¿Son bordes los colaboradores de ‘Sálvame’ o simplemente es que están hartos de que la gente se meta con ellos? Ya que María Teresa Campos ha desaparecido del mapa, el programa se ha inventado una sección por la que la audiencia puede hablar en directo con los colaboradores. La primera ‘víctima’ fue Kiko Hernández y el resultado fue bestia.
Por su naturaleza polémica, ‘Sálvame’ es un programa muy criticado. Para crear más tensión, los directores crearon ‘La defensora de la audiencia’, una sección presentada por María Teresa Campos, cuyo cometido era dar voz a los espectadores para que machacasen públicamente a los del cortijo. Finalmente, el invento provocó lo inevitable: que la audiencia (que vive el magacine con demasiada intensidad) se pasase de la raya y que Jorge Javier Vázquez y la Campos terminaran a la gresca.
La conductora de ‘Qué Tiempo Tan Feliz’ no ha vuelto a pisar el plató y ‘Sálvame’ en su búsqueda incansable de confrontación, ha dado un triple salto mortal creando ‘La ‘Llamada Sálvame’ una sección en la que los telespectadores pueden hablar en directo con los tertulianos.
En un lateral del plató hay una especie de ruleta en la que aparecen las caras de los colaboradores presentes ese día. En el centro una flecha decorada con una calavera (genial el sentido del humor) que será lo que elija a la ‘víctima’ de turno.
El 22 de noviembre de 2012, Paz Padilla actuó de maestra de ceremonias e hizo girar la mencionada flechita. Y el encargado de estrenar la sección fue…Kiko Hernández. Bien, la cosa prometía. Tras esperar unos minutos a que alguien llamase para hablar con él, finalmente, fue una señora a la que oímos al otro lado del teléfono. La espectadora parecía un encanto y lo primero que le dijo al colaborador fue:
Hola Kiko, soy Pilar, llamo desde Madrid. Yo siento un montón decírtelo pero es que te metes mucho con Lydia Lozano, no la dejas vivir.
Kiko, con una descarada falta de entusiasmo, dijo un simple «ya» y la señora continuó:
Tú que dices que has sido muy amigo de ella (de Lydia) y es que no la dejas ni hablar.
Hernández, estaba a la defensiva y lo dejó muy claro al preguntar:
Vale ¿Y lo nuevo qué es? Eso ya lo sé yo, no hace falta que me llame usted para decírmelo.
Entonces, la señora pilló el tono y frenó los humos del colaborador (bueno, lo intentó):
No te pongas subidito, ¿eh? Y deja que te diga otra cosa.
K.H.: Pero ¿cómo que subidito? Es como si me dice que hoy vengo de azul. Pues eso ya lo sé. Dígame más cosas.
La telespectadora quiso cambiar de tercio y dijo:
Espera que te quiero comentar otra cosita. (…) Tú en cierta ocasión dijiste que no venías a Parla porque…
Kiko no la dejó terminar la frase y la interrumpió para exclamar con ironía:
Anda, si es parleña. Uy, que no la escucho nada. No se oye bien…
Comentó el colaborador mientras fingía colgar el teléfono. Fue entonces, cuando la mujer cometió el gran ‘error’:
No, soy de Madrid. Pero yo te digo a tí una cosa. Que si tu hermana vive allí, pues no vayas a verla, la llevas a Villasatina (¿?).
Hernández enfureció y se descontroló:
O la llevo a su casa, señora. Nos invita usted un domingo. Mire, yo le voy a decir una cosa, Pilar, y ahora me va a dejar hablar a mí. Yo de mis familiares no hablo en televisión. Entonces, como yo no hablo, no va a hablar usted. hable usted de su marido, de sus hijos si los tiene.
La tal Pilar se defendió:
Oye ¡tú a mí no me vas a faltar al respeto!
K.H.: Ni usted a mí tampoco, señora. ¡Adiós!
Y colgó el teléfono falso al que atendía. Daba igual. La señora seguía gritando:
¡Eres muy maleducado! ¡Y un pelota!
Kiko regresó cabreadísimo a su asiento mientras que Paz Padilla le pedía explicaciones. El colaborador no dio su brazo a torcer:
¡Venga! Va a venir esta señora a hablar de mi familia. Que yo no quiero que una señora venga a hablar de un familiar mío. Que hable de mí. ¿Qué tiene que hablar de que lleve a mi hermana a no sé dónde? ¡Anda y preocúpese usted de sus problemas y de su casa, que seguro que la tiene llena de mierda!
Kiko Hernández no fue educado desde el principio. Usó que hablasen de su familia como excusa para cabrearse pero desde que cogió el teléfono estaba a la defensiva. Es comprensible teniendo en cuenta que a él siempre le cogen como ejemplo para demonizar el programa. Eso tiene que cansar. A priori, es una imprudencia machacar al público que te ve y que, en cierta forma te da de comer pero puede que Kiko Hernández actúe así precisamente por la audiencia. Sin su comportamiento, ¿quién iba a hablar del programa? ¿Para qué se creen ustedes que se han inventado esta nueva sección?
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