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"Me va a costar una eternidad afrontar su perdida. Nadie puede hacerse una idea del grado de complicidad que nos unía"

El vecino de Mallorca no pudo decirle adiós a su novia: la mataron en una carrera ilegal

Jonatan Bosque, un joven escritor barcelonés de 34 años de edad, se recupera en un hospital de sus heridas tras ser también atropellado en Reading

09 Ene 2015 - 06:06 CET
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Jonatan Bosque, un joven escritor barcelonés de 34 años de edad que estuvo viviendo en Mallorca largos años, -donde aún reside su madre-, está destrozado.

En la noche del 27 de diciembre de 2014, sobre las nueve de la noche, regresaba a su casa en la ciudad de Reading junto a su novia, Irene Rodríguez Caballero, de 36 años, cuando un coche que participaba en una carrera ilegal invadió la acera y los arrolló:

«Hoy hace exactamente una semana que unos mal nacidos nos atropellaron por detrás a Irene y a mí mientras caminábamos por la acera, a pocos metros para llegar a casa. La tragedia se consumó con el fallecimiento de mi novia debido al fuerte impacto del accidente».

Así comienza el texto que publicó el pasado martes en su página de Facebook.

«He llorado mucho estos días. Sobre todo porque desde que recuperé el conocimiento en el suelo tras el atropello, no he tenido la oportunidad de ver a Irene ni despedirme a mi manera de ella. Sólo sé que íbamos cogidos de la mano, sonriendo y felices, y que cuando desperté ya no estaba en mi campo de visión».

Él fue trasladado de inmediato a un hospital cercano; ella a otro distinto en Oxford. Irene murió al día siguiente, pero él no lo supo hasta dos días después de la boca de su madre, que viajó a las islas británicas desde Mallorca. 

«Me va a costar una eternidad afrontar su perdida. Nadie puede hacerse una idea del grado de complicidad que nos unía, así como tampoco cuánto y cómo nos queríamos. Irene era un poco de todo: era mi amiga, mi novia, mi amante, mi editora, mi profesora, mi hija, mi madre… Mirar a mi alrededor y no verla sonreír, derrochando vida a borbotones, ocurriese lo que ocurriese, es lo más amargo que me queda por asimilar. Tu cuerpo ya no está conmigo, pero tu alma vivirá por siempre en mí. Te quiero, mi amor. Mi Princesa. Mi Reina».

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