Versión española (TVE2) emitió el 18 de abril un excelente documental titulado ‘Las alas de la vida’ sobre un un médico vigués aquejado de atrofia sistémica múltiple y su lucha contra esta enfermedad degenerativa, rara (hay 800 afectados en todo el mundo) y mortal. Se llamaba Carlos Cristos. Se llamaba. Porque murió unos pocos días después de la emisión. En el debate posterior, el ministro de Sanidad, Bernat Soria, manifestó su intención de promover la divulgación de la película para cumplir los objetivos de la Estrategia de Cuidados Paliativos. Centenares de espectadores enviaron e-mails para agradecer a Cristos su aparición en pantalla. Sus amigos se los leyeron desde el programa. Él, ya muy grave, al menos pudo escucharles.
El equipo de rodaje convivió con el médico a lo largo de tres años. El resultado fueron 70 horas de grabación, montadas en más de 10 meses, como recordaba el pasado mayo en Vigo su amigo y director de la cinta, Antoni P. Canet, en una entrevista con motivo del estreno del documental en la ciudad natal de Cristos publicada en la edición de Galicia de El País. «Aún intenta, cada día, levantarse de la cama», decía entonces Canet, «el cuidador sólo entra a ayudarle cuando no es capaz, porque él sabe que cada movimiento que deje de hacer nunca más podrá hacerlo».
Carlos Cristos era miembro de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).
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