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Los lunes, revista de prensa y red

Tres foramontanos en Valladolid 08 Oct 2012 - 07:23 CET
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«Se necesita Estado», de Antonio Burgos y “Una España complicada”, de Juan Antonio García Soto

(Viñeta de Motoro en La Razón el pasado 29 de Septiembre)(*)

SE NECESITA ESTADO Artículo de Antonio Burgos publicado en ABC el pasado 15 de Septiembre

¿Quién dijo esa patraña de que en Cataluña no se respetan por igual las dos lenguas? En Cataluña se respeta por igual a las dos lenguas: al catalán y al inglés. Por ejemplo, no multan a Burger King ni a la Barcelona Fashion Week por no poner los rótulos en catalán. Y ya lo vieron en la manifestación de ese otro 11-S que quemó las columnas de Hércules del escudo de España en la bandera como si fueran las Torres Gemelas. Leerían las pancartas en la lengua cooficial de Cataluña: «Catalonia is not Spain», «Freedom por Catalonia»… y una catalina para quien no sepa inglés. Pero me extraña que en cualquiera de las dos lenguas del Imperio, catalán o inglés, no hubiese una pancarta que pusiera: «Se necesita Estado». Porque eso lo dijo después en el oprobioso y opresor Madrid ese presidente que tienen los catalanes con apellido de cadena de supermercados, Más, y con cara de anuncio de loción para después del afeitado. ¿A que usted está harto de ver a don Arturo Más en los anuncios del After Shave, en inglés, claro, como a ellos les gusta?

¿Para qué necesita Cataluña un Estado? Lo que de verdad necesita, como Andalucía o Valencia, es un rescate para que sigan tirando el dinero en su separatista política identitaria. Pero, claro, como ellos tienen siempre que ser como su presidente, más, más que nadie, no van a pedir simplemente un rescate, como Andalucía o Valencia. Piden un rescate y un Estado. Que a mí lo que piden los catalanes de una Patria y un Estado me trae muy malos recuerdos: «Una Patria, España; un Estado, Nacional Sindicalista; un Caudillo, Franco».

Hay cosas más urgentes que dar a Cataluña que el Estado de la Señorita Pepis… pagándolo nosotros. La que de verdad necesita un Estado es España, no Cataluña. Un Estado fuerte, que no consienta ni permita todo lo que está tragando de su Poder Judicial y de su Poder Legislativo, ante la acomplejada blandenguería y cobardía del Poder Ejecutivo. Un Estado que no ponga de patitas en la calle a los etarras asesinos para anunciar al día siguiente la cadena perpetua revisable para los terroristas. Que no transija con el espectáculo insolidario que sigue dando la clase política, donde los altos cargos de la Junta de Andalucía dicen que ellos no se rebajan el sueldo hasta el año que viene si Dios quiere.

A eso que me suena a sellos emitidos en 1938 por mi homónimo Gobierno de Burgos y que los separatistas llaman «Estado Español» le sobran adjetivos y complejos y le falta sustantividad y autoridad en su esencia. Aquí, haciendo dejación muchas veces de las funciones del Estado, hemos pasado del Estado de las Autonomías al Estado del Bienestar. Mucho adjetivo y muy poco sustantivo. El Estado de las Autonomías, ya ven en qué ha devenido: en una duplicación innecesaria de la burocracia y en trampas para cazar elefantes (en Botswana, obviamente). El Estado del Bienestar, miren en qué ha quedado: donde únicamente no llegan los recortes del gasto social es a los comedores de Cáritas. Y más adjetivos que le pusimos pomposamente al Estado. Como lo de Estado de Derecho, que lo busco y no lo encuentro cuando dividen a los jueces en progresistas y conservadores, vamos, como si fueran colchoneros y merengues, o gallistas y belmontistas.

El Estado anda en estado de emergencia, cuando no en estado catatónico, a la vista de su estado de cuentas. Menos mal que el presidente catalán con apellido de supermercado y cara de anuncio de After Shave ha venido a recordarlo. Insisto: Cataluña no necesita Estado; la que lo necesita es España. Urgentemente. Entre otras cosas, para que Cataluña no sea un Estado Libre Asociado, algo así como Puerto Rico sin piña colada, pero con el Barsa (y olé) jugando la Liga BBVA, que la pela es la pela.

UNA ESPAÑA COMPLICADA

Artículo de Juan Antonio García Soto publicado en ABC de Sevilla el pasado 16 de Septiembre

La situación actual que tenemos-concretamente en España- me ha hecho recordar una anécdota que leí en el libro de Hugh Thomas “El Imperio español”. En él se cuenta que el cortesano italiano pedro Mártir de Anglería le escribió al arzobispo de Milán en los siguientes términos: “ ¿Quién jamás creería que los astures, gallegos, vizcaínos, guipuzcoanos, y los habitantes de los montes cántabros, en el interior de los Pirineos, más veloces que el viento, revoltosos, indómitos, porfiados que siempre andan buscando discordias entre sí por la más leve causa como rabiosas fieras se meten entre sí en su propia tierra, pudieran mansamente ayuntarse en una misma formación? ¿Quien pensaría que pudieran jamás unirse los oretanos del reino de Toledo con los astutos y envidiosos andaluces? Sin embargo, unánimes, todos encerrados en un solo campamento, practican la milicia y obedecen las ordenes de los jefes y oficiales de tal manera, que creerías fueran todos educados en la misma lengua y disciplina”.

No cabe la menor duda que incluso aquellos aristócratas (léase actualmente nuestros Presidentes de Comunidades, consejeros, etc…) , que en su día lucharon contra Isabel en apoyo de Juana la Beltraneja, olvidaron sus rencillas y apoyaron a los Reyes Católicos en ese Proyecto común que fue la conquista de Granada. Pero es indudable que en aquellos tiempos existía liderazgo y un proyecto en común

¡Que gran oportunidad histórica estamos desaprovechando!

Es innegable que tenemos una gravísima crisis económica. Pero esta no se resuelve solo con medidas económicas y financieras. Tenemos dos graves problemas que hay que abordar con urgencia ¿Por qué ese retraso incomprensible en ver la realidad por parte de la clase política?, quizás sean sus propias ofuscaciones, sus convicciones de “partido “y la falta de humildad que conlleva seguir considerándose el centro de decisiones del Universo.

El primero de ellos es el de la Gobernabilidad del Estado español. Podemos convertir a la Constitución española en papel mojado, creando diecisiete tipos de españoles cada uno con sus propias obligaciones y derechos en función de la Comunidad a la que pertenezca. Una cosa es la autonomía de la Gestión y otra muy diferente es la Estrategia y la Política, que solo el Estado debe ser el responsable en cada una de las parcelas de gobierno. Por tanto un Sistema de Gobernabilidad del Estado debería consensuarse, teniendo como Biblia, nuestra Constitución.

Nuestra España, Sr. Presidente de gobierno se nos ha vuelto problemática, con un aumento peligroso del “particularismo” y con algunos duques que quieren convertirse en rey.

El segundo problema a abordar urgentemente, es el de adelgazar las estructuras del Estado, lo que los responsables empresariales denominamos “lean production”. Las empresas líderes mundiales, saben muy bien que al darle cada día al interruptor, de puesta en marcha de la organización, es importantísimo tener una estructura muy ligera que no te hunda en los tiempos de crisis. ¿Para que sirve el dinero que nos presten si nos lo gastamos cada día? ¿Para cuando la disminución del número de autonomías? La Constitución nos habla de Autonomías pero no del número. Algunas sin ninguna razón histórica ¿Si les estamos pidiendo a los ayuntamientos pequeños, que se unan a que esperamos para hacerlo con las autonomías? Si hablamos de competitividad, para poner en marcha medidas duras para los ciudadanos de a píe ¿Por qué no igualarnos en nº de políticos/1000 habitantes, con los países lideres europeos? ¿Para cuando eliminar duplicidades e Instituciones prescindibles? Todo este dinero que ahorraríamos nos debería servir para incentivar la economía española y para emplearlo en Inversiones productivas ¿Sino para cuando la creación de empleo?

Me acuerdo de un Director de Factoría, recién nombrado en su cargo y que tenía que aplicar medidas duras. Una de sus primeras decisiones fue la de prescindir de su propio chofer, al que lo habilito para otras tareas más productivas. A partir de aquí su poder moral nadie se lo discutió.

Es indudable que para salir de esta crisis nos hace falta, liderazgo ético, proyecto en común, valentía, lealtad, generosidad, humildad, compasión y algo de optimismo. Ante esta sensación de naufragio, se nos abre ante nosotros un periodo de mutación, de innovación, de invención, de creación, pero sin olvidar el concepto decisivo de lo humano y por supuesto de nuestra historia en común.

¿Una nueva posibilidad de salida, o tendremos que saber a que atenernos?

Hemos demostrado a través de nuestra historia que hemos sabido sobreponernos a la adversidad, que somos un pueblo con mucha vitalidad, con recursos, en definitiva que somos capaces de tomar nuestro destino.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm9.staticflickr.com/8175/8036336777_edc618234d_z.jpg

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