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Ha pasado tiempo.
Nada más y nada menos que 38 años.
Mediaset España ha puesto fin a una de sus relaciones más duraderas: el despido de Alessandro Lequio, quien ha estado casi 30 años como tertuliano y colaborador en la cadena.
Esta decisión, anunciada el miércoles 19 de noviembre, surge tras la revisión de documentación judicial recibida por el grupo audiovisual, que confirma las acusaciones de malos tratos formuladas recientemente por Antonia Dell’Atte en una entrevista con El País.
La exmodelo italiana narró episodios de violencia física y psicológica que sufrió durante su matrimonio con Lequio a finales de los años ochenta, incluyendo amenazas y agresiones mientras estaba embarazada.
La reacción ha sido instantánea y devastadora en los pasillos de Telecinco, especialmente en el programa Vamos a ver, producido por Unicorn Content. Tras su intervención habitual por la mañana, la dirección del programa y la cadena le comunicaron que no volvería a colaborar con ellos, marcando así el abrupto final de una etapa que comenzó en los noventa y que convirtió al conde en uno de los rostros más emblemáticos de la crónica social en España.
La entrevista concedida por Antonia Dell’Atte ha tenido un impacto profundo. En ella, la exmodelo detalló los episodios de maltrato sufridos, afirmando: “La primera patada que me dio Lequio, estando embarazada, fue a la vuelta de la luna de miel”. Además, Dell’Atte presentó cartas y documentos judiciales que fueron clave para que la justicia, en un auto emitido en 2005, reconociera la exceptio veritatis —lo cual implica que no estaba mintiendo al calificar a Lequio como maltratador— aunque el colaborador no recibió condena penal.
La presión tanto mediática como social ha aumentado tras esta reveladora entrevista. La exmodelo ha solicitado la intervención de instituciones públicas y criticado la permisividad que muestran los medios hacia figuras señaladas por violencia machista. Su relato ha resonado en la opinión pública y ha obligado a Mediaset a reevaluar su política interna y actuar con firmeza.
El peso de la televisión en la construcción (y destrucción) de personajes
El despido de Lequio pone sobre la mesa el inmenso poder que tiene la televisión para crear personajes públicos y, cuando es necesario, desmantelarlos. A lo largo de tres décadas, este colaborador se ha hecho omnipresente en programas de tertulia, debates y realities, convirtiéndose en uno de los comentaristas más polémicos y conocidos.
Su salida representa un antes y un después en cómo las cadenas abordan casos relacionados con violencia machista y las figuras que las representan.
En cuanto a las reacciones del entorno televisivo, han optado por mantener un absoluto silencio. Compañeros y presentadores han evitado pronunciarse sobre el tema, lo cual subraya lo delicado del asunto. La productora Unicorn Content, junto con Ana Rosa Quintana, quien está al frente del mismo, han respaldado esta decisión, mostrando una postura conjunta ante este cambio significativo en la industria.
Una figura televisiva
A lo largo de su trayectoria televisiva, Lequio ha sido protagonista de momentos memorables, enfrentamientos y controversias que han dejado huella en la historia reciente de nuestra crónica social. A continuación se presentan algunos datos interesantes:
- Más de 25 años ininterrumpidos participando en los programas más destacados de Telecinco y Cuatro.
- Fue el primer colaborador extranjero en unirse al icónico Día a día presentado por María Teresa Campos en 1996.
- Ha participado en programas como Crónicas marcianas, El programa de Ana Rosa y Vamos a ver, entre otros.
- Ha protagonizado varios enfrentamientos sonados tanto con compañeros como con presentadores e invitados famosos, incluidos momentos tensos con Alejandra Rubio y Patricia Pardo.
- Es una figura habitual en rankings sobre los tertulianos más polémicos y controvertidos del panorama televisivo español.
- Lequio posee el récord no oficial como colaborador con más horas acumuladas ante las cámaras dentro del ámbito social español durante los años 2000.
- En los años noventa fue uno de los pocos aristócratas italianos que alcanzaron notoriedad en televisión española, generando tanto fascinación como rechazo entre el público.
- Tras su separación con Antonia Dell’Atte, logró más de 50 menciones en titulares del mundo rosa dentro del mismo mes.
El debate sobre la responsabilidad mediática
Este caso ha reabierto un importante debate acerca del papel que juegan los medios al visibilizar y tratar temas relacionados con violencia machista. Figuras como Antonia Dell’Atte han denunciado repetidamente cómo “la prensa rosa” contribuye a revictimizar a las mujeres mientras protege a personajes públicos implicados en comportamientos violentos.
El desenlace relacionado con Lequio dentro del ámbito Mediaset se interpreta ya como un hito relevante. La televisión debe asumir su papel como reflejo social; no puede ser cómplice ni permanecer callada ante situaciones vinculadas a violencia. Es momento también para revisar críticamente cómo construimos relatos alrededor de estas figuras.
La historia profesional de Alessandro Lequio concluye abruptamente dejando un eco significativo más allá del plató; es un símbolo claro del cambio generacional hacia una sensibilidad social nueva que ya no acepta lo que antes quedaba oculto tras las cámaras.
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