Por Carlos de Bustamante

(Acrílico de Mary Carmen Peña, de felicitación de las Navidades)(*)
Es tal la desorientación y confusionismo reinante sobre estas prácticas, que pese a decirles que el pasado artículo publicado en este blog sería el último, me veo precisado a prolongarlos con éste otro de con conclusiones. Retomo para ello al sacerdote católico converso del hinduismo don James Manjackal:
“Con toda la sinceridad de mi corazón, puedo decir que entre el 80% y el 90% de los participantes han estado en el Yoga, el Reiki, la reencarnación, etc. que son prácticas religiosas orientales. Allí han perdido la fe en Jesucristo y en la Iglesia. En Croacia, Bosnia, Alemania, Austria e Italia he tenido casos claros en los que individuos poseídos por el poder de la oscuridad gritaban “Yo soy Reiki”, “Yo soy el Sr. Yoga”. Ellos mismos se identificaban a estos conceptos como si fueran personas mientras yo dirigía una oración de sanación por ellos. Posteriormente tuve que hacer una oración de liberación sobre ellos para liberarles de la posesión del maligno.
Es una pena que el Yoga se haya expandido tan frenéticamente desde los jardines de infancia hasta todo tipo de instituciones de medicina, psicología etc. llamándose a si mismo ciencia cuando no lo es en absoluto; y se está vendiendo bajo la etiqueta de “terapia de relajación”, “auto-hipnosis”, “visualización creativa”,”centering”, etc
El Yoga no es sólo un sistema elaborado de posturas y de ejercicios físicos, es una disciplina espiritual que pregona llevar el alma al samadhi, a la unión total con el ser divino. El samadhi es el estado en el que lo natural y lo divino se convierten en uno, el hombre y Dios llegan a ser uno sin ninguna diferencia.
En el mejor de los casos el Yoga es una práctica pagana y en el peor es una práctica oculta. Esta es la religión del anticristo (el hombre que se hace Dios) y por primera vez en la historia está siendo practicada frenéticamente en el mundo occidental y en América.
Hay personas que dicen: “no hay nada de malo en la práctica de estos ejercicios, basta con no creer en la filosofía que hay detrás”. Sin embargo los promotores del Yoga, Reiki, etc, afirman claramente que la filosofía y la práctica son inseparables.
Por eso un cristiano no puede en ningún caso aceptar la filosofía y la práctica del yoga, ya que el Cristianismo y el Yoga son dos puntos de vista que se excluyen mutuamente. El Cristianismo ve al pecado como el principal problema del hombre, lo considera como un fracaso a la hora de ajustarse tanto a los estándares como al carácter de un Dios moralmente perfecto. El hombre está distanciado de Dios y necesita la reconciliación.
La solución es Jesucristo “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.” Por la muerte de Jesús en la cruz, Dios ha reconciliado consigo al mundo. Ahora llama a los hombres a recibir en libertad todos los frutos de su salvación sólo a través de la fe en Cristo.
A diferencia del Yoga, el Cristianismo ve la redención como un regalo gratuito que sólo puede ser recibido y nunca ganado o alcanzado a través del propio esfuerzo o con obras.
Lo que se necesita hoy en Europa y en muchos sitios es la proclamación enérgica del mensaje de Cristo que viene de la Biblia y que es interpretado por la Iglesia para evitar dudas y confusiones que se difunden en Occidente entre muchos cristianos, y llevarles al Camino, `la Verdad´ y la Vida: Jesucristo. Sólo la verdad –concluye don James Manjackal- puede hacernos libres”.
Cuando escribo estas líneas es la festividad de Los Reyes Magos o Epifanía del Señor. Utilizaré alguna meditación de esta festividad, para terminar estas conclusiones.
Estos hombres decididos y sin respetos humanos(los Magos), nos enseñan lo que hemos de hacer para llegar a Jesús, dejando a un lado todo lo que pueda desviarnos o retrasarnos en nuestro camino.
La vocación cristiana no nos saca de nuestro sitio, pero exige que abandonemos todo lo que estorba al querer de Dios. En ocasiones estamos a oscuras y, desorientados, en vez de buscar la luz de la voluntad de Dios, vamos alumbrando nuestra vida con la luz de nuestros propios caprichos, que nos llevan quizá por sendas más fáciles que no son de Dios.
La Fe nos llevará, cuando sea preciso, a preguntar y a dejarnos guiar, a ser dóciles. Pero los cristianos no tenemos-como los Magos- necesidad de preguntar a Herodes o a los sabios de la tierra. Cristo ha dado a su Iglesia la seguridad de la doctrina, la corriente de gracia de los Sacramentos; y ha dispuesto que haya personas para orientar, para conducir, para traer a la memoria constante el Camino la `Verdad´ y la Vida.
“Permitidme un consejo-dice san Josemaría- : si alguna vez perdéis la claridad de la luz, recurrid siempre al buen pastor… Id al sacerdote que os atiende, al que sabe exigir de vosotros fe recia, finura de alma, verdadera fortaleza cristiana. En la Iglesia existe la más plena libertad para acudir al confesor que desee y tenga las debidas licencias; pero un cristiano de vida clara acudirá -¡libremente!- a aquel que conoce como buen pastor, que puede ayudarle a levantar la vista, para ver en lo alto la estrella del Señor”.
Para finalizar-ahora de verdad-, me atrevo a sugerir a quienes, pese al riesgo al que se exponen, utilizan de buena fe el yoga como “calmante antiestres” dirigidos por los que llaman “maestros”, me soliciten tablas de de ejercicios físicos y respiratorios que, como profesor de Adiestramiento físico militar, les facilitaré muy gustoso. También para los que necesiten paz espiritual “del ser”(¿) puedo recomendarles, si son católicos, el “pastor de almas” adecuado para sosegar inquietudes. Les aseguro que “mi método” es bueno, bonito y barato. Ni el propio Swami Mutkananda, yogui (hindú) de categoría, se lo pone tan en bandeja.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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