Por José María Arévalo

(Uno de los retratos de Fayum, Egipto, realizados entre los siglos I y IV que se han expuesto en el Museo Arqueológico Nacional, dentro de PhotoEspaña 2011)(*)
La reseña de una exposición del Reina Sofía me ha recordado la discusión que tuvimos un grupo de acuarelistas sobre si la fotografía es arte, de la que creo me hice eco en este blog, y mi inclinación por considerarla artesanía –y como ésta, a veces muy próxima al arte-. Se trata de la muestra “Una luz dura, sin compasión. Movimiento de la fotografía obrera 1926-1939”. Durante la segunda mitad de la década de los veinte, al parecer, prolifera una corriente fotográfica documental vinculada al movimiento internacional de los trabajadores, en la escena soviética del Primer Plan Quinquenal (1928-1932), siendo la revista Proletarskoe Foto su órgano oficial de expresión. Y nos cuentan que el gran teórico de la “factografía”, Sergei Tretiakov, defendía un tipo de arte periodístico, descriptivo, objetivo, inmerso en los medios impresos y realizado por un nuevo tipo de autor-productor. La factografía y el productivismo soviéticos fueron la puesta en práctica de un programa materialista del arte, circunscrito a la producción industrial.
Yo defendía en aquella discusión, que había que distinguir la fotografía-reportaje de la fotografía creativa, pero ya se ve que hay otros mil posibles usos de la técnica fotográfica. A veces coinciden uno y otro propósito con éxito. En la entrada de nuestro Campo Grande acaba de inaugurar el alcalde un mural, realizado por el presidente de la Unión Artística Vallisoletana, Miguel Angel Soria, que reproduce la clásica vista de la Plaza de Zorrilla con el Teatro Pradera, Academia de Caballería y entrada al parque, en dibujo artístico inspirado en las fotos de la época. Otro tanto ha ocurrido en la exposición de la Sala Municipal de San Benito con la reciente muestra de las fotos de Edward Burtynsky, “fotógrafo y artista canadiense-dice Wikypedia- reconocido internacionalmente por sus fotografías de gran formato de paisajes industriales. Su trabajo se conserva en más de quince grandes museos entre los que se encuentran el Museo Guggenheim, la Galería Nacional de Canadá, y la Biblioteca Nacional de Francia”. A mí me han gustado sobre todo sus composiciones de formaciones de minerales y rocas, que podríamos llamar, en pintura, matéricas, de extraordinario colorido y texturas.
Verdaderamente arte puro la colección exhibida hasta hace unos días, “Retratos de El Fayum+Adrian Paci: sin futuro visible”, en el Museo Arqueológico Nacional (que ha cerrado ahora, hasta finales de año, para terminar los trabajos de reforma del edificio; en el exterior quedan imágenes de José Manuel Ballester, premio Nacional de Fotografía 2010, que reflejan el avance de las tareas de rehabilitación). Las pinturas de retratos de Fayum sorprenden hoy por su modernidad y vigencia. Realizados entre los siglos I y IV después de Cristo, proceden de las necrópolis de Fayum y de otros lugares en Egipto, y nacen de una mezcla entre la pintura griega y la encáustica, el realismo romano y los ritos funerarios egipcios. La muestra propone estas pinturas como el antecedente más antiguo de lo fotografía.
Con las tablillas egipcias de El Fayum, se ha encabezado, en 70 exposiciones con casi 400 creadores, bajo el lema ‘Interfaces. Retrato y comunicación’, el certamen 2011 de fotografía, PHotoEspaña ’11, en su 14 edición; el “festival del millón de rostros”, en el que se ha repasado dos milenios de retratos. Es la gran cita internacional de la fotografía en España. Por cierto que estos días ha fallecido en su casa londinense, a los 88 años, el pintor británico Lucian Freud, maestro del retrato y del desnudo hiperrealista. Freud, nieto del famoso psicoanalista, se convirtió en el pintor vivo más cotizado cuando en 2008 su lienzo ‘Benefits supervisor sleeping’ (1995), en el que aparecía una mujer obesa recostada en un sofá, se subastó por 33,6 millones de dólares en la sede neoyorquina de Christie’s. Quizá, sobre todo en esto de la cotización se diferencia –digo yo- bien el retrato pictórico del fotográfico.
Me parece importante esa distinción entre la fotografía como documento de la realidad y la creación fotográfica. De la primera, hasta el pasado mes de junio han estado reunidas las mejores fotografías de 2010 en “World Press Photo”, la exposición de fotoperiodismo más prestigiosa del mundo que se ha podido visitar en el madrileño Centro Cultural de Moncloa. Viajará ahora por más de cuarenta países, y hay en ella fotos de tres españoles.
Pero, ya digo, hay obra fotográfica que siendo documental, tiene también un algo de creativo que la hace francamente atractiva. Es el caso de las fotografías del París de Eugène Atgetm que falleció en 1927 y dedicó buena parte de su vida a inmortalizar un París que desaparecía. Ahora la belleza no sé si está más en la propia ciudad o en los encuadres del maestro retratista. Se expone en la Fundación MAPFRE, en Recoletos hasta el 27 de este mes agosto, al lado otra exposición de creativos, “La mano con lápiz. Dibujos del siglo XX” en que se recoge la colección de dibujos de esta entidad, en la que están representados los mejores pintores del siglo pasado, y de la que les hemos contado ya en este blog hace unas semanas.
Para mí que este año 2011, además del año de la caída del régimen que nos viene gobernando (es un decir, y perdonen la digresión), ha sido en nuestro país el año de la fotografía.
—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm7.static.flickr.com/6143/5962292000_dd390a70a5.jpg
Home