Que quede bien claro: nadie que salga de darse un baño en la playa puede salir bien en una foto, sobre todo si es robada. Sólo unos pocos privilegiados pueden mantener el glamour y la compostura, el resto de los mortales sucumben, como es lógico, al pelo empapado, a la arena pegada en sitios indecorosos, a los bañadores traicioneros, a la celulitis, a las muecas o los michelines. Cada año, decenas de famosos son pillados en posturas poco favorecedoras mientras se relajan en la costa. Unos se lo toman a risa, otros se molestan y los hay incluso que niegan la realidad.
El 8 de julio de 2013 la revista ‘QMD!’ publicó unas fotos de Paz Padilla haciendo topless en las playas de Cádiz mientras descansaba junto a su nuevo novio. La polémica llegó cuando la presentadora sustituta de ‘Sálvame’ se enfadó con sus directores –que pretendían sacar esas fotografías en el programa– y abandonó el plató en directo. Es más, la humorista confesó que verse así, medio desnuda, era «una vergüenza» para ella puesto que es «muy tetona».
Parecía, pues, que el problema de Paz no era sólo que habían violado su intimidad; sino que tenía más que ver con su imagen y con su vanidad. Es lógico, pero habría que decirle a Padilla que, para empezar, en las imágenes no se la ve tan mal (de hecho, tiene mejor busto y figura del que se aprecia a simple vista) y que comparada con otros famosos que han sido pillados en las mismas circunstancias, ella es Angelina Jolie.
Hoy por hoy, si uno se acerca al quiosco puede comprobar que en todas las revistas hay, al menos, la imagen de un famoso o famosa mostrando sus defectos mientras se da un baño. Hay incluso publicaciones dedicadas, casi en exclusiva, a este tipo de imágenes. La razón es muy sencilla. Igual que encumbramos a las celebrities, nos gusta humillarlas, sentir que no son superiores a nosotros y que tienen defectos como cualquier hijo de vecino.
La situación, en realidad, es injusta. Es injusto, para empezar, que a los famosos se les trate como a seres superiores o sobrehumanos cuando no lo son y tampoco es lógico que se les linche por tener defectos.
El problema no es baladí, porque cuando uno ve en una revista a un personaje popular con algún que otro michelín o con ojeras, en realidad se está riendo de algo que no debería ser juzgado. El ejemplo máximo es el de la celulitis. A ver si queda claro de una vez que la celulitis no es un defecto, es algo que tiene el 98% de las mujeres. Sería como meterse con ellas por tener pechos o caderas más anchas que las del hombre. Pero, claro, hay toda una industria farmacéutica detrás que vive de ‘solucionar’ un problema que no existe.
A estas alturas no vamos a cambiar el mundo ni los cánones estéticos. Es una empresa inútil y aburridísima. Lo que está claro es que los famosos llevan las de perder. Ellos disfrutan de privilegios a los que pocos aspiran y el precio a pagar es que el público esté ansioso de verles caer.
Por eso, si eres un rostro conocido y te encanta tomar el sol en la playa lo único que se puede hacer es tomárselo con sentido del humor. Está claro que cuánto peor se sale en una foto, más valor adquiere esta en el mercado.
Hay miles y miles de imágenes bochornosas de las celebrities pilladas en un mal momento. Pero nosotros nos vamos a centrar no sólo en las fotos (que al final, son todas iguales), sino en las reacciones de sus protagonistas, que es dónde está la clave del asunto.
Los cinco robados veraniegos más terroríficos de nuestros famosos de la TV:
Lydia Lozano y su marido Charly: Intenciones y consecuencias
Fue la imagen más impactante que vimos en junio de 2013. Lo curioso de este caso es que hubiese pasado casi desapercibida si no se hubiese montado la que se montó a priori. Aquí el problema no fue la reacción de su protagonista sino sus acciones anteriores a la publicación de las fotos.
Todo comenzó cuando el también colaborador de ‘Sálvame’ Jimmy G. Arnau concedió una entrevista a la revista ‘¡QMD!’, en la que ponía verde no sólo a su compañera Lydia Lozano sino también a su, hasta la fecha, casi anónimo marido Charly.
Lydia nunca ha querido que su esposo saliera a la luz pública, pero montó tanto drama por los comentarios de Jimmy que ya no aguantamos más: queríamos verle la cara a Charly de una vez por todas. Nuestros deseos se cumplieron dos semanas después, cuando ‘¡QMD!’ publicó unas fotos de la pareja mientras tomaban el sol en un hotel de Lanzarote. El linchamiento fue sonado, principalmente por lo mal que salían los protagonistas en las instantáneas (esas lorzas, ese bañador pegado al trasero y ese sudor en la cara son difíciles de olvidar).
Vamos a ver, Lydia Lozano es una mujer muy guapa con o sin maquillaje (yo la he visto en un par de ocasiones y es impresionante) pero las fotos no son nada favorecedoras. Es lógico, sobre todo si tenemos en cuenta la situación y que esa era la intención del fotógrafo. Y es que, más tarde, se supo que quien estaba detrás del reportaje era la archienemiga de Lozano, Mónica Pont.
Lo raro es que Lydia, una vez que salieron las fotos, se tomó el hecho con deportividad y dijo:
Me quedo con que salgo feliz y riéndome.
Esa actitud es la que tendría que haber tenido desde el principio.
Kiko Rivera y Jessica Bueno: La bella y la bestia embarazados
Estamos de acuerdo en que de dónde no hay, no se puede sacar. Kiko Rivera tiene su público, no lo dudamos, pero no es ningún Brad Pitt. Sin embargo, su ex y madre de su hijo, Jessica bueno, es un bellezón aunque admitamos que no tuvo un buen embarazo.
Recuerdo un par de portadas de la revista ‘Sálvame’ que eran dignas de asustar a los niños. En primer lugar las fotos estaban hechos con muy mala leche. El embarazo es algo bonito, hermoso y natural. Pero, claro, ver a Jessica intentando salir del agua mientras se le escapaba un pecho o de espaldas enseñándonos un primer plano de su trasero, son imágenes difíciles de olvidar. Y a esto hay que añadirle la guasa de ver a Kiko detrás de ella y comparar sus cuerpos.
Está claro que las fotos eran malintencionadas, pero los protagonistas debieron de tomárselo con humor y defender la belleza del embarazo. Ah, se me olvidaba. Estos, si no hay un cheque de por medio, se cabrean.
Hugo y María de ‘GH12+1’: La intensidad ridícula
Este es un caso aparte. Para empezar, que aquí no hubo robado y lo curioso es que no salen mal en las imágenes, principalmente ella. No, lo raro aquí es el reportaje en sí mismo y las caras que ponen los dos.
En el número publicado el 25 de marzo de 2013 de la revista ‘Sálvame’, María y Hugo (exconcursantes de ‘GH12+1’) aparecieron completamente desnudos en una playa nudista Fuerteventura. La portada no puede ser más extraña. Ella sonríe feliz, mientras que él la abraza y pone una cara entre el placer y el estreñimiento. Lo mejor es que estaban celebrando su primer aniversario como pareja.
Pero las fotos del interior de la revista son ya de otro planeta. Para empezar, como no había entrevista, uno pudo pensar que se trataba de un robado, pero no. Para nada. Esas poses, esos andares ridículos por la orilla y esos abrazos de cartón piedra no pueden ser naturales. El aranés (con varios kilos de más) y la andaluza, ni cortos ni perezosos se quitan el bañador y se tuestan al sol como Dios les trajo al mundo.
A ver, si vas a hacer un falso robado, cuídate, al menos, de no poner caras de intenso. Da igual que seas guapo y esbelto. La expresión también cuenta.
Mercedes Milá: La madre naturaleza
El lunes 1 de octubre de 2012, la revista ‘Interviú’ publicó su portada más inquietante, morbosa y confusa de los últimos años. Bajo el titular de ‘El chapuzón de Mercedes Milá’, la presentadora aparece junto a un barco, ataviada con tan sólo la parte de abajo del bikini dispuesta a bucear.
El viento le da en la cara y mueve sus pechos (de tamaño considerable, la verdad) en direcciones opuestas. Cierto es que la foto no es favorecedora, que si un niño la ve puede tener pesadillas o que la presentadora parezca la hermana fea de la bruja de la Sirenita. Pero si uno ve más allá, entiende que estas imágenes son absolutamente coherentes con la personalidad de la conductora de GH. Es decir; toda una fuerza de la naturaleza.
¿Cómo reaccionó la Milá ante estas fotografías? No le dio importancia y se despelotó en plena gala de GH14. ¡Qué grande es!
Ana Obregón: La negación
Admiramos profundamente la capacidad de Ana Obregón para quererse a sí misma, el problema es que niega tanto la realidad que roza lo peligroso y lo ridículo.
Anita cree que tiene 20 años y sigue vistiendo acorde a esa edad. Genial, que haga lo que quiera. Lo ofensivo llega cuando intenta convencernos de que sigue siendo la chica lozana y jovial que era en el siglo pasado.
Sus modelitos y, sobre todo, sus tradicionales posados veraniegos en los que mete tripa y saca pecho, son casi un insulto hacia todas aquellas mujeres que intentan vivir con dignidad acorde a la edad que tienen.
Por eso, cuando vemos robados de la Obregón tomando el sol y comprobamos cómo es realmente su cuerpo, nos dan ganas de decirle que no se ofenda, que no le hacen falta tanto artificio y tanto maquillaje. Ya nos gustaría a muchos llegar así a su edad.
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