Por Carlos de Bustamante

(Viñeta de Puebla en ABC el pasado día 28 de Enero)(*)
Hugo J. Byrne dice al respecto: “El más antiguo y cobarde instrumento de la maldad es la calumnia. Tiene un poder extraordinario y el residuo de sus devastadores efectos resiste que su insidia sea enérgica y conclusivamente refutada. La calumnia y sus consecuencias son el tema central de la obra clásica “Otelo” de William Shakespeare. La calumnia es el arma favorita de los traidores; la sempiterna agresión rastrera y furtiva de quienes son incapaces de enfrentar a sus enemigos de frente y sin temor a las consecuencias”.
La expresión dicha se le atribuye alternativamente a Voltaire y a Beaumarchais. ¿Por qué remontarnos a los “fenicios”….? Hoy y ahora tenemos en España suficientes ejemplos volterianos y beaumarchianos. ¿Hace falta que se los enumere?
Por si acaso: salen en un periódico, partidista descarado desde siempre, unas fotocopias calumniadoras, porque nada hay probado, y el gobierno se tambalea. Sin más razón que la calumnia, el calumniado (que lo es mientras no se demuestre lo contrario y aún así, antes de probarlo) tiene que defender su inocencia en un delito supuesto, ¡sin pruebas! Y ante este supuesto, el acusado es un también presunto (¿) delincuente. ¡¡De locos!!
Mas cuando la locura alcanza los límites de la esquizofrenia es cuando los propios partidarios (votantes) del calumniado, se unen ¡con insultos soeces! al propio jefe del gobierno que ellos mismos eligieron. Repito: ¡¡De locos!! ¿Acaso no hemos visto todos la cara de satisfacción de los capitostes de la hoy oposición? ¿O es que queremos que vuelvan para rematar lo poco que aún queda en pie? Pues mis incomprendidos exaltados, recapaciten. ¿Nos volveremos pancarteros de algarada barriobajera y manipulada como ellos…? ¿Se les puede servir más y mejor en bandeja la cabeza que, aún con equivocaciones rotundas, ganó por goleada a los principales causantes de nuestra ECONOMÍA Y MORAL maltrechas? Es ésa la forma mejor de arrimar el hombro? ¡Qué insensatez! ¿no? O no…
Cada cual con su formación y creencias puede tener un orden de prioridades para desfacer los entuertos que resucitó “la canalla” (entiéndase por tales los que realmente son malvados). Pero ¿seguro que las mejores en orden son las suyas…? Tienen acaso todos los elementos de juicio ponderado para afirmar sin posibles equívocos que ésas que dicen son las más convenientes en lugar y tiempo? Naturalmente que el tan esperado nuevo Presidente, no ha respondido a todas las expectativas ampliamente deseadas. Naturalmente que “nos duele el alma”, porque aún subsistan leyes indignas. Naturalmente que el trato recibido por algunos profesionales al total servicio a la Patria, no es el que tanto deseaban. Naturalmente que el paro sigue en un “crescendo” que parece no tener fin.
Pero si con menos medidas correctoras de los disparates anteriores han levantado un revuelo descomunal de huelgas, protestas y manifestaciones ¡salvajes!, ¿se imaginan las reacciones por la supresión ¿dictatorial? de las atrocidades legisladas por el gobierno precedente?, ¿no se armaría la marimorena hasta límites rayanos a la sublevación por un “estado policial”? ¿Podríamos en ese estado de total carencia de apoyo (sino al revés) salir airosos de la tremenda crisis, por supuesto que heredada?
Si el actual Presidente, que lo será mientras no le echemos ¡“los buenos”!, ha creído preferente el necesario e ineludible intento de sacar de la miseria tercermundista a miles de familias en la más completa ruina y con hambre, de verdad, en sus componentes, ¿creen de verdad procedente la crítica ¡despiadada! de uno y otro lado por tan diferentes motivos… ? Por favor, seamos siquiera un poco prudentes. El sentido común (tan poco común) me dice, que este hombre honrado merece un voto de confianza. No porque nos gusten las medias tintas, ni la falta de reacciones más enérgicas en lo que las merecen, sino porque si “Zamora no se ganó en una hora”, es razonable, creo, esperar que “piano, piano, se llegue lontano”. Más urge, creo yo, la petición constante y serena porque Dios ilumine al que lo tiene tan “crudo”.
¿No protestamos fundamentalmente por cristianos…? Pues recemos, digo, como lo que somos o decimos ser. En definitiva y por no “marear más la perdiz”: “alma, calma”. Y más rogar y menos dar con el mazo. Que eso es hacer el juego a los miserables de las calumnias.
Para quitar hierro y porque tal vez en algo viene a cuento, terminamos con nuestro gran Calderón de la Barca:
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño
y los sueños, sueños son.
Dejémonos, pues, de sueños y ¡“al detallito, al detallito” de cada día!
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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