Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Nueva evangelización para una sociedad desorientada

Tres foramontanos en Valladolid 19 Ago 2011 - 07:29 CET
Archivado en:

Por Javier Pardo de Santayana

(Passages. Acuarela de Alesandro Andreuccetti en aandreuccetti. altervista.org)
(*)

La imagen del Papa en España y con los jóvenes mueve, cuando menos, a la reflexión. El sentido parece claro – tanto respecto a la presencia de los jóvenes como a la doble visita de Su Santidad en pocos meses – si lo encuadramos en lo que ya es conocido como “La Nueva Evangelización”.

La expresión es del admirado Juan Pablo II y fue subrayada por la fuerza de dos admoniciones suyas casi sobrecogedoras: “¡Abrid las puertas a Cristo!” y “¡No tengáis miedo!” Todos las recordamos. El motivo, evangelizar de nuevo a los cristianos para que éstos sean capaces de transmitir la Buena Nueva con la fuerza de los primeros tiempos. Nada menos.

La situación que lo aconseja es conocida; por una parte el largo proceso de apostasía militante promovida desde el campo ideológico; por otra, el abandono de muchos cristianos a las corrientes de descristianización que han hecho mella en nuestras sociedades avanzadas; también la extensión del relativismo moral, impulsado, en nuestro caso, desde el poder. Así confluyen distintas presiones, procedentes, unas de fuera de la iglesia, otras de su propio seno.

La pregunta que nos viene a la mente es: ¿Cómo están respondiendo los cristianos a tan dramática llamada? Y la respuesta es, de entrada, que la Iglesia sigue su ritmo y su sistema. Y esto significa que poco a poco, pero sabiamente, va poniendo las bases de lo que debe ser una reacción sólida y bien fundada. Basta con dos detalles para constatarlo. En realidad, la Nueva Evangelización tiene sus primeras raíces en el Concilio Vaticano II, donde ya se estableció, por ejemplo, un papel más activo de los laicos y su acercamiento a la liturgia de la Iglesia. Y el sínodo de obispos para impulsar tamaño empeño no tendrá lugar hasta octubre de 2012, para el cual tenemos ya unas orientaciones o “Lineamenta”. Pero, entretanto, también hemos visto el llamamiento a los jóvenes en las vibrantes Jornadas de la Juventud – mundiales nada menos – iniciadas con el conocido entusiasmo del Papa peregrino. Y las Jornadas anuales sobre los “Cristianos en la vida pública”, tan importantes para impulsar la acción de los laicos y proporcionar a éstos algunas claves orientativas. Y algo absolutamente esencial como base de partida: el esfuerzo intelectual liderado personalmente por nuestro actual Pomtífice para fijar los fundamentos filosóficos de la relación entre la Iglesia y el mundo de hoy, incluido el diálogo con los no creyentes.

Todo esto está en marcha a la espera del sínodo y de la activación progresiva de unos cristianos excesivamente acomodados a la sociedad actual cuando no contaminados por ella. Todos tenemos la experiencia, cuando no la mala conciencia, de un ambiente dentro del cual los mismos cristianos soslayamos lo que nos parece conveniente. En todo caso nos preguntamos si la existencia de un proyecto tan exigente como el de la Nueva Evangelización no debiera ser más evidente en nuestras parroquias y, sobre todo, en el ambiente mismo de esta desorientada sociedad española. Sociedad en la que las encuestas señalan que la religión es despreciada por los jóvenes porque “no les sirve para nada”; o donde los “indignados” exhiben pancartas que rezan “menos crucifijos y más puestos fijos” y son aleccionados por personajes que achacan todos los males actuales a la Iglesia católica. Un ámbito en el que los enemigos de la fe, envalentonados por el ambiente creado exprofeso, se permiten profanar un recinto sagrado con demostraciones lésbicas, organizar pantomimas que van bastante más allá del mal gusto, o mostrar su mala educación cívica insultando a un Pontífice que les visita con los brazos abiertos.

Recordado esto, ¿puede extrañar a alguien que Benedicto XVI, con sus ochenta y cuatro años a cuestas, peregrine dos veces a España – sí, a la España de Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz – en un plazo menor de nueve meses?

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm7.static.flickr.com/6018/6018763384_ab735db089_b.jpg

Tres foramontanos en Valladolid

Los autores nos cuentan… Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Aunque de raíces castellanas, nuestra formación, como se indica en los resúmenes biográficos que siguen, tiene lugar más allá de las […]

Más en Tres foramontanos en Valladolid

Mobile Version Powered by