Un segundo de retraso a la hora de descargar un vídeo puede provocar estrés a los usuarios, especialmente a los nativos digitales, dadas las «altas expectativas» que existen en la actualidad sobre el tiempo que tardan en disponer del contenido en su smartphone, según un proyecto de investigación desarrollado por Ericsson y Vodafone Alemania.
El estudio, en el que se ha utilizado la neurociencia para estudiar la opinión real de los usuarios de banda ancha sobre el bajo rendimiento de la red, concluye que hasta los mínimos retrasos e interferencias pueden elevar el nivel de tensión y estrés del usuario, repecutir negativamente en su fidelidad e incluso en la imagen de marca del operador.Bradley Mead, ha añadido que para los operadores es esencial entender cómo se siente la gente de verdad sobre el servicio que les suministran y cómo impacta en sus vidas del día a día. En el proyecto se empleó la electroencefalografía (EEG) para monitorizar la actividad cerebral de 150 usuarios que se presentaron voluntarios en Düsseldorf (Alemania), a los que se les solicitó que completaran 13 tareas concretas en 10 minutos utilizando un smartphone, al tiempo que se simulaba un deterioro en la calidad del servicio. Las tareas incluían acciones comunes, como navegar por páginas web, ver vídeos en streaming y subir selfies. Además de la EEG, se emplearon un equipo de rastreo ocular y pulsómetros para medir el rango de atención y la frecuencia cardíaca de los usuarios
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