Mercedes Milá acudió a presentar la final de la décima edición de Gran Hermano vestida de lagarterana, como broche final al periplo de trajes regionales que ha recorrido durante estos meses.
Y por mucho que la presentadora lo intentara, las últimas conexiones en directo con la Casa de esta entrega del reality, resultaron aburridas, faltas de emoción y poco atractivas.
Los nervios de los tres últimos concursantes que esperaban el veredicto del público para saber quién se haría con el maletín del los 300.000 euros como premio final, se unieron a cierto desbarajuste en la organización del programa. Una combinación que llevó incluso al triunfador de GH 10 a salir de la casa preguntando quién había ganando, porque no se había enterado absolutamente de nada.
Después de la expulsión de Almudena, la tercera clasificada, llegaron tortuosos momentos de espera de Orlando e Iván por saber quién se hacia con triunfo.
Iván a pesar de ser el ganador, salió antes que Orlando y fuera entre el alboroto del público y varios operarios que le colocaban un arnés para tirarlo después por una tirolina, lo único que hacía era preguntar si había quedado el segundo o el primero.
Tuvo que ser uno de esos operarios el que le diera la noticia y el ganador totalmente descompuesto se tiró cuerda abajo.
Con un 69,8%, Iván llegó triunfante a plató donde recibió pocos gestos de cariño por parte de los otros grandes hermanos. Fiel a su carácter y a lo que ha sido su dinámica durante el programa, en la entrevista, puso verde a todo el mundo.
Iván se fue a casa con 300.000 euros y Mercedes Milá anunció a bombo y platillo el especial “Gran Hermano el Debate” que se emitirá este domingo como broche final a la edición.
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