Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Cambio de ciclo histórico

Tres foramontanos en Valladolid 29 Dic 2011 - 07:27 CET
Archivado en:

Por José María Arévalo

(La Santa Espina. Acuarela de Clemente Martinez, felicitación de Navidad de la Asociación de Acuarelistas de Castilla y León)(*)

Estos días navideños vi en la tele, concretamente en Intereconomía, un interesante reportaje especial sobre la Virgen de Guadalupe, sobre la que ya contó todo lo importante mi compañero foramontano Carlos de Bustamante en uno de sus artículos de este año, donde reprodujo el relato guadalupano conocido como Nican mopohua y contaba el milagro de la tilma grabada con una imagen que puede ser el autorretrato de la Virgen, lo imposible de unos ojos que recogen toda la escena en milímetros, etc. Lo que más me sorprendió del reportaje es que nos contaban, como explicación de la extraordinaria conversión de millones de inditos, que hasta entonces no entendían nada de la nueva religión que habían traído solo diez años antes los tan violentos conquistadores, el significado azteca de muchos de los símbolos que contiene la imagen, y sobre todo que el calendario azteca preveía, a partir de aquel solsticio de invierno de 1531, un importantísimo cambio de ciclo histórico. El pueblo pensó inicialmente que se trataba de una gran catástrofe, pero al no producirse y conocer en cambio la nueva de Guadalupe, probablemente atendió a la aparición de la Virgen al indio Juan Diego como el mensaje que habían detectado sus astrólogos.

Pues bien, las predicciones de los aztecas incluyen para este año 2012 otro de esos cambios de ciclo histórico, no se sabe si por catástrofe o por nuevos vientos morales. Algo va a pasar este año que ahora empieza, según aquellas tradiciones. Y yo me he hecho la ilusión de que va a ser una nueva conversión de la humanidad, tan gimiente hoy. Me dirán que soy un optimista, pero hay algunos indicios que lo apoyan. Veamos.

El día de Nochebuena les contaba la buena nueva que me había facilitado Aceprensa de principios de mes, en la entrevista con Ángel Pintado, uno de los mayores exponentes del Partido Popular en la defensa de la vida, y que titulaba “El aborto terminará aboliéndose como se abolió la esclavitud”. “Ex diputado y ahora senador, preside desde hace un año la Acción Mundial de Parlamentarios por la Vida y la Familia. A pesar de que la corriente por abortista inunda todas las instituciones parlamentarias, él considera que la batalla por la vida tiene las de ganar”. Y entraba en muchos detalles significativos que sostenían sus afirmaciones.

Ciertamente lo contaba como posibilidades a largo plazo, pero a más largo plazo y con muchas más dificultades de comunicación trabajaron unos cuantos misioneros con aquellos aztecas sometidos por la fuerza de los conquistadores. Un milagro.

También se refirieron en Intereconomía, en aquel reportaje, a las sucesivas apariciones de la Virgen, de las que fue la primera la de Guadalupe, y contaron de algunas otras de estos días en espera de confirmación por la Iglesia, que cuida mucho de no reconocer hechos sobrenaturales sin pruebas fehacientes, y en todo caso no los considera de fe. Así que yo también prefiero apoyarme en hechos más tangibles. Así, me parecen significativos dos hechos de este último año, los dos en el ámbito europeo, que paso a comentarles.

El primero es el que la nueva Constitución de Hungría, aprobada el pasado mes de Abril, que entra en vigor justo en Año Nuevo, ha reconocido las raíces cristianas de ese país, también de Europa, defiende la vida y protege el matrimonio. Aunque algunos han puesto peros al nuevo texto democráticamente aprobado, como no podía ser de otra manera, lo cierto es que la prensa moderada recogía que esta Constitución “puede ser la semilla de una nueva Europa”. El texto constitucional dice cosas tan importantes como que “Nuestros valores fundamentales son la fidelidad, la fe y el amor”. Ahí es nada.

En artículo de José María Ballester Esquivias, en La Gaceta, comentaba que “el parlamento húngaro ha aprobado una nueva Constitución cuyos ejes son el reconocimiento de las raíces tradicionales –esencialmente cristianas– del país, la defensa del matrimonio, la de la libertad educativa y la de la vida. En este último aspecto la batalla no está ganada. Pero puede que Hungría haya puesto las semillas de una nueva etapa en la historia de Europa.

Tras la caída, en 1989, del régimen comunista húngaro –fue el primero en Europa–, los gobernantes de entonces adaptaron paulatinamente la Constitución de 1949 a los cánones democráticos, pero sin derogarla formalmente. Esta serie de circunstancias sirvió para que Hungría se convirtiera en un país moderno: se decantó por el modelo de economía de mercado y se arrimó definitivamente a Occidente adhiriendo a la OTAN primero y la Unión Europea (UE) después.

Pero no fue hasta el pasado 18 de abril cuando disolvió los últimos vínculos institucionales con el comunismo. Ese día, el Parlamento húngaro aprobó la nueva Constitución que entrará en vigor en 1 de enero de 2012. El resultado de la votación fue: 262 votos a favor, 44 en contra, una abstención y 78 legisladores que se negaron a participar. Y, aparentemente, con apoyo social: afuera sólo protestaron unas 200 personas.

Lo menos que se puede decir es que Hungría no sólo rompe definitivamente con el comunismo, sino que recupera con vigor unos valores occidentales básicos que el resto de países democráticos europeos tiende a ignorar”.

El otro hecho significativo a que me refería es la defensa que el presidente francés Nicolás Sarkozy ha hecho de la “laicidad positiva”, concepto asumido por Benedicto XVI, que comentamos más ampliamente en nuestro artículo “Laicidad, laicismo y Peces-Barba” del pasado 10 de Mayo, y que quedó resumida cuando Sarkozy expresó su deseo del “advenimiento de una laicidad positiva, es decir, una laicidad que, al mismo tiempo que vela por la libertad de pensar, de creer y de no creer, no considere que las religiones son un peligro, sino más bien una ventaja”.

Ahora tengo en las manos otra intervención del presidente francés, en un discurso también de este año, difundido por las redes sociales, en el que Sarkozy se enfrentó con políticos de izquierda similares a los nuestros, después de una votación que le resultó favorable:

«Hoy, hemos derrotado la frivolidad y la hipocresía de los intelectuales progresistas. De esos que el pensamiento único es el del que lo sabe todo y que condena la política mientras la practica. Desde hoy no permitiremos mercantilizar un mundo en el que no quede lugar para la cultura: Desde 1968 no se podía hablar de moral. Nos impusieron el relativismo: La idea de que todo es igual, lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos estudiantes. Nos hicieron creer que la víctima cuenta menos que el delincuente. Que la autoridad estaba muerta, que las buenas maneras habían terminado, que no había nada sagrado, nada admirable. El slogan era vivir sin obligaciones y gozar sin trabas.

Quisieron terminar con la escuela de excelencia y del civismo. Asesinaron los escrúpulos y la ética. Una izquierda hipócrita que permitía indemnizaciones millonarias a los grandes directivos y el triunfo del depredador sobre el emprendedor. Esa izquierda está en la política, en los medios de comunicación, en la economía. Le ha tomado el gusto al poder. La crisis de la cultura del trabajo es una crisis moral. Hay que rehabilitar la cultura del trabajo.

Dejaron sin poder a las fuerzas del orden y crearon una frase: Se ha abierto una fosa entre la policía y la juventud: Los vándalos son buenos y la policía es mala. Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente inocente. Defienden los servicios públicos pero jamás usan transporte colectivo. Aman mucho a la escuela pública pero mandan a sus hijos a colegios privados. Adoran la periferia pero jamás viven en ella. Firman peticiones cuando se expulsa a algún ocupa, pero no aceptan que se instalen en su casa.

Son esos que han renunciado al mérito y al esfuerzo y que atizan el odio a la familia, a la sociedad y a la república.

Hoy debemos volver a los antiguos valores del respeto, de la educación, de la cultura y de las obligaciones antes que los derechos. Estos se ganan haciendo valer y respetar los anteriores.”

Escribo estas líneas mientras en nuestro Congreso se está produciendo el debate de investidura del que saldrá elegido Rajoy. No me digan ustedes que no es como para estar optimista, con el año que se nos viene encima. Ojala tengan razón los aztecas.

—
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm8.staticflickr.com/7165/6544398437_69210d429a_b.jpg

Tres foramontanos en Valladolid

Los autores nos cuentan… Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Aunque de raíces castellanas, nuestra formación, como se indica en los resúmenes biográficos que siguen, tiene lugar más allá de las […]

Más en Tres foramontanos en Valladolid

Mobile Version Powered by