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SALUD

Si te gustan las grasas y el alcohol es que lo llevas escrito en tu ADN

25 Oct 2018 - 08:33 CET
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Una investigación de la Universidad de Aberdeen, en Escocia, ha descubierto en el ADN de los europeos que existe un «interruptor genético» que induce al consumo de alimentos ricos en grasas y a consumir bebidas alcohólicas.

El estudio, publicado en el Journal of Neuropsychopharmacology, señala a una sustancia denominada galanina como la causante de algunas descontroladas adiciones occidentales ante la mesa. Este neuropéptido, que desarrolla su labor en el hipotálamo, en el centro del apetito, es el que induce al individuo a ingerir compulsivamente alimentos grasos y alcohol.

En palabras de Alasdair Mackenzie, jefe del equipo de investigación, la galanina» se producida en un área del cerebro que controla el miedo y la ansiedad. Así, los cambios en los niveles de la sustancia afectan al estado emocional del individuo».

La galanina de los europeos funciona en mayor medida en comparación con la de individuos de otros continentes, como los asiáticos, por ejemplo, en cuyo ADN hay una menor presencia de esta sustancia.

Para Mackenzie la explicación a esta singularidad podría estar en que en la prehistoria, «durante el largo invierno, los individuos con interruptor débil no habrían sobrevivido en Europa tan bien como los de interruptor fuerte». Durante estos periodos de carencias y frío, los individuos debían sobrevivir a base de alimentos ricos en grasas y bebidas elaboradas, con lo que esta tendencia genética favorecería su supervivencia.

 

Sin embargo, y según señala el propio Mackenzie, el ambiente también es fundamental en la conducta alimenticia. La adaptación a la cultura europea de los asiáticos, por ejemplo, puede favorecer la adquisición de hábitos alimentarios y problemas propios de los europeos.

Para el doctor Scott Davidson, descubridor del «interruptor», el descubrimiento ayudará en un futuro a «identificar potenciales medicamentos que podrán ser usados para desarrollar una nueva generación de antidepresivos así como otros que reduzcan el ansia por la comida grasienta y el alcohol».

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