voluntad de Picasso de que el monumental lienzo, creado por encargo del Gobierno de la República para el Pabellón de España en la Exposición Universal de París de 1937, en plena Guerra Civil, terminara en su país una vez que éste recuperara las libertades democráticas. Pocos acontecimientos como la llegada del Guernica marcaron, dentro y fuera de nuestras fronteras, un antes y un después en la transición política española. Veinticinco años después, el Museo del Prado, que recibió en primera instancia el cuadro, y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que actualmente lo custodia, aúnan sus esfuerzos para celebrar de una forma conjunta este aniversario tan singular.
La exposición
Picasso. Tradición y vanguardia, patrocinada por la Fundación Winterthur, propondrá una retrospectiva esencial del pintor español más influyente del siglo XX a través de un recorrido por más de un centenar de obras maestras realizadas a lo largo de su longeva y productiva trayectoria que se exhibirán simultáneamente en las galerías principales de los dos museos nacionales. Todas las etapas del pintor estarán representadas permitiendo recorrer los hitos más importantes de su producción: desde los períodos azul y rosa, el cubismo, la recuperación del orden clásico en los años 20, su relación con el movimiento surrealista, los difíciles años entre la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial hasta las fértiles últimas décadas de su producción. Una completa retrospectiva que, a tenor de la importancia de las obras reunidas, iguala en significación a las más importantes retrospectivas consagradas en las últimas décadas a Picasso. Para esta ocasión, se han convocado algunas de las obras más relevantes de museos y colecciones internacionales, gracias a cuya generosidad la mayor parte de ellas se presentan por primera vez en España, incluidas algunas como Tres músicos, del Museo de Philadelphia, que únicamente se han expuesto en Europa en dos ocasiones, la última hace casi cuarenta años.
La Galería Central del Museo del Prado será el escenario del inédito y emocionante encuentro de Picasso con los grandes maestros del pasado mientras que en el Museo Reina Sofía, y alrededor del Guernica, el espectador se encontrará con la respuesta artística que Picasso dio a los dramáticos acontecimientos políticos de su tiempo.
El recorrido de la exposición, coproducida por la SECC, comenzará en el Prado que exhibirá en su Galería Central un grupo de obras maestras del pintor español flanqueadas por una selección especial de obras de los maestros antiguos representados en sus colecciones. Entre las pinturas que podrán contemplarse en este inédito diálogo de Picasso con el pasado se incluirán La Vida (1903) del Cleveland Museum of Art y El niño con el caballo (1906) del Museum of Modern Art de Nueva York; Panes y frutero con frutas sobre una mesa (1908-1909) y El aficionado (1912) del Kunstmuseum de Basilea; Autorretrato con paleta (1906) y Tres músicos (1921) del Philadelphia Museum of Art; La flauta de Pan (1923) del Musée Picasso de París; La alborada (1942) del Centre Georges Pompidou de París o Las Meninas (1957) del Museu Picasso de Barcelona.
Por su parte, en Museo Reina Sofía, la exposición adquiere un carácter monográfico en torno al Guernica y su legado, reunidos ahora junto a otras obras relevantes de la respuesta artística de Picasso a las dramáticas circunstancias de las guerras contemporáneas como El Osario (1945) del Museum of Modern Art de Nueva York, y la Masacre en Corea (1951) del Musée Picasso de París. En este marco excepcional el Reina Sofía ha convocado a otros dos de los iconos contemporáneos de la condena a la violencia, la Ejecución de Maximiliano (1868-1869) de Edouard Manet, del Städtische Kunsthalle de Mannheim, y Los fusilamientos del 3 de mayo (1814) de Francisco de Goya, del Museo del Prado, que junto al Guernica compondrán una imagen irrepetible sobre los desastres de la Guerra.
La exposición, comisariada por Carmen Giménez y Francisco Calvo Serraller, cuenta con un Comité de Honor, con el alto patrocinio de SSMM los Reyes y presidido por el presidente del Gobierno, del que forman parte la ministra de Cultura, los herederos de Picasso y los representantes de las principales instituciones nacionales e internacionales que atesoran obras del artista malagueño.
Además de la coproducción por parte de la SECC y el patrocinio de la Fundación Winterthur, la muestra cuenta también con la colaboración de la Fundación Amigos del Museo del Prado y la Asociación de Amigos del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Catálogo
La exposición cuenta con su correspondiente catálogo, con edición en español y en inglés, que constará de dos ensayos, fichas de todas las obras y una antología de textos en torno a la relación de Picasso con los grandes maestros. El primer ensayo, a cargo del comisario de la exposición Francisco Calvo Serraller, versará sobre la doble visión de Picasso entre la tradición y la vanguardia, y el segundo, realizado por Jorge Semprún, en torno al Guernica y la historia contemporánea. Como novedad, tratándose de obras de un artista contemporáneo, las fichas del catálogo, escritas por distintos conservadores del Museo del Prado y el Reina Sofía, están concebidas como pequeños ensayos a la manera de las fichas de obras tradicionales.
Formato: 30 x 24 cm
Nº páginas: aprox. 500
Precio: edición rústica, 30 euros, y edición en tela, 48 euros.
Reserva anticipada de entradas
Ambos museos pondrán a disposición del público un servicio de venta anticipada de entradas, con reserva de día y hora, desde el que se podrán adquirir tanto entradas independientes para visitar la exposición en cada sede (9 euros) como entradas conjuntas para la visita de la exposición completa (16 euros). Este servicio estará plenamente operativo a partir del 19 de mayo a través del teléfono 902 400 222. Para más información o reservas a través de internet: www.museoprado.es y www.museoreinasofia.es
Picasso y la tradición-La exposición en el Prado
La exposición reúne el conjunto más importante de obras maestras de Picasso vistas en España desde 1981, precisamente con motivo de la exposición organizada para celebrar la llegada del Guernica, conjunto que será muy difícil reunir en el futuro en cualquier otra retrospectiva.
Dentro de la doble visión de Picasso entre la tradición y la vanguardia que plantea esta muestra conjunta, la sede del Prado ofrece una ocasión inédita de confrontar la obra del malagueño con la de los maestros del pasado que tanto admiró desde su juventud. Al exponer más de treinta obras de Picasso junto a una selección de las de los genios universales representados en sus colecciones, el Museo responde además al conocido interés del artista en confrontar su obra con la de los grandes maestros del pasado.
Con motivo de la donación que efectuó al Museo de Arte Moderno de París en 1947 Picasso puso como única condición la de poder ver durante una noche una selección de diez de sus obras en las salas de pintura española del Museo del Louvre
Ahora, este diálogo abierto con el Museo del Prado permitirá al espectador observar simultáneamente la radical trasformación del lenguaje que experimenta el artista a lo largo de su vida, desde los años de formación hasta su plena madurez, y al mismo tiempo distinguir las huellas del pasado en sus obras, los vínculos y afinidades co n la tradición que le consagran como el último de los grandes maestros clásicos.
La formación del artista y el Museo del Prado
La formación de Picasso sigue los cánones académicos tradicionales. Hijo de un pintor dedicado a la enseñanza del oficio, tuvo una esmerada formación artística que completó siguiendo todos los pasos académicos habituales en la España del siglo XIX, incluyendo el estudio de los ejemplos históricos en el Museo del Prado.
La exposición que ahora se presenta consagra un primer ámbito a señalar el particular encuentro del joven Picasso con el Museo del Prado, mostrando los primeros apuntes que tomo de algunas obras de Velázquez (Bufón Calabacillas y El Niño de Vallecas) en su primera visita al museo con 15 años, junto a otros testimonio conservados de sus impresiones durante su estancia como alumno de la Academia de Bellas Artes de San Fernando entre 1897 y 1898.
Retrospectiva esencial
A partir de aquí, una sucesión excelente de ejemplos de todas las etapas del malagueño, desde su contacto con la vanguardia artística parisina de principios de siglo, se presentan en la Galería central del Museo en comunicación directa con las de los maestros que admiró y revindicó pictóricamente, particularmente con los heraldos de la llamada escuela española, El Greco, Velázquez y Goya. Junto a ellos se destilan las obras de los otros grandes maestros del Prado, Tiziano, Verones, Caravaggio, Poussin…, conjugándose con la obra de Picasso en forma de cita directa o como afinidades selectivas.
La magnífica selección de obras de Picasso que componen esta retrospectiva esencial del artista arranca con el Autorretrato con paleta de 1906 del Museo de Filadelfia, realizado cuando contaba 25 años, y culmina con el primer retrato de la serie de mosqueteros de 1967, donde a sus 86 años no esconde la deuda con los maestros del pasado sino que la manifiesta firmando significativamente la obra como “Domenicos Theotocopoulos van Rijn da Silva”.
La ordenación de la exposición sigue una rigurosa secuencia cronológica donde se dan cita algunas de las obras maestras del pintor desde el modernismo de las primeras etapas azul y rosa (1903-1906), la radical experiencia cubista (1908-1913), el retorno al orden y al canon clásico en el periodo de entreguerras (1917-1932), los difíciles años de la guerra (1936-1945), hasta las últimas decadas (1955-1964) del pintor.
Picasso y las Meninas
Este desarrollo cronológico queda interrumpido en el centro de la Galería para celebrar el encuentro entre Picasso y Velázquez. Entre las citas directas de Picasso al Museo del Prado que propone la exposición adquiere una especial significación la serie pintada entre agosto y septiembre de 1957 sobre las Meninas, que se conserva en su totalidad en el Museo Picasso de Barcelona gracias a la donación del artista. El pintor desarrolla en dos meses medio centenar de estudios y versiones sobre la más célebre composición del Velázquez. La exposición permitirá confrontar por primera vez un conjunto importante de obras de la serie picasiana con el original de Velázquez en un diálogo sin precedentes.
Como colofón de este diálogo con los grandes maestros, la muestra concluye con otros excepcionales ejemplos de la conexión del artista con los genios de la pintura moderna, como Gran desnudo, donde Picasso cita de forma directa a La maja desnuda de Goya, o las versiones de algunas obras de los más importantes artistas franceses del siglo XIX como Las mujeres de Argel, según Delacroix (versión final) o, El almuerzo campestre, según Manet.
La exposición en el Reina Sofía.
En el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía la celebración del 25 aniversario de la llegada del Guernica a España adquiere un significado propio y extraordinario en cuanto este Museo alberga la excepcional obra picassiana, que a su vez se convierte en la columna que articula y colma de sentido su colección.
La exposición Picasso. Tradición y vanguardia en el Museo Reina Sofía pone todo el énfasis en el compromiso moral del artista con la realidad, centrándose en la grandeza del Guernica, no sólo como obra que reúne los principales elementos de la evolución artística del genial malagueño sino también como icono universal por excelencia de denuncia de todas las catástrofes bélicas acontecidas desde el siglo XX.
En la principal sala de la Colección Permanente del Museo, aquella que alberga la producción picassiana, se establece un eje principal al situar, frente a frente, el Guernica y la emblemática obra El 3 de mayo de 1808. Los fusilamientos de la Moncloa (1814), de Francisco de Goya, suscitando un fructífero diálogo entre dos de las imágenes más rotundas de la iconografía universal que muestran el padecimiento de los inocentes en cualquier confrontación bélica. Se recoge de esta manera la emotiva aspiración de André Malraux de emparejar estos dos epítomes de la representación plástica del sinsentido bélico, además de poner en relación dos actitudes cercanas y definitorias del artista moderno, como la que encarnaron tanto Goya como Picasso. Una relación que Picasso asumió de manera dinámica y dialéctica en su mirada a la tradición pictórica española.
Un segundo eje, igualmente inédito y excepcional, es el que se constituye a través de la citada obra de Goya, con La ejecución de Maximiliano (1868-1869), de Édouard Manet, cedido para la ocasión gracias a la generosidad de la Städtische Kunsthalle de Mannheim, y la obra de Picasso, Masacre en Corea (1951), procedente del Musée National Picasso de París. El cruce de miradas entre estos tres artistas, el paralelismo formal en la solución compositiva de las tres obras, su similitud temática y el compromiso social que reflejan sus autores convierte este eje en una suerte de genealogía de la modernidad marcada por una nueva actitud del artista al acercarse al acontecimiento histórico.
Para esta muestra, se desplegará también la colección íntegra de pinturas y dibujos que componen el denominado legado Guernica (los estudios de composición para Guernica, los estudios para el caballo y el toro, las cabezas de mujer llorando…) pertenecientes al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que junto al Monumento a los españoles muertos por Francia (1946-1947), igualmente de la colección del Museo, y a una obra tan relevante como El Osario (1945), del Museum of Modern Art de Nueva York, evocación del horror de los campos de concentración, ligado iconográfica y estilísticamente con el Guernica, completan la representación del profundo compromiso y la sentida empatía de Pablo Picasso ante los horrores de la guerra contemporánea y sus calamitosas secuelas para el futuro.
Además, aportando el tono vitalista y esperanzador que ha caracterizado la trayectoria picassiana, junto al desgarro existencial de sus obras execrando la violencia bélica, acompañarán la exposición algunas de las piezas más significativas, desde el punto de vista artístico, conceptual, vital e histórico, de la creación de Pablo Picasso, todas pertenecientes a los fondos del Museo Reina Sofía y que enmarcan el periodo próximo a la creación del Guernica, como son dos de sus creaciones más significativas de su obra escultórica: Dama oferente (1934), y El hombre del cordero (1943); y dos excelentes pinturas: La nadadora (1934), y Mujer sentada en un sillón gris (1939).
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