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Periodista Digital 19 Nov 2005 - 22:29 CET
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La audiencia de «Motivos personales» conserva el liderato del martes, superando la cifra de cuatro millones de espectadores (4.039.000 y 23,4 por ciento de cuota de pantalla). La serie es la única de las tres ficciones españolas de los martes que ha mantenido sus números con la incorporación de la apuesta de Cuatro para esa noche, «Matrioshki». Nunca ha descendido del 21 por ciento de audiencia. El martes consiguió un 23,4, igual que la semana pasada. ¿Podrá convertirse una trama con fecha de caducidad en una serie de culto?

La primera temporada de la serie sorprendió. Las audiencias rebasaban los 5 millones de espectadores y se le designó a la serie como “revelación de la temporada”. Emitir esta segunda entrega ha sido con toda seguridad un desacierto. Debo confesar que la serie me enganchó en sus primeros capítulos y que la trama era interesante y atractiva. En la España de las series familiares llegaban motivos dramáticos para seguir una ficción nacional de intriga. El caso es que “el caso” se ha alargado demasiado. Lo mejor es la interpretación de algunas de sus actores. Los mejores son:

Lydia Bosch: Natalia Nadal, lleva el peso de la serie, y no es fácil. A su personaje le ha pasado de todo y en poco tiempo: muere su marido, secuestran a su hija, le meten en la cárcel, muere pero resucita. Lydia, que demostró sus artes interpretativas en contundentes y decisivos papeles cinematográficos, se ha encarrilado a la serie que da gusto.

Sonia Castelo: Interpreta a Isabel, la trepa de la cadena de televisión. Una gran actriz que seduce en sus intervenciones. Un personaje sugerente y atractivo. La mala con estilo.

Marta Calvó: El mérito de esta actriz es impresionante. Tiene que hacer creíble el personaje más difícil: La asesina. En su CV de ficción suma ya 19 muertos, 84 disparos, 56 mails amenazantes, 12 secuestros, 40 cómplices, 9874 mentiras, 382 planes, 432 llamadas…Y además se llama Virginia Palazón y trabaja por el día como abogada en la empresa de los Acosta.

Ana Gracia: Interpreta a Berta. La mujer de Pablo Acosta que se casó por amor, pero pronto descubrió que su marido sólo codiciaba su dinero y su posición social.

Cocha Velasco y Begoña Maestre: Actriz y veterana y joven promesa, dan calidad a sus intervenciones y las hacen creíbles y contundentes.

Algún actor resulta infumable, como es el caso del joven Jan Cornet, que interpreta a Jaime. No sabemos si es francés, si se lo hace y si la intriga de la serie se los ha subido a la garganta y le impiden vocalizar en condiciones. El niño mamado además de superpijo resulta soso y vacío de talento interpretativo. Un desastre.

El motivo principal de la serie se ha perdido esta temporada. Las tramas se han enrevesado demasiado y los recursos se repiten. Llamadas falsas, voces amenazantes, asesinatos, secuestros, el juego del ahorcado, fingir muertes, mensajes en el ordenador, zulos tenebrosos…

Todos los elementos, que en la primera temporada atrapaban al espectador, resultan repetitivos y nos tomamos la serie a chufla. Aburre y no debería habérselo permitido. No hay motivo para alargar más la serie y merece cerrarse con un final digno, antes de que sea demasiado tarde y se convierta en otra «Santa Barbarie».

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