Por José María Arévalo

(Esperanza Arévalo, portavoz de la comisión Promotora de la ILP. Óleo de José Mª Arévalo. 1997. 64×54)
El Pleno de las Cortes aplaudía, hace justamente hoy una semana, con un aplauso sincero y caluroso, todos los procuradores de espaldas a la Presidencia, mirando a la tribuna del público, a los representantes de la Iniciativa Popular, el pueblo, más de 40.000 firmas de gente llana, que allí estaban sin voz ni voto, aplaudiendo a su vez, emocionados, a los representantes electos de Castilla y León, que acababan de admitir a trámite la primera Iniciativa Legislativa Popular, la Red Madre, de ayuda a las mujeres embarazadas, para que ninguna se vea obligada a abortar, por 45 votos favorables (43 del Partido Popular y 2 del grupo mixto) y 28 en contra (Partido socialista), sin abstenciones. La ILP ha pasado al trámite de enmiendas, sin que ni sobre éste, ni en el debate final, el pueblo así autorizado, excepcionalmente de forma directa, a presentar proyectos de ley, tenga voz ninguna para defender su propuesta, por defecto evidente del Reglamento de la Cámara. En las Cortes Generales ya ocurrió con otra primera Iniciativa Popular, también del Foro Español de la Familia, y pocos meses después se modificaba el Reglamento de las Cortes Españolas para admitir la defensa de estas Iniciativas por sus promotores. Era una Iniciativa sobre modificación del Código Civil para reservar el título de “matrimonio” al heterosexual, y el Foro de la Familia se vio obligado a montar en la madrileña Plaza de las Cortes, un debate paralelo al oficial, con altavoces de mano y ocupación de la vía pública, para defender su propuesta.
En el debate sobre la admisión a trámite de la ILP, el portavoz del grupo mixto, Joaquín Otero, que además de felicitar a los proponentes por haber obtenido por vez primera en Castilla y León las firmas necesarias, y muchas más, apoyó la necesidad de dar paso al debate planteado popularmente, y significó era la propuesta en todo razonable, analizando uno por uno los puntos que la conforman, muy favorablemente, sin entrar en el contenido concreto que, una vez admitida la propuesta, se discutirá en trámite de enmiendas. Siendo razonable la propuesta, no lo sería, evidentemente, negarse a discutirla por lo menos. Pues eso es lo que hizo el grupo socialista, incomprensiblemente. Su portavoz defendió ni siquiera admitir a trámite la ILP, con dos argumentos fundamentales: no es necesario ayudar más a las embarazadas, y en todo caso no debe contarse en esta materia con la iniciativa privada, como pretende la iniciativa popular. Lo que hay que hacer es promocionar más los Centros de Planificación Familiar, dijo. Es claro que se refería a los que se dedican a orientar a las mujeres para no quedarse embarazadas y reparten píldoras abortivas, como la del tercer día. Vamos, que la mejor defensa de las embarazadas es conseguir que no se embaracen y que aborten. No lo puedo entender, a la vista del debate entre abortistas y defensores de la vida que ofreció hace una año TV2, y que tengo grabado, debate duro y agrio, pero en el que todos coincidieron finalmente en que ninguna mujer aborta por gusto y es indispensable ofrecer alternativas al aborto, ayudar a las embarazadas que se lo plantean, para que no se vean obligadas a abortar. El Gobierno socialista acababa de reconocer que el incremento de abortos en nuestro país es alarmante. Y ahora dicen los socialistas que no hacen falta ayudas. Incomprensible, repito. Y nada de apoyar la iniciativa privada, que lo resuelva la Administración, que ya lo tiene resuelto. Increíble. Es la religión socialista, que pretende colarnos la Educación para la Ciudadanía, lo que también citó la portavoz socialista como uno de los medios con los que ya está solucionado el problema, añadiendo “esa asignatura que tan poco gusta al Grupo Popular». De ella y de la solución abordada por éste en Castilla y León, hablaremos en próximo artículo.
Por el Grupo Popular, Angeles Armisén apoyó la ILP y felicitó a los promotores, destacando el carácter social y asistencial de la propuesta popular, que aunque solo se por este carácter y ser la primera, merece respeto y ser debatida. Subrayó la incongruencia socialista al oponerse a medidas que favorecen la igualdad de oportunidades que tanto defienden, y que esta ILP está dentro de las medidas para una política “de género”. Positivamente, sostuvo que hay que “remover los obstáculos para que la mujer pueda tener a su hijos”, y no bastan las ayudas al parto y posparto existentes, cuando lo primero es poder tener el hijo. Esta carencia hace que esté la mujer en gran desigualdad, y la que decide tener a su hijo debe saber que cuenta con el apoyo de la Administración. Defendió el derecho de la mujer a decidir si aborta o no, aclaró que la Red que se propone no va contra nada ni contra nadie, y concluyó diciendo que así tendremos una sociedad más justa y solidaria.
Los diversos medios informativos que acudieron, entrevistaron a las representantes de la Comisión Promotora, Esperanza Arévalo y Lourdes Rivero. En El Canal 4 de TV de Valladolid ya salió en las noticias una reseña de la admisión a trámite, y una entrevista con Esperanza muy simpática, con su hija de un mes en brazos, que tomaron el día anterior. Esperanza es hija mía, así que al abuelo se le caía la baba. Por eso ilustro este artículo con una foto del retrato que le pinté hace ya años, cuando solo era «mi niña”. Estoy muy orgulloso de que haya sido portavoz de tan importante propuesta legislativa en nuestra Comunidad, con 40.000 firmas, que ya son firmas. Gracias a todo el grupo promotor, al Foro Español de la Familia, y a los diputados que la admitieron.
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