Por José María Arévalo

(Acuarela de Pedro Cano, felicitación de Navidades de la Fundación Pedro Cano) (*)
Hemos gozado mucho el primer trimestre de la temporada musical 2011-2012 en el auditorio Miguel Delibes, y el año nuevo se presenta espléndido. Además de artículos sobre conciertos concretos, otros años he comentado la temporada del Delibes, bien al concluir, como en el caso de la 2009-10 (en mayo de este último escribí “Auditorio M. Delibes: ¡Qué gran temporada¡”), bien al inicio, como hice el pasado curso con la del 10-11 (“La nueva temporada del Auditorio M. Delibes”, en Octubre), ambas magníficas. Para variar, esta vez lo hacemos al inicio de año, con el buen sabor que nos ha dejado el final del pasado. En ambos explicaba cómo preferíamos espigar en las ofertas buscando los mejores conciertos: “Aunque ya se sabe que sobre gustos hay mucho escrito –les decía-, es lo cierto que cada uno tiene el suyo, pero es bueno dejarnos asesorar por los mejor formados, en mi caso siguiendo los consejos de mi amigo Manolo Prieto, apoyo inestimable que me permite asegurar la bondad de nuestra selección. Y ello respetando a quienes prefieren apuntarse a alguna de las múltiples ofertas de abonos”.
La elección para este curso ha sido tan afortunada como en los anteriores. Siempre hay algún fallo inesperado. No nos defraudaron en Octubre pasado, ni la BBC Symphony Orchestra, magnífica bajo la batuta del checo Belohlávek en la nº 4 de Brukner, y acompañando al consagrado pianista noruego Leif Ove Andsnes en el 3º de Beethoven. Ni pocos días después el pianista Gavrilov (uno de los grandes, “aunque no sea uno de mis pianistas indispensables”, me había dicho Manolo), en sus versiones de Chopin y Prokofiev, con un increíble contraste de suavidad y fuerza como facilitaba este repertorio.
La enorme pianista Yukiko Akagi nos quitó el 4 de Diciembre cierto desencanto que nos había producido diez días antes la vasca Judith Jáuregui, correcta pero poco madura en su expresión, está claro que le faltan unos años. La Akagi es tan poderosa como inspirada, tocó el Libro II de los Preludios de Debussy, tan poco frecuente, muy en impresionista, demostró su fuerza con Prokofiev, y ya fue un delirio lo que consiguió con la número 2 de Rachmaninov, que nos puso en pié a media sala.
Todavía mayor fue el espectáculo que nos brindó el Delibes una semana después, nada menos que la violinista Viktoria Mullova, en el concierto de Brahms para violín y orquesta. No defraudó en este compromiso la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, con la que nos regaló después la primera sinfonía de Brahms el, cesante como titular suyo, director Bringuier, que no es santo de mi devoción pero que en esta ocasión estuvo francamente acertado, sin forzar los vientos, y consiguiendo buen empaste de las cuerdas, dentro de lo que cabe en el todavía modesto nivel en que nos movemos. Bien es verdad que muchos opinamos que no por culpa de los profesores, precisamente. Un aliciente para escucharles en los próximos meses, como les cuento ahora.
Teníamos dudas de si acudir al concierto del jueves 15, porque el concierto para piano o orquesta nº 2 de Liszt no nos resultaba muy apetecible, la 6ª de Beethoven está ya muy vista y Ma mére L´Oye es tan difícil de interpretar como de oír, y eso que a mí personalmente me encanta. Pero tanto el director Petrenko como el pianista Trpcesky lo avalaban, así que nos decidimos a última hora. Menos mal, porque fue uno de los mejores conciertos que hemos escuchado en los últimos años. Petrenko, con su juventud y arte ponderado, sí que sería un buen director titular de la OSCYL, pero me temo que no tendremos esa suerte. Que yo sepa aún no hay sustituto para Bringuier, que Dios guarde pero no aumente. Como los precios del Delibes. Nos perdimos, en este primer trimestre, dos grandes conciertos por reivindicación contra la subida de precios, lo cual no sirvió para nada más que para perdernos las actuaciones extraordinarias, a juzgar por la prensa, con el Auditorio a tope, de la enorme soprano norteamericana Renée Fleming y de Gidon Kremer, este último interpretando a Philip Glass (al que todavía no alcanzo, así que ahorré tranquilamente los 70 euros del ala). Otro tanto creo vamos a hacer en Abril con Anne Sophie Mutter, aunque a lo mejor nos vamos a gallinero, a 45, 30 e incluso 20 euros, que es mejor forma de protestar, digo yo. A ver si convenzo a los compas.
También desistimos de ver a Janine Jansen, la magnífica violinista, con un pianista que ya nos gustó, Itamar Golan, y además un chelista poco conocido. La Jansen nos maravilló el año pasado, pero en trío perdía interés. Bueno, vamos al 2.012, como prometemos en el título.
En Enero no vamos a perdernos el viernes 13, a Diana Damrau, extraordinaria cantante, en Strauss, Debussy y Fauré. “De los buenos del ciclo de ópera de este año” -comentaba Manolo-. Ni el domingo 15 al ‘Giardino armonico’, que se enfrenta a los Brandemburgos 3, 4 y 5. En cambio tenemos muchas dudas en asistir al del jueves 19 y viernes 20, para oir a Rachmaninov (concierto piano nº 2, pianista Alessio Bax) y Shostakovich (sinfonía nº 8). El director, de la OSCYL, es en esta ocasión, Alejandro Posada, “de cierto renombre y sin exagerar”. Tentador. Decisión a última hora. Y lo mismo el jueves 26 y viernes 27, en que Achúcarro aborda el concierto de piano nº 5, con nuestra orquesta dirigida por John Nelson. “La duda está en escuchar o no a Achúcarro”.
En Febrero, el viernes 24 ya tenemos las entradas para oir a la London Philharmonic Orchestra, iba a decir toque lo que toque, pero además es que interpretará la 32 de Mozart, el 1º para violín de Shostakovich (con Joshua Bell), y las Danzas de Rachmaninov. Ahí es nada.
Marzo está, como dirían mis hijos, “petado”, ni un concierto para perderse. Todo Brahms el 15, el concierto nº 1, con el pianista Nicholas Angelich, y la sinfonía nº 2, bajo la batuta, nuestra orquesta, de Bringuier. El 17 la enorme cantante Measha Bruegergossman canta Mozart, Schubert, Schumann, etc., no se puede faltar a una cosa así. El 18 la pianista Yuja Wang ante Brahms, Scriabin, Debussy etc. El 20 la Royal Philharmonic Orchestra con la maravillosa pianista Elisso Virsaladze para el primero de Beethoven, y después “Una vida de héroe” de Strauss. El 23 de nuevo la OSCYl con Bringuier a la batuta, en Brahms, el concierto piano nº 2 (nada menos que con Nelson Freire), y la sinfonía nº 3. El 24 Les Musiciens du Louvre con M. Mikosky en ‘La pasión segun San Mateo’, “indispensable”. Y el 31, el Cuarteto de Tokyo –que aunque no es el inicial, claro, es magnífico, y no piden 70 euros, sino 25-, en Mozart, Bartok y Beethoven.
Tras la carreraza de Marzo, Abril viene más tranquilo: el 13 la OSCYL bajo la batuta de Victor Pablo Pérez, un aliciente, en Mozart (concierto piano nº 22, el que más me gusta de don Amadeus, lo tocará el pianista Emmanuel Ax) y Bruckner (sinfonía nº 7); el 27 –por 30 euros, y no 70-, dame Felicitty Lott en Fauré, Duparc, Ravel, Strauss, “no debemos perdérnoslo”. En cambio tenemos dudas de volver, el 21, a oir el concierto para violín de Mac Millam (violinista Vadim Rapin) y la sinfonía nº 2 de Rachmaninov, y eso que nos tira mucho Petrenko, ya lo he comentado. Veremos. Como el 25 de Mayo, en que dirige también Petrenko, la 5ª de Schubert y la 4ª de Shostakovich. Supongo que terminaremos en el auditorio.
Mayo viene parecido, el 4 la sinfonía Turangalila de Messiaen; pero sobre todo el 20, el gran acontecimiento de la temporada, la Orquesta de la Gewandhaus, con Chailly y Grimaud, Concierto en sol, de Ravel, y 4ª de Mahler con la soprano Organosova.
En Junio, con dudas el 2 para ver al pianista español Iván Martin, jovencito, en obras (y precios) que animan, de Beethoven, Liszt y Chopin; y para la Novena de don Ludwig, el 23, con Bringuier y la OSCYL, ya que no nos suenan mucho los solistas. Sin dudas y sin comentarios el viernes 15 el doble concierto de Brahms, por los hermanos Capuçon, nada menos, y la sinfonía nº 4.
En fin, que salvada ya, con el abono que compramos a principios de temporada, la asistencia a las ‘grandes orquestas’, que este año son bastante mejores que las del pasado, en el que hubo de todo, aún hay que racionalizar el gasto, pues son muchos conciertos los citados (y otros que, según las aficiones, no habría que perderse), y un dineral, a pesar de que la Junta subvenciona, he oído que con mil millones de pesetas esta temporada del Delibes. “Pensemos –me dice Manolo- lo que costaba esto hace muy pocos años y que, descaradamente, el año último subió hasta un cincuenta por ciento, de golpe y porrazo. Y este año no he querido comprobar el porcentaje de subida, pero también me ha salido de ojo”. Le he contestado que a pesar de ello, cada año que pasa vamos a más conciertos. Es que, aún con la crisis, vale la pena.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm8.staticflickr.com/7014/6595959177_e8ae5c0f9a_b.jpg
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