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Rincones con fantasma. 15. Calle e iglesia de Santiago, calle de la Tumba y Las Francesas

Tres foramontanos en Valladolid 30 Jul 2013 - 07:28 CET
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Por José María Arévalo

(“En su antigua condición de entrada a la ciudad, la calle de Santiago tuvo un gran arco a modo de puerta que desapareció con las remodelaciones del siglo XIX”. Reconstrucción de Juan Carlos Urueña)(*)

Empieza Juan Carlos Urueña un nuevo capítulo que titula “Zona de Santiago, Zorrilla y Campo Grande”, en su libro “Rincones con fantasma. Un paseo por el Valladolid desaparecido”, que estamos siguiendo y completando con otras reseñas, sobre todo con las de Vallisiletvm, que son muy completas. Hoy vamos a centrarnos en el comienzo de la Calle de Santiago, la iglesia del mismo nombre en ella situada, y la calle Héroes del Alcázar, que nos cuenta Urueña se llamaba antiguamente “de la Tumba”, veremos por qué. Muchas anécdotas y sucedidos nos esperan en este capítulo.

Comienza el nuevo capítulo Juan Carlos Urueña con esta simpática entrada: “La calle Santiago (así, sin “de”) es el pasillo de casa que conduce al salón que es la plaza Mayor. Su magia radica en que la gente sigue paseando por ella despacio, a pesar de que nos la han llenado de bancos y oficinas repletas de vecinos estresados con corbata. Quizá sean sus comercios, o que de siempre ha sido el lugar donde “encontrarse por casualidad” con amigos y familiares… El caso es que no hay Carnaval, Semana Santa, o chirigota de Ferias sin la calle Santiago”. Y a continuación nos habla de la Iglesia de Santiago.

La iglesia de Santiago que da nombre a la calle tuvo su origen en una pequeña ermita dedicada al Santo Cristo de Escobar, existente ya en el año 1041. (1 J. José MARTÍN GONZÁLEZ y Jesús URREA. Monumentos religiosos de la ciudad de Valladolid. Parte primera. Pág. 188) La atendía una cofradía bajo la advocación de Santiago, nombre que adoptó el templo cuando pasó a ser parroquia en el año 1400. El rico mercader Luis de la Serna, que perteneció a la parroquia, reedificó la iglesia a su costa, dicen que para huir del acoso de la Inquisición.

La iglesia tiene un pórtico renacentista en la entrada que se abre al popular Atrio de Santiago, donde se encontraba otra de las instituciones de Valladolid: el quiosco de la “chata”, la última voceadora de “El Norte de Castilla”, hoy jubilada y traspasado el negocio.

La iglesia guarda importantes obras de Alejo de Vahía, Berruguete, Francisco de Rincón, Leoni y Juan de Ávila. En 1974 se descubrieron los cuatro nichos funerarios de la familia de la Serna, que se encontraban tapiados en el presbiterio. Son de interés no sólo por ser obra de Alejo de Vahía, sino por la escasez de obras góticas de este tipo que hay en la ciudad.

El primitivo retablo que tuvo el presbiterio, se dice que lo trajo don Luis de la Serna nada menos que de Florencia, declarando a sus amigos que le había costado tanto como si fuera de plata. Era de barro cocido y vidriado y de él no queda ni rastro, salvo el caso improbable de que también se encuentre emparedado tras el retablo mayor.

De la portada de la iglesia se sale a la calle de los Héroes del Alcázar, llamada en la antigüedad “de la Tumba” por el cementerio de la parroquia que en ella se hallaba”.

(Foto reconstrucción de Urueña del Arco de la calle Santiago, como quedaría ahora)(*)

A continuación Juan Carlos Urueña se refiere al Arco de entrada de la calle de Santiago, ya desaparecido, que reconstruye en una de sus mejores trabajos fotográficos. “En su antigua condición de entrada a la ciudad, la calle de Santiago tuvo un gran arco a modo de puerta que desapareció con las remodelaciones del siglo XIX. Una lástima como otras tantas. Y en pié de foto señala: “Suerte que se conserve una vieja foto del Arco de Santiago rescatada por M.ª Antonia Fernández del Hoyo y que se conserva en la Casa de Zorrilla que, restaurada y coloreada me ha servido para recrear la zona si aún se conservase. Lo podríamos ver a la altura de Claudio Moyano como indica el fragmento del plano de Ventura Seco.

(Como indica el fragmento del plano de Ventura Seco, el arco de la calle Santiago estaba a la altura de Claudio Moyano)(*)

Lindando con Santiago estuvo la antigua morería, en el barrio llamado de Santa María, que contaba entre sus vecinos con un importante porcentaje de
carpinteros. La reina Juana en 1515 dio una merced por la que 30 de estos artesanos quedasen exentos de huéspedes y no se pudiese sacar de sus casas ropas, aves ni cosa alguna, aunque estuviese la corte. A cambio de tal “merced” tan sólo exigía de los privilegiados que cada vez que hubiese un fuego, corriesen con sus herramientas a apagarlo. Bomberos a la fuerza”.

Y antes de dar entrada a la Plaza de Zorrilla y el Campo Grande, lo que dejaremos para el próximo artículo, buscamos más información sobre Calle e iglesia de Santiago, que hay mucha en Vallisoletvm.

“La Iglesia de Santiago Apóstol – dice en un resumen Vallisoletvm, como ya apuntaba Urueña- se levantó sobre una pequeña ermita que fue sustituida como consecuencia del desarrollo de esta zona, motivada por la actividad comercial de la cercana Plaza Mayor. En el edificio se encuentran partes de cronología diversa. La cabecera cubierta con bóvedas estrelladas fue finalizada en 1500 por Juan de Arandia. La nave, posterior, es de gran anchura, con cubierta de madera que estaba sustentada por arcos diafragma. En 1615 se construyen las bóvedas barrocas con yeserías, según proyecto de Francisco de Praves. La torre, construida por Juan de Arandia y Gracía Olave a partir de 1504, domina toda la calle. El cuerpo de campanas fue modificado para ampliar las ventanas. El chapitel es del siglo XVII”.

Y en articulo de Octubre de 2009 específico sore la “Iglesia de Santiago Apóstol”, amplía diciendo que la primitiva ermita de comienzos del siglo XII, hacia 1400 sería elevada a la categoría de iglesia parroquial. “Como consecuencia del desarrollo de la zona del centro urbano de Valladolid, motivada por la actividad comercial de la cercana Plaza Mayor, a finales del siglo XV la iglesia se había quedado pequeña para acoger a la creciente feligresía. Además, la cabecera presentaba un estado ruinoso. El rico mercader y banquero D. Luis de la Serna se convirtió en el patrono del templo, acordando con la autoridad eclesiástica costear su completa reedificación a cambio de permitírsele utilizar la Capilla Mayor como panteón familiar.

( Calle de los Héroes del Alcázar, ayer y hoy. Lib. prd. “Valladolid, vivencias y fotografías”. Pág. 73)(*)

La obra se contrató con el arquitecto guipuzcoano Juan de Arandia, quien desde 1499 había dirigido la construcción de la Iglesia del monasterio de San Benito el Real. Concluida la cabecera en 1500, cuatro años después, Juan de Arandia y García de Olave comenzaron a levantar, adosada al ábside, la torre de sección cuadrada, a la que se añadió un remate octogonal en 1610. A principios del siglo XVII se arruinó parte de la nave, por lo que en 1615 el arquitecto Francisco de Praves trazó una nueva estructura de bóveda y capillas de aires protobarrocos que fue ejecutada por los maestros de obras Martín de Répide, Juan del Valle y Juan Alonso Ballesteros.

Y concluye esta primera parte histórica: “En 1941 la Cofradía de las Siete Palabras trasladó aquí su sede desde la iglesia de San Miguel y San Julián”.

Pasa a continuación a la “Descripción” de la iglesia. “Todo el exterior del templo presenta un aspecto austero, sin apenas concesiones decorativas, además de estar parcialmente enmascarado, en su lado del mediodía, por una edificación moderna que hace la función de pórtico de acceso y que acoge las dependencias de la parroquia y la cofradía. La sobriedad de la portada occidental, compuesta con aparejo mixto de sillería y ladrillo, es apenas rota por un óculo vidriado. En el paño central del ábside se halla empotrado un relieve gótico de Santiago Matamoros, protegido por arco alfiz. El único elemento verdaderamente característico de la fábrica exterior es la torre, formada por cinco cuerpos separados por cordones, un elemento decorativo preservado del arte gótico hispano-flamenco. El chapitel octogonal que lo corona tiene sabor escurialense.

Acceso lateral a la iglesia El interior presenta una sola y espaciosa nave, con cortas capillas laterles situadas entre los contrafuertes. La reforma integral ejecutada a principios del siglo XVII produjo un abovedamiento de cañón con lunetos sobre arcos fajones que apean en pilastras fasciculadas, una reminiscencia del gótico original del templo, y cuyos elementos están decorados con sencillas yeserías barrocas. La anterior cubierta era de madera y estaba sustentada por arcos diafragma. A los pies se sitúa el coro alto, alzado sobre un pequeño pórtico cubierto con un artesonado de comienzos del siglo XVI, en cuyos casetones se distinguen veneras con la cruz de la Orden de Santiago.

( Foto antigua de la Calle Santiago esquina Constitución, en Vallisoletvm)(*)

La cabecera, a diferencia de la nave, ha conservado su traza original con características góticas. Tiene planta poligonal y su anchura es más reducida que la de la nave. Sus dos tramos se cubren con bóveda de crucería estrellada, cuyos nervios apean en ménsulas decoradas con los escudos de los Reyes Católicos. En los muros figuran también las armas del promotor y mecenas del templo, D. Luis de la Serna.

En las paredes laterales del presbiterio se descubrieron en 1974 cuatro arcosolios con los sepulcros de D. Luis de la Serna y sus familiares. Las esculturas funerarias, labradas en alabastro, muestran a damas y caballeros, yacentes y ricamente ataviados. A excepción de la de D. Blanca López de Calatayud, que es renacentista, el resto de los sepulcros corresponden al gótico final a caballo entre los siglos XV y XVI, y han sido atribuidos a Alejo de Vahía. Conserva la Capilla Mayor unos sitiales renacentistas, en uno de los cuales aparece tallado un relieve de Santiago Peregrino, de estilo cercano al escultor palentino Manuel Álvarez.

El monumental Retablo Mayor es barroco, de 1729, cuando sustituyó a otro más pequeño, de cerámica vidriada, costeado por el patrono de la Capilla Mayor. Ensamblado por Alonso de Manzano, su mazonería dorada y policromada se articula en cuatro grandes columnas salomónicas rodeadas de pámpanos y racimos de uvas. De la imaginería, tallada por Juan de Ávila, destacan el Santiago Matamoros que preside la calle central y, sobre él, en el cascarón que cierra el conjunto, la escena de la aparición de la Virgen del Pilar al apóstol y sus compañeros. Una cruz de Santiago sobre una cartela abrazada a una pulsera calada corona este ático.

Acceso lateral a la iglesia. Rico es el mobiliario distribuido en las capillas laterales. En el lado del Evangelio [actualmente en el de la epístola], puede contemplarse una bella talla de la Virgen con el Niño cuya advocación popular es la de la Virgen de las Candelas o Nuestra Señora de la Salve, atribuida a Manuel Álvarez.

(Calle Santiago con tranvía, en Vallisoletvm)(*)

En la Capilla del Santo Cristo de las Siete Palabras se venera el espléndido Santo Cristo de las Mercedes, acompañado por los Dos Ladrones. El Crucificado es obra realizada entre 1550 y 1560 por el círculo de Pompeyo Leoni, quien talló un cuerpo de bastante mayor tamaño que el natural, muy anatómico y robusto, con marcadas articulaciones y musculatura. Concebida originalmente como pieza de retablo, este Cristo se atribuyó erróneamente durante mucho tiempo al discípulo de Juan de Juni Francisco de la Maza. Las figuras de los ladrones son reproducciones realizadas en escayola en 1965 por el Instituto Central de Restauración, que las copió de una obra de Gregorio Fernández fechada en 1617 y hoy conservada en el Museo Nacional de Escultura. Cabe señalar que el Buen Ladrón lleva el rostro del Duque de Lerma porque éste le adeudaba al artista una suma por su trabajo en el retablo de la Colegiata de Lerma. Las tres esculturas forman un paso procesional de la Semana Santa vallisoletana conocido como `En tus manos encomiendo mi Espíritu´ y perteneciente a la Cofradía de las Siete Palabras.

A Francisco Rincón han sido asignadas las esculturas de San Antonio Abad, el grupo de Santa Ana, la Virgen y el Niño, y el altorrelieve de San Jerónimo penitente del retablo de la Capilla dedicada a dicho santo, en el lado de la Epístola. Especial valor atesora el Retablo de la Epifanía, facturado en 1537 en estilo plateresco por el imaginero palentino Alonso Berruguete, el cual preside la Capilla que fue propiedad del banquero Diego de la Haya y su esposa.

De entre las pinturas que se muestran en las distintas capillas merecen ser destacadas el Éxtasis de San Pablo, del vallisoletano Diego Valentín Díaz, y una Inmaculada, original del cartujo Juan Sánchez Cotán”.

Antes de ampliar lo referido sobre la calle de Santiago (o como quiere Urueñam calle Santiago a secas), recogemos de un artículo específico sobre “La cruz de Santiago … de San Pablo” , de Vallisoletvm en Febrero del 2011: “La cruz a la que nos referimos ya no está donde estuvo originalmente, pero sigue estando en la ciudad. Esta cruz, en la que se aprecian muy claramente varias veneras o conchas, símbolo de Santiago peregrino, en la actualidad se encuentra frente a la fachada de la iglesia de San Pablo. Pero fue labrada para el atrio de Santiago, donde estuvo muchos años y de donde fue trasladada, tras haber presidido el posible cementerio que hubiera antiguamente. No olvidemos que la calle Héroes del Alcazar se había llamado antes calle de la Tumba. Esta es la justificación de las conchas labradas en una cruz de piedra frente a una iglesia dominicana. Las piedras y el hierro, a veces, tienen memoria histórica” (y cita como fuente “Aire de Siglos”selección de articulos de José Delfín Val)

En “La calle Santiago”, artículo de Vallisoletvm de Noviembre de 2009, se recorre toda ella, dando cuenta incluso de los grupos de casas de mayor interés. Veamos.

“La Calle de Santiago de Valladolid, en el centro de la ciudad, une la Plaza Mayor con la Plaza de Zorrilla. Es la principal calle comercial de la ciudad. El primer edificio que ocupó este espacio fue el convento de San Francisco, que fue construido sobre unas casas que regaló a los miembros de la orden de san Francisco la reina Violante, mujer de Alfonso X. Cuando el Conde Pedro Ansúrez ordenó la construcción de la segunda muralla del que fuera su señorío, hizo proteger la entrada a la ciudad con la conocida como Puerta del Campo, recibiendo también este nombre la parte de la calle, desde la citada puerta a la ermita que comenzó a llamarse de Santiago y en la que tuvieron su asentamiento cofreros y carpinteros.

Junto al citado convento franciscano, el Convento de las Francesas y la casa del Conde de Monterrey constituyen y completan el legado histórico y artístico de la calle Santiago, del que buena parte no se conserva en la actualidad.

(El 30 de noviembre de 1982, se abrió la calle tras la reforma del pavimento para su
Peatonalización. Foto en Vallisoletvm)(*)

A lo largo de su historia, la calle Santiago ha contado con dos puertas. El derribo de la última condicionó el trazado actual de la calle junto con (tras la canalización de los ramales del río Esgueva y la urbanización de la zona circundante) la construcción de las cercanas calles de Miguel Íscar, Recoletos y Paseo de Zorrilla; los raíles del antiguo tranvía, que fueron instalados entre los adoquines de la calle, comunicaban la entonces reciente plaza de Zorrilla y la Plaza Mayor.

Con la desaparición del tranvía, los adoquines fueron sustituidos por asfalto y las aceras encintadas con bordillos de piedra, lo que motivó que la calle se convirtiera, sobre todo con la llegada del siglo XX, en una de las calles comerciales por excelencia de la ciudad, con la instalación de los primeros establecimientos artesanales que posteriormente fueron ocupados por bares como el Jauja, el Niza o el Astur Vasco. La primera zapatería de Valladolid, La Barcelonesa, también se instaló en esta calle. Confiterías, cafeterías, tiendas de tejidos y de modas o seguros como La Unión y el Fénix también se ubicaron en esta calle.

En el siglo XX, la calle Santiago también acogió las procesiones de Semana Santa durante la renovación que impulsó el arzobispo vasco Remigio Gandásegui. En la calle de Santiago tras su primer asentamiento en la iglesia de San Miguel, la cofradía de las Siete Palabras fijó su sede en la que fuera antigua ermita. El 30 de noviembre de 1982, se abrió la calle tras la reforma del pavimento para su peatonalización”.

Y empieza a continuación el “Recorrido” por las “Viviendas en Santiago, 2”. “El arquitecto Manuel Cuadrillero será el responsable de un proyecto que tiene como consecuencia la alteración de la fisonomía de la Plaza Mayor. No solo se varía la escala, sino que se introduce una torre en la esquina como elemento individualizador. En la planta baja respeta la presencia de soportales, y en los cuatro primeros pisos mantiene el ritmo de las fachadas de los otros edificios de la Plaza. Pero en el ático y la torre se ponen de manifiesto las diferencias con la aparición de balcones volados de piedra y galerías cubiertas con columnas clásicas estilizadas. Con dos fachadas libres el arquitecto intenta que todas las dependencias importantes se abran a ellas. Hay dos patios de ventilación que sirven para distribuir las viviendas”.

( La calle de Santiago desde siempre ha tenido una gran afluencia de gente. Una superposición del ayer y del hoy en su cruce con Claudio Moyano. Lib.prd. “Valladolid, vivencias y fotografías”. Pág. 30.)(*)

“La Unión y el Fénix”, explica ahora. Destaca por su estilo que mantiene la popular imagen de la sede madrileña de la Unión y el Fénix en la calle de Alcalá, proyectada años antes por los hermanos Feurer. Su estilo neobarroco contrasta con los cercanos edificios racionalistas que se construían entonces. Con locales comerciales de la compañía, oficinas y viviendas, se organiza en bajo, entreplanta, cuatro pisos y torre de remate. Destaca el enlace de las fachadas de las calles Santiago y Constitución, con un cuerpo con columnas de orden gigante que abarcan tres alturas. Sobre él, se sitúa un relieve alegórico y la linterna, que a su vez sustenta la escultura que encara la imagen de la empresa. Las superficies de ladrillo enfoscado y pintado de las fachadas están cubiertas de relieves alegóricos, decoraciones vegetales y animales y escudos del Ayuntamiento y la República”.

“Viviendas en Santiago, 6 . Se sitúa frente a la iglesia de Santiago y al edificio de la Unión y el Fénix, como ejemplo de otra forma de arquitectura de los años treinta. Es el resultado de una reforma de Jacobo Romero en 1935, sobre un proyecto de 1932 de Manuel Cuadrillero. El primero era un proyecto que incluía elementos decorativos del modernismo vienés, como el remate de la esquina. El proyecto de Romero repite el esquema compositivo de la Unión y el Fénix, también con la torre esquinada. Pero la diferencia estriba en la eliminación de todo tipo de decoración que los arquitectos racionalistas consideraban superflua. No obstante, se aprecian algunas indecisiones que hacen que su inclusión en el racionalismo no sea total. Para lograr dinamismo en las fachadas se remarca un primer plano, quedando otro hundido, del que surgen los miradores”.

(Claustro de Las Francesas)(*)

Y ya entra en el antiguo Convento de las Francesas, empezando por la Iglesia del convento. “Fundado en 1487 por las hermanas María de Zúñiga y María de Fonseca para acoger a mujeres procedentes de familias nobles, en la que antaño fuera calle mayor de la villa. Su claustro de tres pisos se concluye en 1537, según el proyecto de Fernando de Entrambasaguas. Tiene decoraciones gótico-mudéjares inspiradas en el patio del Palacio de Santa Cruz. La iglesia, finalizada hacia 1732, es similar a la Iglesia de San Juan de Letrán, con balcones en los muros y decoraciones interiores de un barroco exaltado.

Fue ocupado desde 1886 por las dominicas francesas, que después se trasladarían a otro convento. Solo se conserva el claustro rehabilitado como centro comercial, y la iglesia que hoy es una sala de exposiciones, todo ello en el interior de un bloque de viviendas levantado en los años setenta del siglo XX”.

“Viviendas en Santiago, 26. Se trata de un bloque proyectado por el arquitecto Ramón Pérez Lozana que también diseñó varios bloques de viviendas y edificios de distinto uso, como el cine Roxy, en un contenido estilo Decó. Se encuentra entre las calles Santiago y Doctrinos, aprovechándose de su situación en esquina para desarrollar un proyecto en el que esta parte es la que cobra mayor protagonismo. Cuenta con un cuerpo en voladizo, rematado con un ático muy pronunciado. La verticalidad se acentuaba antaño con dos mástiles previstos de los que en cada lado solo queda el arranque. Se juega con la mezcla de ladrillo y las superficies revocadas, recalcándose la verticalidad con las franjas situadas entre las ventanas y con los cuerpos de galerías que avanzan respecto a la línea de la fachada”.

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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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