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TECNOLOGÍA, ECONOMÍA Y AVANCES EN IA EN EL FOCO

¿Deberíamos pagar por usar TikTok o Instagram? El Nobel de Economía Simon Johnson dice que si

El Nobel Simon Johnson propone cobrar por redes sociales y reabre la discusión sobre tecnología, prosperidad y equidad en la era de la inteligencia artificial

Periodista Digital 16 Abr 2025 - 14:35 CET
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Simon Johnson, Nobel de Economía en 2024 y profesor del MIT, ha soltado una bomba en el panorama tecnológico: sugiere que deberíamos empezar a pagar por usar plataformas como TikTok o Instagram.

Más allá de la polémica, la propuesta apunta directamente al corazón del modelo económico de las grandes tecnológicas y a la relación entre usuarios, datos y democracia.

En un mundo donde las redes sociales han pasado de ser entretenimiento a convertirse en infraestructura social y política, ¿tiene sentido seguir pensando que lo digital debe ser gratis?

¿O estamos pagando ya, pero con nuestra privacidad y calidad democrática?

Johnson no es un recién llegado a estas batallas. Junto a Daron Acemoglu y James A. Robinson —con quienes comparte el Nobel— lleva años analizando cómo las instituciones, la tecnología y las normas sociales moldean la prosperidad de los países.

Ahora, su atención se centra en el impacto real de los gigantes tecnológicos y en cómo avances como la inteligencia artificial (IA) están cambiando las reglas del juego económico y social.

El modelo publicitario bajo lupa: ¿gratis o demasiado caro?

La idea de Johnson es sencilla pero demoledora: “El modelo de negocio basado en publicidad digital está causando un enorme daño a la sociedad y a la democracia”. Bajo esta lógica, cada vez que usamos TikTok o Instagram sin pagar dinero, estamos pagando con algo más valioso: nuestra atención, nuestros datos personales y, posiblemente, nuestra capacidad de tomar decisiones informadas.

El modelo actual incentiva algoritmos diseñados para maximizar el tiempo frente a la pantalla, premiando el contenido viral (no siempre veraz) e impulsando burbujas de información. Esto tiene consecuencias directas sobre la polarización política, el bienestar mental y la calidad del debate público. Johnson sugiere un cambio radical: pasar a un sistema donde los usuarios paguen una cuota directa por acceder a estas plataformas. Así, se reduciría el incentivo para manipular el comportamiento de los usuarios y se abriría la puerta a una relación más transparente entre plataformas y sociedad.

¿Pero no perderían usuarios las plataformas?

Probablemente sí. Pero Johnson responde que eso podría ser positivo. Si menos gente pasa horas enganchada a algoritmos adictivos, quizás ganemos en bienestar social. Además, obligaría a las tecnológicas a competir realmente por ofrecer valor añadido —más allá de mantenernos enganchados— y podría abrir espacio para modelos alternativos donde el usuario sea realmente el cliente, no el producto.

Avances en IA: ¿más progreso o más desigualdad?

La discusión sobre pagar por redes sociales no se entiende sin mirar al gran elefante en la habitación: la inteligencia artificial. Johnson y sus colegas advierten que los avances tecnológicos no garantizan automáticamente prosperidad para todos. De hecho, la IA puede agravar las desigualdades si sus beneficios quedan en manos de unos pocos.

Hoy vivimos una explosión de aplicaciones de IA que van desde chatbots hasta sistemas de recomendación ultra precisos. El aprendizaje profundo (deep learning) ha permitido avances espectaculares en reconocimiento de voz e imagen; los modelos de lenguaje natural como GPT-4 están cambiando cómo buscamos información o creamos contenido; la IA está revolucionando sectores enteros como salud, finanzas o logística.

Sin embargo:

La tesis central de Johnson es clara: el progreso tecnológico solo será progreso real si va acompañado de instituciones inclusivas y políticas públicas que repartan equitativamente sus beneficios. No basta con celebrar los avances; hay que asegurarse de que nadie se quede atrás.

IA: oportunidades reales… ¿y riesgos inevitables?

Entre las promesas más recientes de la IA destacan:

Pero también:

Para Johnson, regular bien estos avances es tan importante como desarrollarlos. De lo contrario, veremos cómo los beneficios económicos y sociales se concentran aún más.

El trasfondo institucional: “Power and Progress” y las lecciones del Nobel

El trabajo premiado por el Nobel no solo explora por qué algunas naciones prosperan mientras otras fracasan; también pone foco en cómo las normas sociales y políticas pueden orientar —o desviar— los frutos del desarrollo tecnológico. En Power and Progress, Johnson y Acemoglu desmontan la idea del “progreso automático”: cada avance técnico es una decisión política disfrazada.

De ahí la propuesta disruptiva sobre pagar por redes sociales: cambiar quién tiene el control sobre los incentivos económicos detrás del desarrollo digital. Si seguimos atados al modelo publicitario actual —dice Johnson— corremos el riesgo de reforzar estructuras extractivas que debilitan tanto nuestra economía como nuestra democracia.

Instituciones fuertes para una era digital sana

El mensaje central: necesitamos instituciones que fomenten innovación inclusiva —no solo acumulación privada—. Esto implica regulación inteligente, transparencia algorítmica e incentivos para que las nuevas tecnologías se alineen con objetivos sociales amplios.

10 curiosidades sobre Simon Johnson para entender mejor al Nobel

  1. Nació en Reino Unido pero ha desarrollado gran parte de su carrera académica en Estados Unidos.
  2. Fue economista jefe del FMI durante uno de los periodos más turbulentos tras la crisis financiera global.
  3. Es coautor con Daron Acemoglu del influyente Power and Progress.
  4. Tiene fama de comunicador ágil —y algo irreverente— tanto dentro como fuera del aula.
  5. Ha trabajado estrechamente con gobiernos e instituciones multilaterales asesorando sobre reformas económicas.
  6. Es un crítico feroz del poder excesivo de las grandes tecnológicas.
  7. Sostiene que “la IA no nos destruirá; los humanos somos mucho más peligrosos para nosotros mismos”.
  8. Defiende una combinación audaz entre inversión pública e incentivos privados para orientar el desarrollo tecnológico.
  9. Es uno de los economistas más citados del mundo según diversos rankings académicos.
  10. No descarta que un futuro donde paguemos por redes sociales sea menos adictivo… ¡y bastante más saludable para todos!

El reto inmediato: reformular nuestra relación con lo digital

La propuesta puede sonar radical hoy, pero la pregunta clave es: ¿qué clase de sociedad queremos construir con ayuda —o bajo influencia— de plataformas digitales e inteligencia artificial? Simon Johnson ha puesto sobre la mesa una discusión incómoda pero urgente: si dejamos todo en manos del “gratis total”, quizás terminemos pagando mucho más caro —en términos democráticos— dentro de muy poco tiempo.

Mientras tanto, los avances en IA siguen acelerándose y transformando industrias enteras. La cuestión ya no es solo tecnológica ni económica; es profundamente política e institucional.

¿Listos para pensar cuánto vale realmente nuestro tiempo online… y quién debería beneficiarse?

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